martes, 12 de marzo de 2013

Expresidente Eduardo Frei socializó en Bucaramanga algunas reflexiones sobre la construcción de la paz



Invitado por el New Cambridge School, el expresidente y actualmente Senador de Chile, Eduardo Frei, estuvo en Bucaramanga, compartiendo algunas reflexiones sobre construcción de paz y desarrollo. Destaco a continuación, algunas de las ideas fuerza de su intervención:
  • Enfatizó en que la construcción de la paz no puede ser considerada como algo alternativo, casual u opcional, sino como una prioridad nacional.
  • Señaló que la construcción de la paz está estrechamente relacionada con cuatro aspectos fundamentales: superación de la pobreza y la inequidad, reforma fiscal justa, educación integral y erradicación de la corrupción. 
  • En forma soportada, señaló que América Latina registraba los más altos niveles de inequidad en el mundo, superiores incluso que los de África, y que algunos países latinoamericanos evidenciaban altos niveles de pobreza, inseguridad, desempleo y corrupción. Destacó que era esta una realidad muy preocupante y a su vez, un gran reto por superar, dado que dichos factores incidían negativamente en las posibilidad de la paz y de su construcción.
  • Mencionó que en la actualidad Chile registra indicadores altos de crecimiento per cápita, y menores niveles de pobreza y de desempleo. También señaló que alli comprendieron que la represión no sirve de nada, que no transforma positivamente lo que debe transformarse, y que se centraron en una reforma fiscal, que permitiera que quienes tienen más tributen mas, buscando mayor justicia y una necesaria redistribución de la riqueza. En igual forma mencionó que el setenta por ciento (70%) del presupuesto fiscal se destina a la superación de la pobreza.
  • Señaló la importancia de una educación integral, es decir no solo comprendida como transmisión de conocimientos sino también como formación en valores ciudadanos o democráticos. La formación en estos valores es necesaria y contribuye a la apropiación de pautas como el respeto por el otro,  tanto en la vida cotidiana como en el debate público, al desarrollo de valores como la solidaridad, y a la creación de hábitos de convivencia pacífica.
  • Puntualizo la importancia de superar la corrupción, y de fortalecer las democracias, mediante instituciones cercanas a los ciudadanos; y planteo la necesidad de interrogarnos sobre cual es el modelo de sociedad y de país que queremos.
Habría sido interesante conocer su experiencia sobre la transición de la dictadura a la democracia, el rol de la sociedad civil dentro de la misma, en fin, pero no fue esta la ocasión. De todas maneras, las reflexiones que se destacan en este artículo, estimulan la indagación y reflexión sobre el interesante tema abordado.

Notas

Esta información fue recogida por quien escribe este artículo, durante la conferencia mencionada, dictada en el Auditorio Luis A Calvo de la Universidad Industrial de Santander, el 11 de marzo del presente año.

domingo, 27 de enero de 2013

La paz es siempre imperfecta. Así lo afirmó Francisco Muñoz en la Universidad Autónoma de Bucaramanga

El pasado 18 de enero, Francisco A. Muñoz, historiador, investigador para la paz y catedrático de la Universidad de Granada, España, visitó la Universidad Autónoma de Bucaramanga -UNAB-. Allí, conoció el Instituto de Estudios Políticos e intercambió con Lya Fernandez de Mantilla, directora del mismo; conversó con Donaldo Quiroga, presidente de la Asociaciòn de Trabajadores Campesinos del Carare -ATCC-, experiencia Nobel Alternativo de Paz, y escuchó su relato sobre el trabajo de construcción de paz de esta valiosa Iniciativa de Paz de Base Social; y participó en el primer seminario interdisciplinar de este año, programado por la Facultad de Derecho.

En una muy buena conferencia, Paco presentó la historia, los fundamentos y significados del enfoque de la Paz Imperfecta, generado por él y profundizado en el grupo de investigación que se ha sostenido por 20 años, en torno del mismo. Con relación a su intervención, recojo y destaco algunos aspectos por él mencionados: el contexto de postguerra y transición polìtica en España, en el que surgió el concepto de la Paz Imperfecta; el carácter polisémico, transmoderno y transdisciplinar del mismo; y su propuesta metodológica para explicar el ámbito de acción de la investigación para la paz, representada en una matriz explicativa, integrada por cinco ejes: una teoría general de los conflictos, pensar la violencia y la conflictividad desde una paz imperfecta, deconstruir la violencia, mediaciones entre violencias y paz, y empoderamiento pacifista.

