domingo, 16 de junio de 2013

El CRIC realiza esta semana su XIV congreso regional

Del 16 al 20 de junio, en territorio de pueblo Kokonuko (1), el CRIC realizará su XIV congreso regional, bajo el lema: "por el territorio y la gobernabilidad de los pueblos indígenas". Este congreso tendrá un carácter evaluativo, dado que analizará la realidad que están viviendo los pueblos indígenas del Cauca; legislativo, porque las decisiones que en él se adopten representarán un mandato para las autoridades indígenas locales, zonales y regionales, y para las comunidades indígenas asentadas en cada uno de sus resguardos; y de proyeccion dado que trazará los lineamientos para los próximos 4 años y elegirá la nueva directiva de esta organización.

Según comunicado del Cric, 5000 guardias indígenas del Cauca y de otros pueblos indígenas de Colombia ejercerán el control y acompañaran el congreso. Se espera que en este evento hagan presencia 120 autoridades indígenas del Cauca y 20.000 indígenas de los 9 pueblos que integran el movimiento indígena en dicho departamento.

 El CRIC es una experiencia indígena ejemplarizante en Colombia y en América Latina. Desde su surgimiento en 1971, generó el movimiento indígena en este país; y a lo largo de sus 42 años de existencia, en forma perfectible ha construido paz desde la base, es decir, en una dimensión "de abajo hacia arriba" (2). Una paz que se ha hecho visible cuando han protegido la vida en su dimensión mas amplia; cuando han recuperado, fortalecido y protegido las culturas de los 9 pueblos que lo integran, sus territorios ancestrales, al igual que sus formas organizativas, su educación, sus lenguas, su medicina y su justicia propia. También cuando han ejercido su autonomía, han generado desde procesos altamente participativos una propuesta política y unas estructuras organizativas propias, cuando han mediado en el conflicto armado en defensa de la vida, la cultura, el territorio y la autonomía,  cuando han ofrecido al Estado Colombiano, a la insurgencia y a la sociedad civil en general, propuestas ejemplarizantes como la de "La Maria territorio de convivencia, diálogo y negociación", y en sus reiterados llamamientos para la solución negociada del conflicto itnerno amado, entre otras.

Lo han hecho mediante una extraoridinaria capacidad organizativa y un fuerte y exitoso ejercicio de resistencia indígena, que en algunos momentos históricos (3) admitió el uso de la violencia como medida extrema de defensa, aunque desde 1980 comenzaron a hacer visible la potencialidad de su resistencia pacífica o noviolenta, a traves de la generación de proyectos de vida en escenarios locales, como el Nasa de Toribio en dicho año y el Global de Jambaló en 1987; posteriormente, en 1991, con la desmovilización del Movimiento Indígenista Manuel Quintín Lame; con el fortalecimiento de su Guardia Indígena, sus movilizaciones pacíficas como exigibilidad de derechos o manifestación de rechazo a políticas públicas; sus planes de emergencia para protegerse en contextos de escalamiento del conflicto interno armado; y con todos sus pronunciamientos en los que han presentado su postura de autonomía frente a todos los actores de este conflicto, entre otros (4). También destaco sus valiosas prácticas de mediación en el conflicto en mención, que han evidenciado en reiteradas oportunidades, su poder pacífico transformador desde la palabra y el diálogo, con los que han salvado muchas vidas, han aclarado su postura política frente a los actores armados y han protegido sus culturas, su territorio y su autonomía (5).


 El CRIC ha dejado diversos aprendizajes: la posibilidad de unidad en  la diversidad, el empoderamiento perfectible de los indígenas de Cauca a partir de una ideología propia, una capacidad organizativa, un ejercicio de resistencia y al mismo tiempo una vocación para el diálogo, la mediación y la negociación política (6). También ha hecho visible el valor de las culturas de los pueblos indígenas del Cauca, sus aportes a la profundización de la democracia y a la construcción de la paz, y se ha convertido en un referente de otros pueblos y comuidades en Colombia y en América Latina (7).

El CRIC ha hecho posible la transición de terrageros a recuperdores y propietarios de sus territoriios ancestrales, de pueblos invisibilizados a importantes actores sociales y políticos, y de víctimas a constructores de paz. A su vez ha movilizado la palabra, ha evidenciado que la palabra sin acción es vacia, y ha enseñado que indígena y territorio es una realidad indivisible, al igual que indígena, participación comunitaria e interés comunitario.

Definitivamente tenemos mucho que conocer y aprender del CRIC y de los pueblos indígenas de Colombia, avanzando del prejuicio y la estigmatización a la interculturalidad.


