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sábado, 29 de noviembre de 2014

Entrevista con Virginia M. Bouvier en el marco del encuentro de mujeres mediadoras en el conflicto armado colombiano

En este artículo publico la entrevista que el periodista Pastor Virviescas Gómez, realizó a Virginia M. Bouvier, o Ginny, como generalmente le llamamos, a comienzos de octubre del presente año. Pastor ha sido editor internacional del diario "El Espectador" y colaborador del mismo en Santander. En la actualidad es jefe de redacción del Periódico 15 de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Además, ha sido reconocido en dos ocasiones con el premio nacional de periodismo. 

Conocí a Ginny en el 2010, por la iniciativa de Ricardo Esquivia, a quien reconozco como mediador, constructor de paz y facilitador de sinergias. Por entonces y a partir de ese momento, coincidimos las dos en el interés por la mediación en el conflicto armado colombiano, las iniciativas civiles de paz, la transformación pacífica del conflicto en mención y las negociaciones de paz, entre otras. Debo destacar, que después de conocerla, diversas y autorizadas voces en Colombia, me fueron contando sobre los valiosos aportes de esta maravillosa mujer al trabajo en favor de los Derechos Humanos, la memoria histórica y esencialmente la construcción de la paz en este país.

En  el 2013 elaboramos el proyecto que en la actualidad coordinamos y desarrollamos, en el marco del convenio entre el Instituto para la Paz de los Estados Unidos -USIP- y el Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga -UNAB-. El objeto del mismo está centrado en el fortalecimiento de mujeres mediadoras en el conflicto armado de Colombia. 

 La guerra y la paz de Colombia vistas desde EE UU


Con su menuda figura y la llama encendida por ver algún día a Colombia en paz que se refleja en el brillo de sus ojos azules, Virginia M. Bouvier, consejera para América Latina del Instituto de la Paz de los Estados Unidos de América (USIP), se paseó por la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB) sin ninguna prevención o esquema de seguridad, sino entusiasmada por estar participando en el encuentro “Fortalecimiento de mujeres mediadoras en el conflicto armado colombiano: intercambio de experiencias y saberes”.

Así que después de intervenir en un panel junto a Alba Márquez, exguerrillera del Frente Farabundo Martí para la Liberación (FMLN) de El Salvador y hoy congresista; Carla Ruta, de la ong humanitaria suiza  “Llamado de Ginebra” y de Esperanza Hernández, investigadora del Instituto de Estudios Políticos (IEP) de la UNAB, Bouvier atendió esta entrevista exclusiva, no sin antes auscultar la visión del reportero.



El certamen, que se llevó a cabo del 30 de septiembre al 4 de octubre en el Auditorio Menor ‘Alfonso Gómez Gómez’ y en el Hostal UNAB, fue organizado por el IEP que dirige Carmen Lya Fernández, con el apoyo de la Agencia Usaid del Pueblo de los Estados Unidos y la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres, ONU Mujeres.

Tomaron parte treinta mujeres indígenas y negras, víctimas del conflicto armado interno, funcionarias gubernamentales, delegados de ong internacionales y expertos en el tema como la exsenadora Piedad Córdoba Ruiz; Jonathan Richter, director de Programas de Usaid en Colombia; y Ana Teresa Bernal, alta consejera para los derechos de las víctimas (Alcaldía de Bogotá).

¿Qué es el Instituto de la Paz de los Estados Unidos?

Es una entidad financiada por el Congreso norteamericano, que fue constituida en 1984 así que estamos cumpliendo treinta años de existencia, con el mandato de contribuir a la prevención, gestión y resolución de conflictos internacionales. Y lo hacemos de distintas formas. Por ejemplo tenemos programas de financiación para apoyar a las gentes que están en las zonas de conflicto y que están buscando la prevención o tienen programas o procesos de resolución de conflictos o de construcción de la sociedad civil como un actor que puede ayudar a proteger los derechos humanos y promover la paz.

¿Su Instituto es ajeno a que quienes tengan la mayoría en el Congreso de su país sean demócratas o republicanos? ¿Depende de los vaivenes de la política interna? ¿O de los caprichos del presidente de turno?