Paco recalcó la imposibilidad de una paz perfecta, ajena o lejana a la condición humana, y explico que el adjetivo de "imperfecta" alude a una paz inacabada. También destacó la importancia del giro epistemológico, propuesto por este enfoque, que invita a superar los enfoques centrados en la violencia, para abordar la paz, de manera más propositiva, a partir de la paz misma. Sin desconocer los aportes de los enfoques violentológicos, señaló que ellos pierden de vista otras realidades, como las distintas experiencias de paz que han existido siempre, al igual que el cambio y el rol de los actores sociales dentro del mismo. Indicó en igual forma, que las paces imperfectas se  hacen visibles cada vez que se resuelven pacíficamente los conflictos y se desarrollan capacidades y potencialidades de los seres y colectivos humanos.

Recordé que cuando conocí el enfoque de la Paz Imperfecta, identifique en ella, la paz que construyen las Iniciativas de Paz de Base social de Colombia, dado que cada logro de sus resistencias noviolentas o sus mediaciones en el conflicto armado, representan paces; aunque inacabadas, frente a contextos en los que se expresan violencias y conflictos por transformar, como las estructurales de la pobreza, la miseria, y la exclusión, entre otras, y la directa del conflicto armado. 

Donaldo, en su relato a Paco sobre la experiencia de la ATCC, hizo evidente las paces imperfectas o inacabadas que ellos han construido a lo largo de 25 años, desde su resistencia noviolenta y su mediación en el conflicto armado; que en palabras de los campesinos de la ATCC se expresa como: "una paz que no tiene vacaciones", porque se avanza mediante el diálogo y los acuerdos, pero a su vez, surgen nuevos retos y desafíos, como el mas reciente que asumen en esta experiencia: la amenaza de los intereses económicos foráneos sobre su territorio, y las concesiones mineras sobre el mismo.

El enfoque de la paz imperfecta lleva a reconocer no solo la imposibilidad de la paz perfecta en la condición humana; sino también, a reflexionar sobre el peso o la incidencia negativa de los maximalismos que tradicional y equivocamente han definido la paz y que restringen sus posibilidades reales. En ese sentido, en el marco del actual proceso de paz, ni las partes en conflicto, ni la sociedad civil, pueden esperar un acuerdo de paz que con su sola firma resuelva o transforme de una vez por todas, las causas generadoras del mismo, o que en forma mágica erradique cualquier expresión de violencia en este país. Desde el enfoque de paz imperfecta, tanto el proceso de paz, como el acuerdo general de la habana, y un deseable acuerdo de paz final, se perciben como valiosas realidades de paz, pero inacabadas, dado que la apropiación e implementación de dicho acuerdo, representarían el comienzo del proceso de construcción de paz.

Notas:

1. En la foto superior, Francisco A. Muñoz, en plena charla con los docentes de la Facultad de Derecho de la Unab.
2. En la foto del medio, Francisco A. Muñoz con Lya Fernandez de Mantilla, directora del IEP - UNAB, y Donaldo Quiroga, presidente de la ATCC.
3. En a foto inferior, Lya Fernandez de Mantilla, Francisco A. Muñoz y quien escribe este artículo. Esta última foto fue tomada por el periodista Pastor Virviescas Gómez.

viernes, 25 de enero de 2013

Mediaciones en el conflicto armado colombiano. Una mirada desde las Notas de Pastor


Desde una juiciosa y profesional mirada periodística, Pastor Visviescas Gómez, en su artículo: "Mediar antes que anochezca", publicado el 13 de diciembre de 2012, en su Blog Las Notas de Pastor, recoge análisis y hallazgos del libro: Intervenir antes que anochezca. Mediaciones, intermediaciones y diplomacias noviolentas de base social en el conflicto armado colombiano, las voces de algunos de sus protagonistas, y las reflexiones de Pedro Valenzuela en el lanzamiento del mismo. Lo transcribo a continuación, agradeciendo a Pastor la juiciosa lectura del libro y sus valiosos comentarios:


"Mediar antes que anochezca

Libro de investigadora santandereana, auspiciado por la Unión Europea, rescata las experiencias de comunidades y colectivos para los que ha primado el diálogo con poder transformador, dándole preponderancia al respeto a la vida.