NOTAS:

1. El puebo Kokonuko es uno de los 9 pueblos indígenas que integran el CRIC.
2. Tomado del libro: Hernandez Delgado E., (2004), Resistencia civil artesana de paz. Experiencias indígenas, afrodescendientes y campesinas. Bogotá, Editorial Universidad Javeriana.
3. Como la resistencia de la Gaitana, en tiempos de la invasión española.
4. Hernandez Delgado E., (2009), "Resistencias para la paz en Colombia. Experiencias indígenas, afrodescendientes y campesinas", Revista paz y conflictos (2).
5. Hernandez Delgado E. (2012), Intervenir antes que anochezca. Mediaciones, intermediaciones y diplomacias noviolentas de base social en el conflito armado colombiano. Bucaramanga, Litografía la Bastilla.
6. En ello coincidimos diversos investigadores:  Hernandez Delgado E., (2004), Ob., Cit; Galeano Lozano, M., (2006), Resistencia Indígena en el Cauca. Labrando otro mundo, Popayán,  Impresora Feriva S.A.; Gonzales Piñeros, N. C., Resistencia Indígena. Alternativa en medio del conflicto colombiano, Cali, Artes Gráficas del Valle Ltda; y Wilches – Chaux, G., (2005), Proyecto Nasa: la construcción del plan de vida de un pueblo que sueña. Bogotá: Arfo Editores e Impresores Ltda, entre otros.
7. Ibídem.
8. El programa y la foto fueron tomados de la página web del Cric. www.cric-colombia.org

domingo, 9 de junio de 2013

Crece audiencia por la paz


Sectores académicos, de la sociedad civil por la paz y afectos al proceso de paz en general, registramos con optimismo importantes avances que este proceso ha evidenciado desde sus inicios, y especialmente en los últimos meses. Entre ellos: el acuerdo entre las partes sobre el tema agrario, primer punto de la agenda de diálogo;  el posicionamiento de la paz en las agendas gubernamentales, los debates académicos y las actividades de la sociedad civil en general; el creciente apoyo internacional a este proceso; y los sondeos de opinión que muestran una creciente sintonía con el proceso de paz, entre otros. Esta tendencia podría expresarse como: avances del esceptisismo a la esperanza.

Con el propósito de registrar y profundizar sobre esta tendencia,  me parece muy pertinente el artículo del académico Alejo Vargas, que reproduzco a continuación:

"La tarea de terminar el conflicto interno armado y seguir aclimatando la paz en Colombia es una labor que nos compete a todos los colombianos que no seguimos creyendo los cantos de sirena de la guerra y soñando con que es a través del exterminio militar que vamos a imponer la pacificación de los vencedores. Y como diría el gran poeta colombiano Jorge Zalamea, en su extraordinaria obra El Sueño de las Escalinatas, “crece la audiencia”… cada vez aumenta el número de colombianos que apoyamos la paz concertada.

En esa dirección se sitúa el Foro sobre Participación Política -segundo punto de la agenda de la Mesa de Conversaciones de La Habana entre Gobierno Nacional y FARC-, que se desarrolló del 28 al 30 de Abril en Bogotá en el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada, organizado por el Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz de la Universidad Nacional y la Oficina de Naciones Unidas en Colombia y donde se reunieron cerca de 1.600 colombianos para la sesión del primer día, donde se escucharon académicos respetables de distintas universidades del país, dirigentes de todos los partidos políticos y de los movimientos políticos y sociales, directores de medios de comunicación nacionales y regionales, invitados internacionales como María Ofelia Navarrete, viceministra de Gobernación de El Salvador y antigua comandante del FMLN; el senador uruguayo Ernesto Agazzi,  antiguo militante del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros; el abogado Sudafricano Brian Currin, quien participó en el diseño de la Comisión de la Verdad; y el analista Kristian Herzbolheimer consultor sobre el caso de Filipinas. Todos ellos no sólo nos recordaron cómo el caso colombiano no es el único en que un grupo alzado en armas, previa dejación de las mismas, se transforma en movimiento político y social y juega dentro de las reglas de la democracia y que todo proceso de conversaciones para dejar atrás un conflicto interno armado tiene un objetivo político que apunta en la dirección mencionada.