No. Tenemos una junta directiva que por mandato es bipartidaria, con un balance entre estas dos fuerzas políticas. También contamos con varias personas que participan en la junta como funcionarios del Departamento de Estado y de la Escuela Nacional de Seguridad, así que la composición de la organización tiene ciertas protecciones para asegurar que no caigamos en el bipartidismo ni en una política de Estado. Somos independientes y autónomos, y una de las ventajas y logros que tenemos es que podemos convocar a todos los sectores y buscamos apoyar espacios de conversación sin tomar partido. Igualmente diría que respondemos bastante a la coyuntura política, porque hay debates muy difíciles y existe la necesidad de realizarlos, así que nosotros podemos ofrecer espacios de conversación mediada o facilitada con gente que no está de acuerdo entre sí.



¿Por qué están convencidos ustedes que las mujeres están llamadas a cumplir un rol de primer orden en la solución del conflicto armado interno colombiano?

Las mujeres llevan muchas décadas de jugar un papel en la construcción de paz y en la mediación de conflictos en sus territorios. Eso no hay que imaginarlo. Existen y es más cuestión de apoyar estos esfuerzos. Creo que las mujeres por haber sido tan invisibilizadas en la sociedad colombiana, a veces no se reconocen, no se estima que su participación cuente para algo. Y es que las mujeres hacen esto de una manera tan natural a veces que uno ni se da cuenta que está contribuyendo.

Una de las metas de este seminario-taller, que no hemos presentado como capacitación porque consideramos que esas mujeres ya han manifestado sus capacidades. Tienen capacidades, pero lo que no tienen es reconocimiento. Inclusive ellas mismas no se reconocen, entonces tratar de fortalecer sus capacidades de alguna manera comienza con un reconocimiento a lo que han logrado. Aquí ellas han compartido muchas experiencias que demuestran una perspicacia, una inteligencia, una persistencia, un esfuerzo de reconocer la humanidad del otro como la base de hacer un trabajo, que es un trabajo de mediación pero también es un trabajo de cómo resolver conflictos, cómo prevenir la violencia en sus comunidades, cómo prevenir desplazamientos, cómo manejar unas situaciones muy difíciles de conflicto armado y de cómo encontrar soluciones a nivel local.

De todos estos relatos que ha podido escuchar en este encuentro, ¿cuál ha sido el que más le ha impactado a pesar de que usted ha presenciado tantas experiencias dolorosas y traumáticas en este continente?

No sé en cuanto a la confidencialidad de lo particular si puedo destacar algo específico, pero yo diría que aquellos casos de secuestro de familiares, donde las mujeres han buscado la liberación de sus seres queridos y lo han conseguido. Puedo destacar el trabajo de Marleny Orjuela (Asociación de Familiares de Policías y Militares secuestrados por la guerrilla, Asfamipaz), que centenares de policías y militares capturados por las Farc han sido recuperados por el trabajo de ella. En otros casos las negociaciones con paramilitares que han hecho cerco a una comunidad y que por la valentía y la audacia de una mujer o un grupo de mujeres se han ido después de conversar con ellos y enfrentarlos, un poco reclamando su derecho a asumir esa vocería, para defender a los suyos y también la trayectoria de la mujer en la zona. En algún caso que oí los paramilitares entraron a una población y atemorizaron a todos sus habitantes, pero una mujer fue con algunas compañeras a reclamarles “con qué derecho están ustedes aquí amenazado que no podemos seguir, si nosotros llevamos décadas en esta zona. ¿Ustedes cuándo llegaron? ¿Qué derecho tienen?”. Diciéndoselos así, cara a cara. Lo mismo el caso de personas que estaban bajo amenaza por un sector u otro, y que fueron directamente a enfrentarse con los actores armados para preguntarles “¿qué quieren de mí?”, y que por la valentía de la mujer los actores armados que estaban presionando, intimidando o extorsionando dejaron de hacerlo. Un poco el reconocimiento de la valentía cuando las mujeres se ponen bravas, que ya los actores armados no pueden ponerle la cara y se ven obligados a retirarse. Igualmente cuando uno de los comandantes de las Farc lloró al estar enfrentado con un familiar que reclamaba por un pariente secuestrado. Hay muchas experiencias no contadas y las mujeres han trabajado en cierto silencio. No buscan la visibilidad y simplemente hacen su trabajo cuando algo pasa con una comunidad o con un familiar, y ha sido necesario ponerse en frente de la situación para resolver el problema.