Con la sabiduría que han profesado durante siglos, los indígenas Nasa del departamento del Cauca dicen: “El conflicto existe, ahí está, hay que mediarlo, intervenir en el mismo, pero en el tiempo oportuno, antes que se haga tarde, porque si se hace tarde aparece la tragedia”.

Y a eso es lo que apunta el libro “Intervenir antes que anochezca”, compendio de las mediaciones, intermediaciones y diplomacias ‘noviolentas’ de base social en el conflicto armado interno colombiano, caracterizado por su complejidad, su larga duración, su degradación, la imposibilidad interpretarlo de manera lineal y la urgencia de ‘intervenir en él antes que anochezca’, como lo manifiesta su autora, la investigadora santandereana Esperanza Hernández Delgado.

Sus 521 páginas son el resultado de dos años de un recorrido extenuante por una considerable extensión del territorio colombiano, observando y analizando en el lugar de los hechos unas realidades recurrentes, propositivas, desconocidas o insuficientemente conocidas, representadas en poderes comunitarios o colectivos, pacíficos y transformadores, que en medio de la violencia y a pesar de la misma, ‘hace posibles diversos imposibles’, permitiendo dar el paso de la destrucción y la oscuridad a acuerdos para salvar vidas, proteger culturas, territorios, autonomías y derechos fundamentales, empezando por la vida.

No son intenciones, sino alcances reales que indican posibilidades de transformación pacífica de este conflicto, subraya Hernández Delgado, quien contó con el auspicio de la Unión Europea dentro de su política de fortalecimiento de comunidades e iniciativas de paz desde la base en Colombia, secundada la UE por Pensamiento y Acción Social (PAS) y el acompañamiento de la Fundación Cultura Democrática (Fucude), la Diócesis de Quibdó (Chocó) y la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB) a través de su Instituto de Estudios Políticos (IEP), del cual es investigadora Esperanza Hernández.

Lo que hizo la autora fue seleccionar nueve experiencias: Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), Asociación de Trabajadores Indígenas del Carare (ATCC), Consejo Comunitario Mayor de la Asociación Campesina Integral del Atrato (Cocomacia) y el Proceso Soberano Comunitario de Micoahumado (Municipio de Morales, sur del departamento de Bolívar), como procesos comunitarios, más las iglesias Cristiana Menonita y la Católica con la Diócesis de Quibdó junto a las de Tibú, Socorro-San Gil, Vélez y Magangué, los esfuerzos nacionales de la Asociación de Familiares de Soldados Secuestrados (Asfamipaz), así como Colombianos y Colombianas por la Paz, más una mirada a la mediación internacional.

En la presentación del libro llevada a cabo en la Universidad Javeriana ante un auditorio conformado por investigadores, analistas y representantes de las comunidades protagonistas de esta experiencia, el catedrático Pedro Enrique Valenzuela empezó subrayando que “uno de los héroes de la guerra en Colombia es Josué Vargas”, dirigente campesino asesinado en 1990 en Cimitarra (Santander), para luego pasar a reconocer que esa imagen de violencia perpetua, de un laberinto sin salida, empezó a desdibujarse cuando los colombianos descubrieron experiencias como las de la ATCC.

Reconoció que desde un salón de clases en la capital de la República es muy fácil hablar de paz, “pero esta gente lo está haciendo en medio del conflicto, donde solo mencionar la palabra paz, derechos humanos o justicia social puede ponerlos como blanco de cualquiera de los actores de la guerra”.

Desmarcándose de tantos libros que se han escrito, Valenzuela ve en el de Hernández una temática mucho más específica como es la de tratar de ver los significados de intermediación y mediación que se dan en este nivel de las comunidades y no en el nivel de las élites.