Hubo también más de 1200 participantes deliberando, opinando y formulando sus propuestas en las Mesas de Participación, las cuales son de muy diversa naturaleza, y los equipos de la Universidad Nacional y de Naciones Unidas, que previo un trabajo serio y profesional de ordenación y sistematización las harán llegar a la Mesa de Conversaciones de La Habana para que sean insumos útiles a las tareas de búsqueda de acuerdos. Fue igualmente importante en este Foro de Participación Política la presencia del prelado de la Iglesia Católica, monseñor Leonardo Gómez Serna, quien no sólo compartió la opinión de la Iglesia de apoyo a la búsqueda de la Paz, sino que leyó el Comunicado del Consejo Episcopal de Paz encabezado por el cardenal Rubén Salazar, 25 arzobispos y obispos y 2 sacerdotes, reafirmando el apoyo a los esfuerzos de solución negociada al conflicto interno armado y la construcción de paz.

Fueron de gran relevancia los mensajes al Foro de Participación Políticade cinco Premios Nobel de Paz de África y América Latina, y de líderes políticos como el presidente de Uruguay, Pepe Mujica; es una muestra de que el mundo tiene los ojos puestos en Colombia y en el esfuerzo que los colombianos hacemos para salir de este medio siglo de confrontación armada interna.

Además son esfuerzos en esta misma dirección el Congreso por la Pazorganizado por el Congreso de los Pueblos y otra serie de organizaciones políticas y sociales, que sesionó en el Campus de la Universidad Nacional en Bogotá entre el 19 y el 22 de Abril, donde se analizaron las causas y posibles salidas al conflicto armado, pero adicionalmente propusieron una agenda para abordar los conflictos sociales que viven distintos sectores y regiones de la sociedad colombiana; aspiran a construir una agenda social, económica y política para la paz.

En esa misma perspectiva se sitúan múltiples eventos académicos como el Foro Unilibre-SEAP realizado esta semana, el Programa de Pedagogía de Paz de la Universidad Pedagógica Nacional, la Cátedra Debates-UN de la Universidad Nacional centrada en el análisis de los temas de la agenda de las conversaciones de La Habana y múltiples actividades desarrolladas por universidades, organizaciones no gubernamentales, movimientos sociales y políticos. Todo ello ayuda a construir una opinión favorable a losesfuerzos de paz que adelantamos los colombianos.
 
y claro, una expresión de primer orden fue la marcha del 9 de abril en Bogotá convocada por diversos sectores sectores sociales y  políticos, y apoyada por la Alcaldía de Bogotá, a la cual asistío el Presiente de la República. Fue un primer  calentamiento o puesta en escena de movilizaciones sociales para apooyar la salida concertada al conflicto interno armado,  coaro, 8 en Bogotá de abril expresion de primer orden fue la marcha del 8 de abril en Bogotá convocada por diversas una expresión de primer orden fue la marcha del  la Alcaldía de Bogotá, a la cual asistió el Presidente de la República. Fue un primer calentamiento o puesta en escena de movilizaciones sociales para apoyar la salida concertada al conflicto interno armado, las cuales se deben reproducir a nivel nacional en los próximos meses, con seguridad cadavez con mayor presencia de manifestantes.    

Por lo tanto debemos cada vez más sumar opinión favorable al esfuerzo adelantado por el actual Gobierno, de buscar cerrar de una manera concertada o dialogada el conflicto armado interno. Esfuerzo que, hay quedecirlo, lo han intentado los distintos gobiernos de las últimas tres décadas. Al mismo tiempo debemos exigirle al Gobierno Nacional y a los dirigentes del ELN, que hagan todo el esfuerzo para superar las diferencias que tengan, de tal manera que pronto podamos tener la buena noticia del inicio de una nueva Mesa de Conversaciones con esta guerrilla.

No hay duda, con el maestro Zalamea repetimos: “crece la audiencia”…

ALEJO VARGAS V.

martes, 12 de marzo de 2013

Expresidente Eduardo Frei socializó en Bucaramanga algunas reflexiones sobre la construcción de la paz