¿Estas mujeres odian? ¿Quieren venganza?

Nada, nada. En los seminarios-talleres una de las cosas que se ha planteado es que de la mediación no se puede hacer un lugar de odio, porque no funciona y porque hay que ir con una apertura, una perspectiva de no juzgar al otro, de tratar de entender al otro y sus puntos de vista para poder negociar algo.

En este espacio hay muchas mujeres muy diferentes, que no están de acuerdo entre ellas, y el aceptar a la otra es una gran ganancia. Aquí por ejemplo hay varias excombatientes que han firmado pactos de la paz y que han entrado a la vida civil en Colombia, que están presentes en este seminario, y algunas de ellas contaron de sus experiencias, de su opción no por la guerra pero de su frustración por no encontrar espacio y una exclusión política que no dejó posibilidades de más justicia digamos, y que en cierto momento se dieron cuenta que la vía armada no era una opción adecuada y tomaron decisiones con mucha valentía de entrar en la vida civil.

Y después de uno de los testimonios sobre esta experiencia, una mujer desplazada que ha sido víctima de todos los grupos armados y su comunidad también, hizo su intervención con lágrimas y dijo: Yo tengo una historia donde mi comunidad ha sufrido bastante a manos de las guerrillas y de los paramilitares, y nunca se me ocurrió que los individuos de estos grupos tienen sus propias historias también, y que podría haber un deseo de paz entre ellos. Fue un momento muy emocionante.

¿Cómo comprender desde afuera que en este país hay gente que le sigue apostando a que fracasen todos los intentos de buscar una salida negociada y que esto se acabe de incendiar?

Es que hay muchos intereses en la guerra. Cuando se termine la guerra hay sectores que van a sufrir una reducción de sus fondos. La meta es pensar en cómo reducir este sector de la población, de crear oportunidades para quienes pueden perder con la paz, de buscar incorporarles en la sociedad de una manera en la que ellos también sientan que tienen un lugar y un trabajo digno.

En las conversaciones en La Habana (Cuba) no se ha contemplado una reducción de las Fuerzas Armadas, pero creo que hay que reconocer que si no hay guerra habrá que reacomodar las estructuras del poder y los presupuestos. Entonces hay que tratar de minimizar el temor de lo que puede pasar y buscar realmente alternativas para que los militares que han prestado servicio a la Nación en estas guerras durante tantos años, no sean aislados de la comunidad y del Estado. Ellos han jugado un papel, hay un reconocimiento de eso, así uno esté de acuerdo o no con la guerra, pero muchos han prestado servicio muy honorable y algunos otros no. Hay que separar eso también, hay que buscar la justicia para asegurar que toda la institucionalidad no sufra de acusaciones, sino que se identifique a quienes han abusado del poder, para limpiar la institucionalidad. No hay que dejarlos a un lado en el proceso.

Yo creo que el presidente (Juan Manuel) Santos ha hecho un trabajo muy interesante por buscar incorporar a los militares y policías en el proceso de paz, para asegurar que ellos se sienten parte de esa transición a una nueva etapa para Colombia.

¿La viuda o la huérfana que se sienta frente al victimario y le da la mano es una cobarde, como piensan algunos descerebrados, o que se volvió cómplice de ellos? ¿Cómo ven ustedes estos encuentros que se han venido dando en La Habana?

Esto de la reconciliación es un tema bien complicado. Hay dos niveles: uno personal e individual, y otro de la sociedad. El perdón personal nunca debe ser una expectativa de la sociedad, porque es una decisión de cada quien, e imponer una carga a la víctima por esto encuentro como una revictimización muy fuerte y equivocada. Sin embargo, ha habido muchas personas que han logrado llegar a sentir la necesidad de perdonar al otro. Eso viene a través de un proceso largo. No es una cosa que se puede decir que sí o decir que no. Es un proceso y tiene mucho que ver con los reclamos para la verdad y que no se puede perdonar lo que uno no sabe. Hay que saber de qué se perdona y hay que tener algún reconocimiento por parte de la persona que hizo mal de lo malo que ha hecho.