“La principal diferencia que encontré en todas las experiencias rescatadas por Esperanza es el significado que le atribuyen las comunidades al término mediación, que completamente se aleja de lo que yo había visto hasta ahora, porque siempre se implicaba a un tercero ajeno al conflicto mediando entre los dos actores, en cualquiera de los roles como buenos oficios, facilitación de la comunicación o mediación formal”, dijo Valenzuela, para quien la gran novedad es el propio esfuerzo de las comunidades que deciden por su cuenta y riesgo ir a dialogar con los actores, aunque no se trate de generar acuerdos entre dos actores del conflicto.

Otro elemento que le llamó la atención a Valenzuela es que el trabajo de Hernández Delgado pone de presente que en el pasado no había una ‘filosofía pacifista’ y que las mismas circunstancias del conflicto han llevado a estas comunidades a apropiarse de sus procesos, a decir ‘pasamos de víctimas simplemente a constructoras de paz y vamos a dialogar con todos los actores del conflicto, permitido o no permitido por el Estado, pero vamos a tomar el control de nuestro propio destino’.

Una lección valiosa para los expertos, que de paso evoca -en concepto de Valenzuela- una frase de la Guerra Fría entre la Unión Soviética y Estados Unidos con la llamada ‘Crisis de los misiles’ de 1962 que por poco los conduce a un enfrentamiento nuclear. Se refería a lo dicho por Nikita Kruschev -secretario del Partido Comunista- al presidente John F. Kennedy: ‘Dejemos de apretar el nudo de la guerra, porque entre más lo apretemos más difícil nos resultará deshacerlo’.

“Y lo que nos enseñan estas experiencias colombianas es justamente cómo empezar a deshacer el nudo de la guerra. Quizás estas experiencias hoy no tengan la visibilidad que merecen o que deberían tener, pero estoy seguro que cuando se abran los espacios de paz es aquí donde realmente la paz se va a construir. Lo demás no es sino la formalización de unos acuerdos entre los actores de la guerra”, aseveró Valenzuela.

Por eso el valor que recobra la expresión ‘antes que anochezca’, pronunciada por el  indígena Alcibiades Escue, así en opinión de Valenzuela “el conflicto colombiano anocheció hace muchísimo tiempo con millones de víctimas y desplazados, millones de hectáreas despojadas de los campesinos y memorias que nos va a ser muy difícil superar. El conflicto anocheció, pero las experiencias desarrolladas en este libro lo que nos dicen es que empieza un nuevo amanecer”.

Anhelo que Hernández Delgado plasma con sus palabras: “Colombia requiere salir del limbo en el que se encuentra el conflicto armado interno y fijar su mirada en las regiones, donde hallará experiencias de paz que pueden marcar un nuevo rumbo”.

El testimonio de Arisolina

“Campesinos que hemos defendido nuestra postura civilista en la lucha y defensa de nuestros derechos integrales. La palabra y el diálogo como herramientas de mediación han sido importantes en nuestro territorio porque nos han permitido construir una propuesta de paz desde nosotros, engendrada desde nuestro territorio, así como la utilización de la palabra como valor humano de transformación de los conflictos”, señaló Arisolina Rodríguez, sin dejar de lado que “hemos venido proponiendo la construcción de un nuevo modelo de desarrollo alternativo que propenda por hacer real el derecho a la libertad en aras del bien común, individual y colectivo, en el marco del Estado Social de Derecho”.

Ella acudió en nombre de la Asamblea Popular de Micoahumado (Serranía de San Lucas), y relato cómo su comunidad desde hace nueve años hizo valer el Artículo 22 de la Carta Magna que establece que la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento, constituyéndose en “un tercer actor de carácter civil y sembradores de paz, porque éramos víctimas en el escalonamiento del conflicto, rechazando cualquier tipo de acción violenta y rehusándonos a ser vinculados al conflicto. Generamos un clima de confianza para esbozar un acuerdo pastoral y comunitario relativo a la superación de una parte de la crisis humanitaria, como fue el desminado de 10 kilómetros de la carretera, la cancha de fútbol, sectores productivos de algunos campesinos y parte del territorio de Micoahumado, experiencia única en el país”. Conversaciones que contaron con la participación de monseñor Leonardo Gómez Serna y el sacerdote Joaquín Mayorga, por parte de la Diócesis de Magangué, y del sacerdote  jesuita Francisco de Roux, por parte del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio.