Invitado por el New Cambridge School, el expresidente y actualmente Senador de Chile, Eduardo Frei, estuvo en Bucaramanga, compartiendo algunas reflexiones sobre construcción de paz y desarrollo. Destaco a continuación, algunas de las ideas fuerza de su intervención:
  • Enfatizó en que la construcción de la paz no puede ser considerada como algo alternativo, casual u opcional, sino como una prioridad nacional.
  • Señaló que la construcción de la paz está estrechamente relacionada con cuatro aspectos fundamentales: superación de la pobreza y la inequidad, reforma fiscal justa, educación integral y erradicación de la corrupción. 
  • En forma soportada, señaló que América Latina registraba los más altos niveles de inequidad en el mundo, superiores incluso que los de África, y que algunos países latinoamericanos evidenciaban altos niveles de pobreza, inseguridad, desempleo y corrupción. Destacó que era esta una realidad muy preocupante y a su vez, un gran reto por superar, dado que dichos factores incidían negativamente en las posibilidad de la paz y de su construcción.
  • Mencionó que en la actualidad Chile registra indicadores altos de crecimiento per cápita, y menores niveles de pobreza y de desempleo. También señaló que alli comprendieron que la represión no sirve de nada, que no transforma positivamente lo que debe transformarse, y que se centraron en una reforma fiscal, que permitiera que quienes tienen más tributen mas, buscando mayor justicia y una necesaria redistribución de la riqueza. En igual forma mencionó que el setenta por ciento (70%) del presupuesto fiscal se destina a la superación de la pobreza.
  • Señaló la importancia de una educación integral, es decir no solo comprendida como transmisión de conocimientos sino también como formación en valores ciudadanos o democráticos. La formación en estos valores es necesaria y contribuye a la apropiación de pautas como el respeto por el otro,  tanto en la vida cotidiana como en el debate público, al desarrollo de valores como la solidaridad, y a la creación de hábitos de convivencia pacífica.
  • Puntualizo la importancia de superar la corrupción, y de fortalecer las democracias, mediante instituciones cercanas a los ciudadanos; y planteo la necesidad de interrogarnos sobre cual es el modelo de sociedad y de país que queremos.
Habría sido interesante conocer su experiencia sobre la transición de la dictadura a la democracia, el rol de la sociedad civil dentro de la misma, en fin, pero no fue esta la ocasión. De todas maneras, las reflexiones que se destacan en este artículo, estimulan la indagación y reflexión sobre el interesante tema abordado.

Notas

Esta información fue recogida por quien escribe este artículo, durante la conferencia mencionada, dictada en el Auditorio Luis A Calvo de la Universidad Industrial de Santander, el 11 de marzo del presente año.

domingo, 27 de enero de 2013

La paz es siempre imperfecta. Así lo afirmó Francisco Muñoz en la Universidad Autónoma de Bucaramanga

El pasado 18 de enero, Francisco A. Muñoz, historiador, investigador para la paz y catedrático de la Universidad de Granada, España, visitó la Universidad Autónoma de Bucaramanga -UNAB-. Allí, conoció el Instituto de Estudios Políticos e intercambió con Lya Fernandez de Mantilla, directora del mismo; conversó con Donaldo Quiroga, presidente de la Asociaciòn de Trabajadores Campesinos del Carare -ATCC-, experiencia Nobel Alternativo de Paz, y escuchó su relato sobre el trabajo de construcción de paz de esta valiosa Iniciativa de Paz de Base Social; y participó en el primer seminario interdisciplinar de este año, programado por la Facultad de Derecho.

En una muy buena conferencia, Paco presentó la historia, los fundamentos y significados del enfoque de la Paz Imperfecta, generado por él y profundizado en el grupo de investigación que se ha sostenido por 20 años, en torno del mismo. Con relación a su intervención, recojo y destaco algunos aspectos por él mencionados: el contexto de postguerra y transición polìtica en España, en el que surgió el concepto de la Paz Imperfecta; el carácter polisémico, transmoderno y transdisciplinar del mismo; y su propuesta metodológica para explicar el ámbito de acción de la investigación para la paz, representada en una matriz explicativa, integrada por cinco ejes: una teoría general de los conflictos, pensar la violencia y la conflictividad desde una paz imperfecta, deconstruir la violencia, mediaciones entre violencias y paz, y empoderamiento pacifista.

Paco recalcó la imposibilidad de una paz perfecta, ajena o lejana a la condición humana, y explico que el adjetivo de "imperfecta" alude a una paz inacabada. También destacó la importancia del giro epistemológico, propuesto por este enfoque, que invita a superar los enfoques centrados en la violencia, para abordar la paz, de manera más propositiva, a partir de la paz misma. Sin desconocer los aportes de los enfoques violentológicos, señaló que ellos pierden de vista otras realidades, como las distintas experiencias de paz que han existido siempre, al igual que el cambio y el rol de los actores sociales dentro del mismo. Indicó en igual forma, que las paces imperfectas se  hacen visibles cada vez que se resuelven pacíficamente los conflictos y se desarrollan capacidades y potencialidades de los seres y colectivos humanos.