Yo encuentro una capacidad y un deseo de perdonar entre muchas víctimas, no todas, pero un deseo de personar para sanarse la víctima en sí, algo que tiene más que ver con la necesidad de sanación personal, de no querer vivir con el odio hacia el otro. Eso viene con la verdad, la justicia y la reparación. La reconciliación puede venir sólo en condición de que las otras situaciones se cumplan, así como las garantías de no repetición. Eso también sería lo más importante para la mayor parte de las víctimas. Ellos quieren garantías de que nunca se repita de nuevo y que no haya otras víctimas que tengan que sufrir como ellos y ella han padecido.


¿Para el Instituto de Paz de EE.UU. está claro que lo que se está negociando en Cuba es el fin del conflicto armado interno y no la paz, que implica muchas cosas más que el silencio de los fusiles?

Esa es una buena diferencia la que haces. Nosotros creemos que se está conversando para poner fin al conflicto armado interno en Colombia. Reconocemos sin embargo que la mayor parte de la violencia en este país no viene del conflicto entre las Farc y las fuerzas del Estado, y que tampoco todos los actores armados del conflicto están en La Habana. Debe haber un proceso de paz con los ‘elenos’ (Ejército de Liberación Nacional, ELN) para ponerle un punto final al conflicto armado, y también algunos arreglos con el EPL (Ejército Popular de Liberación).

Hay que pensar en un proceso de paz en Colombia como un proceso muy comprensivo e integral, que incluyera a todos los actores armados. Segundo, el proceso de negociación colombiano ha hecho tantas cosas innovadoras, una de ellas es esta comisión histórica de esclarecimiento del conflicto y sus víctimas. Lo que esta comisión puede ofrecer es destacar el hecho de que no es una negociación entre las Farc y el Gobierno colombiano lo que va a terminar el conflicto, porque hay muchas víctimas de muchos sectores y que hay que de nuevo tener un acercamiento integral al problema.

Para hacer un acercamiento integral hace falta entender el problema en su totalidad. La violencia del conflicto armado viene a ser una minoría de las violencias que existen en Colombia, que todas tienen vínculos entre sí pero creo que no se ha tratado todavía de desarmar estas otras violencias de los conflictos sociales. Por ejemplo pensando en el tema de Género, no se ha reconocido la relación entre la violencia contra la mujer y la violencia intrafamiliar y el conflicto armado, pero si uno hace un análisis de distintas dimensiones del conflicto, digamos el desplazamiento, algunos estudios han demostrado que un quince por ciento de los desplazados lo han hecho por razones de amenaza de violencia sexual o intrafamiliar. Ese es un impulso que hace repetir el conflicto. Si uno mira los cuestionarios que se han hecho a excombatientes, muchos de ellos al preguntarles por qué se juntaron a un sector armado como el quince o veinte por ciento responde que por violencia o por abuso sexual en su familia que dejaron la casa. Ese es otro factor que impulsa a la guerra y se convierte en un ciclo de violencia porque al final otro aspecto es que cuando los excombatientes vuelvan a sus casas para las mujeres la violencia aumenta. Entonces si la violencia aumenta en la casa ya se inicia el ciclo de nuevo y los jóvenes se van porque hay más violencia.

Entonces si uno piensa después que la violencia contra la mujer forma parte de las lógicas de la guerra, uno se pregunta: ¿Y cómo se interrumpe este ciclo? Lo que se sabe de la prevención de violencia contra mujeres, contra cualquier grupo, es que pasa dentro de un contexto de discriminación y maltrato de ese sector. Entonces si la violencia contra la mujer se permite existir por una idea de la sociedad de que la mujer tiene menos valor que el hombre, hay que buscar la manera de hacer más equitativa la relación entre la mujer y el hombre, para que la sociedad entienda que la mujer tiene la misma dignidad y los mismos derechos que el hombre.

Es algo complicado y la gente no capta muy bien los matices de la importancia de la participación política de la mujer, y crea un nuevo contexto en el cual no se acepta la violencia contra la mujer y si no se acepta la posibilidad de una renovación de la guerra es latente.

Cuando oye al propio Gobierno admitir  que en Colombia hay seis millones y medio de víctimas (600 mil de ellas en Bogotá), luego oye a unas mujeres que dicen que el conflicto continúa con igual o mayor fragor en poblaciones del Cauca como Santander de Quilichao o en El Catatumbo (Norte de Santander), ¿usted es optimista de lo que viene o este es un sueño?