Como si fuera poco, conformaron una comisión de diálogo de carácter humanitario que les permitió el intercambio con los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), los guerrilleros del  Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Militares, “para avanzar en la aplicación del Derecho Internacional Humanitario, poniendo freno a las acciones de guerra desarrolladas en medio de la población civil”.
                   
Diálogo que contribuyó, según lo explicó Arisolina Rodríguez, al retorno de familias y personas desplazadas por la violencia, así como la devolución de sus bienes por parte de los actores armados. “La vencida fue la guerra y los grandes vencedores fuimos todos los actores que participamos en el marco de la propuesta de paz, en especial las comunidades y sus proyectos de vida”, precisó, obteniendo que el Gobierno central y organizaciones de carácter humanitario volcaran sus ojos hacia esta región de la Serranía de San Lucas, convertidos después en sus aliados y acompañantes.

De ahí su llamado a que el país conozca que “los ciudadanos comunes de este país, desde nuestra sabiduría campesina y popular hemos querido parar esta guerra en la que son nuestros hermanos colombianos los que ponen su cuota de sacrificio. Este libro de Esperanza Hernández es el referente que impulsa a la sociedad civil a seguir avanzando en el posicionamiento de la construcción de la paz, con la imperiosa necesidad de la superación del conflicto armado a través de la salida política negociada, donde las mujeres y hombres tengamos muchos rostros y miles de voces a favor de la paz”.

Ejemplo del Carare santandereano

Otra experiencia en la que posó su mirada la politóloga Esperanza Hernández, fue el de los 24 años de trayectoria de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare (ATCC), galardonada en 1990 con el Nobel Alternativo de Paz.

En 1987, los campesinos que generaron la ATCC y se organizaron en ella no sabían de pacifismo, ‘noviolencia’, ni de mecanismos de resolución de conflictos, muchos de ellos apenas sabían leer y escribir, y vivían inmersos desde 1975, en una realidad de violencia extrema: eran víctimas de un conflicto armado que se expresaba en dimensiones de barbarie y horror. Sin embargo, en forma extraordinaria, desde las capacidades y potencialidades para construir paz, crearon una propuesta auténtica, creativa y con alcances reales y perfectibles, que ellos identifican como mediación, plantea Hernández Delgado.

Como lo expresa Mauricio Hernández: “Si le quitáramos la mediación a la ATCC, yo creo que perderíamos la razón de ser, porque la mediación es la que ha permitido que muchas cosas en el área de influencia se logren y que la gente pueda convivir en paz, tranquilamente. Que algunas personas, a pesar de que hayan tenido algún problema, no se les ajusticie por ese problema que tuvieron, sino que puedan permanecer en el territorio, ser perdonados y rectificarse. Que haya entendimiento y que la región se siga desarrollando, aunque no en el ritmo que debiera ser”.

En esa lucha, primero entre las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) contra el Ejército, y luego de las Fuerzas Militares y sus ‘amigotes’ paramilitares contra las FARC, por el camino quedaron cerca de 500 víctimas directas, sin contar sus familias y comunidades. “Por entonces, en muchos momentos el río Carare perdió su condición para convertirse en testigo mudo de la barbarie, depositario de los cuerpos mutilados y sin vida, y dejó de transportar embarcaciones, productos agrícolas y madera para arrastrar cadáveres, algunas veces hasta quince en un día, que endurecían el miedo, daban cuenta del horror, y que era prohibido recoger”, le contaron los labriegos a la investigadora.

En forma creativa y valiente, casi clandestina, dado que por entonces estaban bastante restringidos algunos derechos fundamentales, como los de reunión, expresión y locomoción, líderes comunitarios como Josué Vargas, que gozaba de respetabilidad y credibilidad en la zona, y líderes de la Iglesia Adventista, como Simón Palacios, entre otros, comenzaron a propiciar reuniones privadas y públicas, para analizar el ultimátum que el capitán del Ejército, Mauricio Betancurt, y las ‘autodefensas’ les habían dado de vincularse a la guerrilla, volverse paramilitares, desplazarse o morir, y tomar una decisión comunitaria frente al mismo. Se exploraron diversas alternativas de solución, desde armarse para la confrontación violenta, hasta oponerse pacíficamente a las alternativas del ultimátum. La decisión final, de carácter comunitario, fue rechazar las alternativas del ultimátum y buscar a cada uno de los actores armados para manifestarles, de manera pacífica pero firme, su decisión de colocar punto final a la violencia ejercida contra ellos, recuperar su autonomía y proteger sus derechos a la vida, la paz y el trabajo, como señala el eslogan de la organización, narra el libro.