Recordé que cuando conocí el enfoque de la Paz Imperfecta, identifique en ella, la paz que construyen las Iniciativas de Paz de Base social de Colombia, dado que cada logro de sus resistencias noviolentas o sus mediaciones en el conflicto armado, representan paces; aunque inacabadas, frente a contextos en los que se expresan violencias y conflictos por transformar, como las estructurales de la pobreza, la miseria, y la exclusión, entre otras, y la directa del conflicto armado. 

Donaldo, en su relato a Paco sobre la experiencia de la ATCC, hizo evidente las paces imperfectas o inacabadas que ellos han construido a lo largo de 25 años, desde su resistencia noviolenta y su mediación en el conflicto armado; que en palabras de los campesinos de la ATCC se expresa como: "una paz que no tiene vacaciones", porque se avanza mediante el diálogo y los acuerdos, pero a su vez, surgen nuevos retos y desafíos, como el mas reciente que asumen en esta experiencia: la amenaza de los intereses económicos foráneos sobre su territorio, y las concesiones mineras sobre el mismo.

El enfoque de la paz imperfecta lleva a reconocer no solo la imposibilidad de la paz perfecta en la condición humana; sino también, a reflexionar sobre el peso o la incidencia negativa de los maximalismos que tradicional y equivocamente han definido la paz y que restringen sus posibilidades reales. En ese sentido, en el marco del actual proceso de paz, ni las partes en conflicto, ni la sociedad civil, pueden esperar un acuerdo de paz que con su sola firma resuelva o transforme de una vez por todas, las causas generadoras del mismo, o que en forma mágica erradique cualquier expresión de violencia en este país. Desde el enfoque de paz imperfecta, tanto el proceso de paz, como el acuerdo general de la habana, y un deseable acuerdo de paz final, se perciben como valiosas realidades de paz, pero inacabadas, dado que la apropiación e implementación de dicho acuerdo, representarían el comienzo del proceso de construcción de paz.

Notas:

1. En la foto superior, Francisco A. Muñoz, en plena charla con los docentes de la Facultad de Derecho de la Unab.
2. En la foto del medio, Francisco A. Muñoz con Lya Fernandez de Mantilla, directora del IEP - UNAB, y Donaldo Quiroga, presidente de la ATCC.
3. En a foto inferior, Lya Fernandez de Mantilla, Francisco A. Muñoz y quien escribe este artículo. Esta última foto fue tomada por el periodista Pastor Virviescas Gómez.

viernes, 25 de enero de 2013

Mediaciones en el conflicto armado colombiano. Una mirada desde las Notas de Pastor


Desde una juiciosa y profesional mirada periodística, Pastor Visviescas Gómez, en su artículo: "Mediar antes que anochezca", publicado el 13 de diciembre de 2012, en su Blog Las Notas de Pastor, recoge análisis y hallazgos del libro: Intervenir antes que anochezca. Mediaciones, intermediaciones y diplomacias noviolentas de base social en el conflicto armado colombiano, las voces de algunos de sus protagonistas, y las reflexiones de Pedro Valenzuela en el lanzamiento del mismo. Lo transcribo a continuación, agradeciendo a Pastor la juiciosa lectura del libro y sus valiosos comentarios:


"Mediar antes que anochezca

Libro de investigadora santandereana, auspiciado por la Unión Europea, rescata las experiencias de comunidades y colectivos para los que ha primado el diálogo con poder transformador, dándole preponderancia al respeto a la vida.


Con la sabiduría que han profesado durante siglos, los indígenas Nasa del departamento del Cauca dicen: “El conflicto existe, ahí está, hay que mediarlo, intervenir en el mismo, pero en el tiempo oportuno, antes que se haga tarde, porque si se hace tarde aparece la tragedia”.

Y a eso es lo que apunta el libro “Intervenir antes que anochezca”, compendio de las mediaciones, intermediaciones y diplomacias ‘noviolentas’ de base social en el conflicto armado interno colombiano, caracterizado por su complejidad, su larga duración, su degradación, la imposibilidad interpretarlo de manera lineal y la urgencia de ‘intervenir en él antes que anochezca’, como lo manifiesta su autora, la investigadora santandereana Esperanza Hernández Delgado.

Sus 521 páginas son el resultado de dos años de un recorrido extenuante por una considerable extensión del territorio colombiano, observando y analizando en el lugar de los hechos unas realidades recurrentes, propositivas, desconocidas o insuficientemente conocidas, representadas en poderes comunitarios o colectivos, pacíficos y transformadores, que en medio de la violencia y a pesar de la misma, ‘hace posibles diversos imposibles’, permitiendo dar el paso de la destrucción y la oscuridad a acuerdos para salvar vidas, proteger culturas, territorios, autonomías y derechos fundamentales, empezando por la vida.