Hay que manejar las expectativas y hay mucha carga en el Estado de resolverlo todo. Sabemos de otros procesos de paz que con la firma de unos acuerdos las cosas no cambian de manera inmediata, porque se requiere cierto trabajo, hacer nuevas institucionalidades, tramitar leyes que deben ser discutidas y aprobadas, y demanda de un apoyo desde la sociedad para el cambio. Creo que en Colombia se ha estado construyendo desde la base la paz, desde hace mucho tiempo y no es que aquí se comience de la nada, sin embargo  hay como una falta de articulación entre lo que está pasando en los territorios y lo que pasa en el nivel central. Tengo la confianza y el optimismo de que se va a firmar algo en La Habana. El balance de los poderes acá en Colombia es  difícil, hay muchos en contra, pero el anhelo popular sigue siendo para la paz. Hay una apuesta por la paz muy fuerte acá. Lo que no veo tan claro es cómo traducir esa firma en cambios reales y concretos en los territorios, y hay un escepticismo por parte de muchos en los territorios porque no hay cese bilateral de fuego, y la guerra para ellos se está intensificando en muchas regiones, entonces ven una situación compleja entre tener un proceso de paz y el vivir la guerra.

Además, algo que hemos aprendido de la violencia en los procesos de paz es que en muchos casos cuando se acerca la firma final de un acuerdo la violencia se destapa. Eso va a pasar y está pasando. Yo interpreto tantas amenazas en las últimas semanas contra los defensores de derechos humanos, contra los periodistas, contra los reclamantes de tierras y contra las víctimas, casi como un reconocimiento de que lo que pase en La Habana pueda llevar a un acuerdo, y hay gente que está con mucho temor de lo que puede significar para ellos y están reaccionando. En Irlanda del Norte, en Sudáfrica, en El Salvador, la violencia se destapó justo antes de la firma del acuerdo de paz, pero la sociedad civil y el gobierno en todos los casos supo acumular fuerzas con el aumento de la violencia y usar la violencia para decir es más urgente que nunca que llegáramos al final y firmemos un acuerdo de paz, en vez de decir es que hay una contradicción y si hay violencia hay que parar el proceso. Ya se está entendiendo más esa lección del Caguán cuando se descarriló el proceso por las violencias, por el avión secuestrado en particular. Esta vez lo que yo veo en cambio es una decisión muy clara de rodear el proceso hasta que termine. Eso ayuda.

El otro elemento es entender que en los procesos de paz se usa la violencia para ganar cosas en la mesa. En el caso colombiano no ha funcionado así. El uso de la violencia durante procesos de paz en el pasado y ahora, crea escepticismo y puede socavar el proceso porque la gente no cree en un proceso que no puede disminuir la violencia que están viviendo. Esta es una de las razones por la que muchos sectores están reclamando un cese bilateral del fuego.

¿Si no es por el diálogo y las negociaciones, cómo más se puede poner fin al conflicto armado interno en Colombia? ¿Esto cómo se ve desde Washington?

La opción militar ya no tiene apoyo en el exterior. Todo el mundo está reclamando una resolución política a un conflicto que tiene sus aspectos políticos. Y si uno mira los borradores y acuerdos preliminares que se han hecho en La Habana, tocan los temas estructurales del conflicto: reforma agraria, desarrollo integral y participación política. Este conflicto ha tenido  raíces en la cuestión política y es cuestión de una modernización de la democracia. No es nada radical lo que se está pidiendo. Ahora, en cuanto a las drogas y cultivos ilícitos, si bien no era un generador inicial del conflicto ha contribuido en su parte a la perpetuación del conflicto. Así que tenemos los tres factores principales que han dado origen al conflicto. Entonces creo que es un buen inicio, y víctimas y fin del conflicto se están conversando ahora. La apertura a las víctimas en la mesa de conversaciones en La Habana ha sido algo extraordinario, único, pionero en el mundo en cuanto a procesos. Colombia está construyendo un camino nuevo que va a ser replicado o al menos considerado en todos los otros procesos que existen en el planeta, porque abre nuevos espacios y nuevas formas. El tema de la participación política en particular es muy importante y allí el de la mujer, no sólo como víctima sino porque las mujeres tienen muchas propuestas y visiones diferentes que pueden ofrecer. Por eso la importancia de la subcomisión de género que se abrió en La Habana, porque crea nuevas oportunidades para las mujeres de contribuir a parar de una vez por todas este desangre.