El ejercicio de resistencia civil de la ATCC fue pionero en el país como experiencia campesina de esta naturaleza. Con su resistencia ‘noviolenta’ alcanzó importantes logros en el marco de las necesidades inmediatas de la población campesina que lo generó, y hacia el futuro, dado que sentó las bases de la mediación, muchas veces exitosa y con alcances, que realizaron después y que hizo posible la consolidación de la ATCC como iniciativa de paz de base social, al mismo tiempo que evidenció su ejemplarizante ejercicio de construcción de paz en dimensión de abajo hacia arriba, que ha logrado mantenerse durante un cuarto de siglo, recalca Esperanza Hernández.

Cristina Serna, una de las líderes de la ATCC,  lo resume a su estilo: “La mediación nació de un instinto de supervivencia… Yo creo que tanto la guerrilla, como los paramilitares y como el mismo Ejército, nos violentaron todos los derechos habidos y por haber, creados y no creados en este mundo. Creo que el origen de la propuesta de eso, estuvo ahí, en la necesidad de hacernos respetar como seres humanos”. Y que, ‘si se metían con un campesino a las malas, se iban a meter con todos; que un campesino que fuera amenazado, atropellado, tenían que matarlos a todos”, recuerda Donaldo Quiroga.

En la actualidad, la ATCC sigue realizando su mediación en el conflicto armado. Media con el apoyo de sus directivos, de quienes integran sus estructuras veredales y zonales, y de sus comunidades, que se movilizan menos hoy que en el momento fundacional, pero están dispuestas a hacerlo, si fuera necesario, por el nivel de apropiación de esta intervención en quienes habitan su área de influencia, sentencia Esperanza Hernández.

El anhelo de los habitantes del Carare, como dice Cristina Serna, es que se puedan morir de viejos, “pero no porque alguien se dio el gusto de quitarle la vida”".

Nota:
  • Este artículo fue tomado textualmente del blog: Las notas de Pastor, http://lasnotasdepastor.blogspot.com/2012/12/mediar-antes-que-anochezca.html

lunes, 31 de diciembre de 2012

Los mensajes de fin de año coinciden al desear un 2013 pacífico

Al finalizar el 2012, como es frecuente cada vez que termina un año, evaluamos el tiempo que se va y nos proyectamos en el que vendra; nos disponemos para los encuentros y reencuentros; y afloran sentimientos, deseos  y propósitos.

He recibido bellos mensajes, y me ha llamado la atención que todos coinciden en el deseo por un 2013 pacífico o mas pacífico. Incluso, en una de sus alocuciones de fin de año, el Presidente Santos manifestó que espera que el 2013 sea un año para la paz, y los voceros de las Farc, en la misma sintonía, expresaron también, que desean que "el 2013 sea un año lleno de paz".

Celebro que cerremos este año con una paz más cercana y menos estigmatizada que en otros tiempos; mas posicionada en la agenda pública; y que tengamos un proceso de paz en marcha, con grandes retos y expectativas, pero también con acuerdos, como el de la Habana, y con condiciones favorables para que logre llegar a la orilla deseada. También, que en forma coincidente, a unos y otros, nos una el deseo por un 2013 pacífico, aunque es importante que ese bello deseo se nutra de voluntad, compromiso, reflexiòn y acciòn; y por supuesto, que se materialice en la consecución de muchas paces, siempre inacabadas o en construcciòn, que nos permitan avanzar en el transito de violencias destructivas hacia acuerdos y cambios constructivos. Comparto  continuación, algunos de los bellos mensajes recibidos:
 
  • La Diócesis de Quibdó, envio este menaje:

  • Irma Garcia, de Pensamiento y Acciòn Social -PAS-, me envio como mensaje de fin de año: 

"Estamos ante un cambio de ciclo en el Universo y la llegada de una nueva era, que según nuestros ancestros Mayas, es de solidaridad y de armonía con la naturaleza; naturaleza que nos incluye como hombres y mujeres.