No son intenciones, sino alcances reales que indican posibilidades de transformación pacífica de este conflicto, subraya Hernández Delgado, quien contó con el auspicio de la Unión Europea dentro de su política de fortalecimiento de comunidades e iniciativas de paz desde la base en Colombia, secundada la UE por Pensamiento y Acción Social (PAS) y el acompañamiento de la Fundación Cultura Democrática (Fucude), la Diócesis de Quibdó (Chocó) y la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB) a través de su Instituto de Estudios Políticos (IEP), del cual es investigadora Esperanza Hernández.

Lo que hizo la autora fue seleccionar nueve experiencias: Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), Asociación de Trabajadores Indígenas del Carare (ATCC), Consejo Comunitario Mayor de la Asociación Campesina Integral del Atrato (Cocomacia) y el Proceso Soberano Comunitario de Micoahumado (Municipio de Morales, sur del departamento de Bolívar), como procesos comunitarios, más las iglesias Cristiana Menonita y la Católica con la Diócesis de Quibdó junto a las de Tibú, Socorro-San Gil, Vélez y Magangué, los esfuerzos nacionales de la Asociación de Familiares de Soldados Secuestrados (Asfamipaz), así como Colombianos y Colombianas por la Paz, más una mirada a la mediación internacional.

En la presentación del libro llevada a cabo en la Universidad Javeriana ante un auditorio conformado por investigadores, analistas y representantes de las comunidades protagonistas de esta experiencia, el catedrático Pedro Enrique Valenzuela empezó subrayando que “uno de los héroes de la guerra en Colombia es Josué Vargas”, dirigente campesino asesinado en 1990 en Cimitarra (Santander), para luego pasar a reconocer que esa imagen de violencia perpetua, de un laberinto sin salida, empezó a desdibujarse cuando los colombianos descubrieron experiencias como las de la ATCC.

Reconoció que desde un salón de clases en la capital de la República es muy fácil hablar de paz, “pero esta gente lo está haciendo en medio del conflicto, donde solo mencionar la palabra paz, derechos humanos o justicia social puede ponerlos como blanco de cualquiera de los actores de la guerra”.

Desmarcándose de tantos libros que se han escrito, Valenzuela ve en el de Hernández una temática mucho más específica como es la de tratar de ver los significados de intermediación y mediación que se dan en este nivel de las comunidades y no en el nivel de las élites.

“La principal diferencia que encontré en todas las experiencias rescatadas por Esperanza es el significado que le atribuyen las comunidades al término mediación, que completamente se aleja de lo que yo había visto hasta ahora, porque siempre se implicaba a un tercero ajeno al conflicto mediando entre los dos actores, en cualquiera de los roles como buenos oficios, facilitación de la comunicación o mediación formal”, dijo Valenzuela, para quien la gran novedad es el propio esfuerzo de las comunidades que deciden por su cuenta y riesgo ir a dialogar con los actores, aunque no se trate de generar acuerdos entre dos actores del conflicto.

Otro elemento que le llamó la atención a Valenzuela es que el trabajo de Hernández Delgado pone de presente que en el pasado no había una ‘filosofía pacifista’ y que las mismas circunstancias del conflicto han llevado a estas comunidades a apropiarse de sus procesos, a decir ‘pasamos de víctimas simplemente a constructoras de paz y vamos a dialogar con todos los actores del conflicto, permitido o no permitido por el Estado, pero vamos a tomar el control de nuestro propio destino’.

Una lección valiosa para los expertos, que de paso evoca -en concepto de Valenzuela- una frase de la Guerra Fría entre la Unión Soviética y Estados Unidos con la llamada ‘Crisis de los misiles’ de 1962 que por poco los conduce a un enfrentamiento nuclear. Se refería a lo dicho por Nikita Kruschev -secretario del Partido Comunista- al presidente John F. Kennedy: ‘Dejemos de apretar el nudo de la guerra, porque entre más lo apretemos más difícil nos resultará deshacerlo’.

“Y lo que nos enseñan estas experiencias colombianas es justamente cómo empezar a deshacer el nudo de la guerra. Quizás estas experiencias hoy no tengan la visibilidad que merecen o que deberían tener, pero estoy seguro que cuando se abran los espacios de paz es aquí donde realmente la paz se va a construir. Lo demás no es sino la formalización de unos acuerdos entre los actores de la guerra”, aseveró Valenzuela.