¿Qué tan sincera es la actitud de Estados Unidos para que en este país se acabe la guerra, y más si nos ponemos a mirar la posición de su Gobierno en temas como Siria, Irak y Afganistán, o en un pasado no muy remoto en El Salvador, Nicaragua y Guatemala?


Es una pregunta que tiene muchos matices. El Instituto de Paz no toma posiciones políticas tal cual y tratamos de mantenernos como terceros que ofrecen espacios de discusión para buscar apoyar opciones no militares alternativas. En cuanto al trabajo en Colombia, la verdad es que este país no ha sido prioridad en estos años dentro del esquema del Congreso de Estados Unidos ni del Ejecutivo. Hay mucho debate sobre el papel de los Estados Unidos en Colombia, la mayoría a partir del ‘Plan Colombia’ y la lucha contra las drogas. Hay  una pluralidad de intereses de los Estados Unidos en Colombia: intereses comerciales con el Tratado de Libre Comercio (TLC), las drogas, en ciertos momentos la contrinsurgencia, en otro el contraterrorismo… Veo que en los últimos años ha habido una apertura hacia la paz, por lo menos en América Latina, y en el caso de Colombia se ha visto un deseo de apoyar una salida pacífica, que se ve que hay una posibilidad de lograr un acuerdo de paz y que hay que apoyarla. Estados Unidos no está en la parte por la guerra.

martes, 28 de agosto de 2012

La Iglesia Menonita abordo su experiencia de mediación en su jornada semanal de reflexión por la paz de los miercoles


Desde hace casi 10 años, la Iglesia Menonita de Teusaquillo ha establecido cada miércoles una jornada de reflexión por la paz, que dura de 12: 30 a 2:00 p.m. Durante la misma, hay espacio para la oración con la que inicia la sesión, luego viene la charla programada para el día, y finaliza con un almuerzo comunitario. En este mes de agosto, en dos de estas jornadas, compartimos algunas reflexiones sobre el libro: Intervenir antes que anochezca. Mediaciones, intermediaciones y diplomacias noviolentas de base social en el conflicto armado colombiano (1), publicado el 23 de mayo de este año, en el que la Iglesia Menonita es una de las experiencias protagonistas. 

La Iglesia Menonita tiene una historia de 500 años. Ella partió de las enseñanzas de Jesucristo, especialmente su Sermón del Monte, que en la historia reciente nutrió la propuesta política de Gandhi y de Martin Luther King; y recogió del legado del Movimiento Anabautista, en el que encontró su origen en el siglo XVI (2). En ese momento, Menno Simons, su fundador, unificó y fortaleció el movimiento Anabautista, en torno del compromiso con la práctica del Sermón del Monte, la independencia de la Iglesia del Estado y el Bautizo conciente (3). Esta opción llevada a la práctica les generó persecución y en algunos casos martirio, en momentos de la historia en los que se expresó con intensidad la intolerancia religiosa.

Esta Iglesia hizo presencia en Colombia en 1942, y desde entonces se ha caracterizado por su postura noviolenta y su labor de construcción de paz, reflejadas en su objeción a todas las violencias y ejércitos, su trabajo en torno de la resolución pacífica de conflictos y su práctica de mediación en el conflicto armado de este país (4).

La Iglesia Menonita se reconoce como tercero en el conflicto en referencia y su intervención en el mismo como mediación. No se trata de la mediación formal en un proceso de negociación cara a cara de la que nos hablan las teorías tradicionales sobre este mecanismo de resolución de conflictos. Esta Iglesia concibe y aplica la mediación como una intervención para tender puentes entre actores relevantes de la construcción de la paz: el Estado, los actores armados, las víctimas, la sociedad civil, la cooperación internacional y las Iglesias (5). A su vez, plantean la necesidad de una mediación social que rescate el poder ciudadano y fortalezca a la sociedad civil, para plantear con mayores alcances, al gobierno y a los actores en conflicto, la resolución noviolenta de este conflicto y la realización de negociaciones de paz (6). Se media para facilitar el entendimiento y la comunicación. También para interceder por los que sufren, las víctimas de esta modalidad de violencia, y por Pastores y miembros de la comunidades de fé, amenazados o en riesgo por el accionar de los actores armados.