Una oportunidad, que haciéndola propia, nos dará la paz interior y del entorno que tanto necesitamos para contribuir a los cambios que desde lo profundo de nuestros corazones aspiramos para la sociedad, la nuestra y la de otros. 

POR UN FELIZ Y ARMÓNICO 2013". 

  •   Henry Caballero Fula, desde el Cauca manifestó:

    "Para los y las que aman la paz,  con justicia y diversidad...
    PARA LOS Y LAS QUE:
    desconfían de ella,
    no la encuentran a la vuelta de la esquina,
    piensan que sin una revolución no es nada,
     no la conocen porque por ser ellos y ellas se les ha declarado la guerra desde antaño,  
    la viven en cada pétalo de rosa,
    están sentados(as) buscándola alrededor de una mesa,
    no la ven como un tonel de votos, aunque saben que  necesita de la política, ni como un negocio,  aunque saben que necesita recursos,
    como Diógenes buscaba un hombre honrado, con una linterna escudriñan para no sea un engaño,
    desconfían de los pobres,
    se alinean con lo que existe,
    se acomodan,
    se incomodan,
    se bastan con sus   éxitos,
    piensan que el poder nace del fusil,
    no creen en el poder,
    publican libros, hacen cine, organizan simposios,
    lloran a escondidas,
    hacen poesía,protestan en murales,
    ponen ultimátum,
    están lejos,
    están cerca,
    se fueron,
    se quedaron,
    volvieron,
    eramos entonces y ya no somos los mismos(as),
    se toman las manos, se dan abrazos,
    no se incluyen en ninguno de los anteriores,
    se incluyen en todos los anteriores

    PARA TODAS Y TODOS UN FELIZ AÑO Y UNA COLOMBIA EN PAZ, CON  LA ESPERANZA DE QUE NOS RECONOZCAMOS MUTUAMENTE"
     

  • A su vez, yo aprovecho para compartirles el mio:  

video

  ¡Ojala que todos estos bellos deseos se cumplan¡

miércoles, 26 de diciembre de 2012

ASODECAR: de víctimas del conflicto armado a constructores de paz desde la gestión y el desarrollo comunitario

Entre el 6 y el 9 de diciembre, en la India, área de influencia de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare, en adelante ATCC-, experiencia Nobel Alternativo de Paz, celebramos con la Asociación de Desplazados del Carare, en adelante ASODECAR, organización ejemplarizante que hace parte de la ATCC, un acontecimiento de especial significación: la inauguración de la urbanización Nuevo Horizonte, símbolo de su proceso comunitario, su resiliencia, y su poder comunitario, pacífico y transformador.

En el 2003, los campesinos asentados en las veredas: El Pescado, La Ceiba, La Yumbila, Matadeguadua, Campobanda, Brisas del Minero, y La Pedregoza, tuvieron que registrar el fuego cruzado entre paramilitares e insurgencia, que no sólo dejo a su paso los cadáveres de combatientes de los mismos y campos minados sembrados por estos actores armados; sino también, zozobra, desolación, destrucción de bienes civiles de estas comunidades, y esencialmente temor, dado que estos acontecimientos les recordaron la expresión más aguda del conflicto armado, que los victimizó durante 12 años, en una violencia degradada que sin lugar a dudas dejo huella en sus vidas y sus comunidades.
Estos campesinos venían disfrutado de un largo periodo de armonía, producto de la mediación de la ATCC en el conflicto armado, que había registrado importantes logros: durante diez años no se produjeron asesinatos en su área de influencia, por cuenta del conflicto armado; se generó una cultura de diálogo al interior de sus comunidades y con todos los actores armados; y era evidente un perfectible respecto por parte de los actores armados a la ATCC, sus líderes y liderezas, y a los acuerdos suscritos. Por este motivo, los combates y campos minados, ya referidos, reflejaban nuevas realidades en la expresión del conflicto en mención, y los llevaron a desplazarse de sus veredas hacia el Corregimiento de la India, en parte, como opción de resistencia noviolenta, pero también, para proteger sus vidas. 