Por eso el valor que recobra la expresión ‘antes que anochezca’, pronunciada por el  indígena Alcibiades Escue, así en opinión de Valenzuela “el conflicto colombiano anocheció hace muchísimo tiempo con millones de víctimas y desplazados, millones de hectáreas despojadas de los campesinos y memorias que nos va a ser muy difícil superar. El conflicto anocheció, pero las experiencias desarrolladas en este libro lo que nos dicen es que empieza un nuevo amanecer”.

Anhelo que Hernández Delgado plasma con sus palabras: “Colombia requiere salir del limbo en el que se encuentra el conflicto armado interno y fijar su mirada en las regiones, donde hallará experiencias de paz que pueden marcar un nuevo rumbo”.

El testimonio de Arisolina

“Campesinos que hemos defendido nuestra postura civilista en la lucha y defensa de nuestros derechos integrales. La palabra y el diálogo como herramientas de mediación han sido importantes en nuestro territorio porque nos han permitido construir una propuesta de paz desde nosotros, engendrada desde nuestro territorio, así como la utilización de la palabra como valor humano de transformación de los conflictos”, señaló Arisolina Rodríguez, sin dejar de lado que “hemos venido proponiendo la construcción de un nuevo modelo de desarrollo alternativo que propenda por hacer real el derecho a la libertad en aras del bien común, individual y colectivo, en el marco del Estado Social de Derecho”.

Ella acudió en nombre de la Asamblea Popular de Micoahumado (Serranía de San Lucas), y relato cómo su comunidad desde hace nueve años hizo valer el Artículo 22 de la Carta Magna que establece que la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento, constituyéndose en “un tercer actor de carácter civil y sembradores de paz, porque éramos víctimas en el escalonamiento del conflicto, rechazando cualquier tipo de acción violenta y rehusándonos a ser vinculados al conflicto. Generamos un clima de confianza para esbozar un acuerdo pastoral y comunitario relativo a la superación de una parte de la crisis humanitaria, como fue el desminado de 10 kilómetros de la carretera, la cancha de fútbol, sectores productivos de algunos campesinos y parte del territorio de Micoahumado, experiencia única en el país”. Conversaciones que contaron con la participación de monseñor Leonardo Gómez Serna y el sacerdote Joaquín Mayorga, por parte de la Diócesis de Magangué, y del sacerdote  jesuita Francisco de Roux, por parte del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio.

Como si fuera poco, conformaron una comisión de diálogo de carácter humanitario que les permitió el intercambio con los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), los guerrilleros del  Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Militares, “para avanzar en la aplicación del Derecho Internacional Humanitario, poniendo freno a las acciones de guerra desarrolladas en medio de la población civil”.
                   
Diálogo que contribuyó, según lo explicó Arisolina Rodríguez, al retorno de familias y personas desplazadas por la violencia, así como la devolución de sus bienes por parte de los actores armados. “La vencida fue la guerra y los grandes vencedores fuimos todos los actores que participamos en el marco de la propuesta de paz, en especial las comunidades y sus proyectos de vida”, precisó, obteniendo que el Gobierno central y organizaciones de carácter humanitario volcaran sus ojos hacia esta región de la Serranía de San Lucas, convertidos después en sus aliados y acompañantes.

De ahí su llamado a que el país conozca que “los ciudadanos comunes de este país, desde nuestra sabiduría campesina y popular hemos querido parar esta guerra en la que son nuestros hermanos colombianos los que ponen su cuota de sacrificio. Este libro de Esperanza Hernández es el referente que impulsa a la sociedad civil a seguir avanzando en el posicionamiento de la construcción de la paz, con la imperiosa necesidad de la superación del conflicto armado a través de la salida política negociada, donde las mujeres y hombres tengamos muchos rostros y miles de voces a favor de la paz”.

Ejemplo del Carare santandereano

Otra experiencia en la que posó su mirada la politóloga Esperanza Hernández, fue el de los 24 años de trayectoria de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare (ATCC), galardonada en 1990 con el Nobel Alternativo de Paz.

En 1987, los campesinos que generaron la ATCC y se organizaron en ella no sabían de pacifismo, ‘noviolencia’, ni de mecanismos de resolución de conflictos, muchos de ellos apenas sabían leer y escribir, y vivían inmersos desde 1975, en una realidad de violencia extrema: eran víctimas de un conflicto armado que se expresaba en dimensiones de barbarie y horror. Sin embargo, en forma extraordinaria, desde las capacidades y potencialidades para construir paz, crearon una propuesta auténtica, creativa y con alcances reales y perfectibles, que ellos identifican como mediación, plantea Hernández Delgado.