Desde el momento de su desplazamiento hasta hoy han transcurrido casi diez años, y durante los mismos, ASODECAR ha evidenciado significativas capacidades y potencialidades para construir paces inacabadas. Ellas se han evidenciado en organización comunitaria; gestión ante la cooperación internacional, el Estado, las Iglesias y distintas ONG; trabajo comunitario disciplinado y con alcances; y  ejercicio de poder comunitario, pacífico y transformador, que les ha permitido hacer tránsito de victimas a constructores de paz desde el desarrollo comunitario.

A lo largo de todo su proceso, tal como lo reconocen en ASODECAR y en entidades y organizaciones acompañantes, se ha destacado el liderazgo de Luis Carlos Rentería, que es percibido como factor cohesionador, orientación desde el ejemplo, y gestión con credibilidad. Luis Carlos es originario del Chocó, fue maestro en algunas veredas del área de influencia de la ATCC, un exitoso mediador que salvo muchas vidas en nombre de esta iniciativa de paz, y desde hace 9 años, el presidente de ASODECAR.

Nuevo Horizonte es más que una urbanizaciòn de desplazados: es el símbolo de su lucha, de su capacidad de organización, gestión y transformación, y del desarrollo de capacidades y poder comunitario, pacífico y transformador, que les permitió proteger sus vidas, y recuperar su dignidad y el proyecto de vida familiar y comunitario. En su intervención, Luis Carlos enfatizó, que desde el comienzo ellos tenían claro que lucharían por el reconocimiento de la dignidad que se niega al desplazado, que querían reubicarse dentro del mismo territorio donde habían vivido siempre: el área de influencia de la ATCC, que se habían convencido que sin el trabajo comunitario no era posible ningún proceso de cambio y transformación, y que la paz también significaba desarrollo comunitario.

ASODECAR inauguró una urbanización con 33 casas, diseñadas y construidas por los beneficiarios de las mismas, quienes se capacitaron para dicha labor. Ella tiene acceso a servicios esenciales como electrificación, acueducto y alcantarillado, y cuenta con un espacio para el encuentro y las asambleas comunitarias, y con una cancha deportiva. Se ubica en proximidad con el casco urbano del corregimiento de la India, y además, han adquirido propiedades vecinas, con la intencionalidad de desarrollar proyectos productivos comunitarios, siendo el más importante de ellos, el cultivo del caucho, la comercialización de sus sepas y próximamente se ocuparan de rayarlo y comercializar el látex. En la actualidad, su empresa en torno del caucho ha generado trabajo remunerado a varias familias que integran esta organización, y a su vez, todos se beneficiarán de la comercializaciòn del látex. Se destaca además, que por su propia iniciativa y gestión, se han capacitado para el desarrollo de sus actividades productivas.

El evento fue muy alegre, todos en ASODECAR se sentían muy orgullosos de su proceso, sus capacidades y sus logros. Allí estaban representantes de entidades del gobierno, como la directora de la regional del Departamento Administrativo para la Prosperidad, Katalina Andrea, también de esta regional, la Diócesis de Barrancabermeja con Mauricio Rozo, incansable acompañante del proceso de la ATCC y de ASODECAR, el alcalde de Landázury, el secretario de gobierno del municipio de Jordan, Donaldo Quiroga, presidente de la ATCC, y quien escribe este artículo. Durante la jornada, los líderes y liderezas de ASODECAR recordaron también a otros acompañantes: ACNUR, la Unión Europea, PCS, y el Programa de Desarrollo y Paz de Magdalena Medio, entre otros, y reconocieron que su apoyo fue muy fundamental en su proceso y sus importantes logros. También, hicieron un sentido reconocimiento al liderazgo de Luis Carlos Rentería, y manifestaron su disponibilidad para compartir su proceso con otras organizaciones de desplazados, con el fin de que puedan aprender de su experiencia.

Notas:
1. La foto superior recoge la entrada a la urbanización Nuevo Horizonte de ASODECAR.
2. En la foto del medio, Luis Carlos Rentería, con la Directora regional del Departamento Administrativo para la Prosperidad y con quien escribe este artículo.
3. En la foto inferior, la junta directiva de ASODECAR.