Como lo expresa Mauricio Hernández: “Si le quitáramos la mediación a la ATCC, yo creo que perderíamos la razón de ser, porque la mediación es la que ha permitido que muchas cosas en el área de influencia se logren y que la gente pueda convivir en paz, tranquilamente. Que algunas personas, a pesar de que hayan tenido algún problema, no se les ajusticie por ese problema que tuvieron, sino que puedan permanecer en el territorio, ser perdonados y rectificarse. Que haya entendimiento y que la región se siga desarrollando, aunque no en el ritmo que debiera ser”.

En esa lucha, primero entre las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) contra el Ejército, y luego de las Fuerzas Militares y sus ‘amigotes’ paramilitares contra las FARC, por el camino quedaron cerca de 500 víctimas directas, sin contar sus familias y comunidades. “Por entonces, en muchos momentos el río Carare perdió su condición para convertirse en testigo mudo de la barbarie, depositario de los cuerpos mutilados y sin vida, y dejó de transportar embarcaciones, productos agrícolas y madera para arrastrar cadáveres, algunas veces hasta quince en un día, que endurecían el miedo, daban cuenta del horror, y que era prohibido recoger”, le contaron los labriegos a la investigadora.

En forma creativa y valiente, casi clandestina, dado que por entonces estaban bastante restringidos algunos derechos fundamentales, como los de reunión, expresión y locomoción, líderes comunitarios como Josué Vargas, que gozaba de respetabilidad y credibilidad en la zona, y líderes de la Iglesia Adventista, como Simón Palacios, entre otros, comenzaron a propiciar reuniones privadas y públicas, para analizar el ultimátum que el capitán del Ejército, Mauricio Betancurt, y las ‘autodefensas’ les habían dado de vincularse a la guerrilla, volverse paramilitares, desplazarse o morir, y tomar una decisión comunitaria frente al mismo. Se exploraron diversas alternativas de solución, desde armarse para la confrontación violenta, hasta oponerse pacíficamente a las alternativas del ultimátum. La decisión final, de carácter comunitario, fue rechazar las alternativas del ultimátum y buscar a cada uno de los actores armados para manifestarles, de manera pacífica pero firme, su decisión de colocar punto final a la violencia ejercida contra ellos, recuperar su autonomía y proteger sus derechos a la vida, la paz y el trabajo, como señala el eslogan de la organización, narra el libro.

El ejercicio de resistencia civil de la ATCC fue pionero en el país como experiencia campesina de esta naturaleza. Con su resistencia ‘noviolenta’ alcanzó importantes logros en el marco de las necesidades inmediatas de la población campesina que lo generó, y hacia el futuro, dado que sentó las bases de la mediación, muchas veces exitosa y con alcances, que realizaron después y que hizo posible la consolidación de la ATCC como iniciativa de paz de base social, al mismo tiempo que evidenció su ejemplarizante ejercicio de construcción de paz en dimensión de abajo hacia arriba, que ha logrado mantenerse durante un cuarto de siglo, recalca Esperanza Hernández.

Cristina Serna, una de las líderes de la ATCC,  lo resume a su estilo: “La mediación nació de un instinto de supervivencia… Yo creo que tanto la guerrilla, como los paramilitares y como el mismo Ejército, nos violentaron todos los derechos habidos y por haber, creados y no creados en este mundo. Creo que el origen de la propuesta de eso, estuvo ahí, en la necesidad de hacernos respetar como seres humanos”. Y que, ‘si se metían con un campesino a las malas, se iban a meter con todos; que un campesino que fuera amenazado, atropellado, tenían que matarlos a todos”, recuerda Donaldo Quiroga.

En la actualidad, la ATCC sigue realizando su mediación en el conflicto armado. Media con el apoyo de sus directivos, de quienes integran sus estructuras veredales y zonales, y de sus comunidades, que se movilizan menos hoy que en el momento fundacional, pero están dispuestas a hacerlo, si fuera necesario, por el nivel de apropiación de esta intervención en quienes habitan su área de influencia, sentencia Esperanza Hernández.

El anhelo de los habitantes del Carare, como dice Cristina Serna, es que se puedan morir de viejos, “pero no porque alguien se dio el gusto de quitarle la vida”".

Nota:
  • Este artículo fue tomado textualmente del blog: Las notas de Pastor, http://lasnotasdepastor.blogspot.com/2012/12/mediar-antes-que-anochezca.html