La experiencia de mediación de la Iglesia Menonita encuentra su origen en su condición de comunidad de Fe en Cristo Jesús, las enseñanzas de Jesús, especialmente su legado de noviolencia y su llamado a la reconciliación (7). A su vez, se destaca que es una mediación con procedimiento: debe ser producto de esfuerzos colectivos, contar con la orientación y el acompañamiento de un grupo de referencia, se media no a título personal sino en nombre de la comunidad de fé, y quienes median deben tener una vocación integral por la noviolencia en los distintos ámbitos de su vida, entender que su quehacer es un llamado de Dios, haber tenido experiencia de relación con las víctimas, ser amadores de la vida, y tener capacidad para ver en los actores armados a seres humanos con dignidad, no deben buscar protagonismo y deben rescatar la humanidad tanto de las víctimas como de los victimarios, entre otras (8).

Se agrega a lo anterior, que es a su vez una mediación multinivel, dado que se realiza en el ámbito regional, nacional e internacional; y diversa porque se realiza en modalidades formales, es decir, dentro de canales institucionales para la paz, como los Consejos nacionales y locales de Paz, e informales o humanitarias, en desarrollo de su condicion de cristianos y bajo la convicción de que la paz es asunto de todos, y que no requiere por esas razones autorizaciones especiales (9). También, que busca la articulación de los distintos sectores de la sociedad civil y de las Iglesias en torno de la reconciliación, y que invita a superar la ruptura entre lo nacional y lo regional, por que este último escenario  alberga claves importantes de la construcción de la paz (10).


Notas:
1. Hernandez Delgado E., (2012), Intervenir antes que anochezca. Mediaciones, intermediaciones y diplomacias noviolentas de base social en el conflicto armado colombiano, Colombia, Litografia la Bastilla. Capítulo 10, pp. 411 - 451.
2. Ibíd.
3. Ibíd.
4. Ibíd.
5. Ibíd.
6. Ibíd.
7. Ibíd.
8. Ibíd.
9. Ibíd.
10. Ibíd.
Las fotos recogen la sesión de reflexión por la paz de los miercoles en los que reflexionamos acerca de su experiencia de mediación, recogida en el libro citado.

domingo, 1 de julio de 2012

Lanzamiento del libro: Intervenir antes que anochezca.

En Bogotá, el 23 de mayo del presente año, en el piso noveno del Edificio Gabriel Giraldo de la Pontificia Universidad Javeriana, distintos sectores relevantes para la paz se congregaron para presentar el libro: Intervenir antes que anochezca. Mediaciones, Intermediaciones y Diplomacias noviolentas de base social en el conflicto armado colombiano. Estaban allí representantes de la academia, la cooperaciòn internacional, Organizaciones No Gubernamentales, y diversos constructores y constructoras de paz, estos últimos, protagonistas del libro en menciòn.



El libro recogió la investigaciòn para la paz, generada y desarrollada por el Instituto de Estudios Políticos de la UNAB, cuyo objeto se centró en identificar, recoger y hacer visibles, las lecciones de construcciòn de paz de experiencias de mediaciòn en el conflicto armado colombiano. A su vez, esta investigación fue uno de los componentes de un proyecto macro o mas amplio, apoyado por la Unión Europea, que buscaba aportar al fortalecimiento de iniciativas y comunidades de paz desde la base y a la generación de condiciones favorables para la paz. Este proyecto macro fue gestado y dinamizado por cuatro organizaciones aliadas: Pensamiento y Acción Social -PAS-, organizaciòn proponente del mismo, la Diócesis de Quibdó, FUCUDE y la UNAB a través de su Instituto de Estudios Políticos.


El lanzamiento del libro fue tan participativo como la investigaciòn. En un primer momento, hicieron uso de la palabra, Irma Garcia de PAS y Marcela Salazar Posada de la Comisiónn de la Unión Europea para Colombia y Ecuador; y en el segundo momento la autora del libro hizo una intervenciòn en la que destaco aspectos relevantes de la investigación realizada y algunos hallazgos, y Pedro Valenzuela, director del Departamento de Ciencia Política de Facultad de Ciencias Políticas de la Pontificia Universidad Javeriana, realizo su intervención como comentaristas del libro. En un tercer momento, experiencias comunitarias locales como la ATCC, COCOMACIA y la Asamblea Popular Constituyente de Micoahumado, hicieron uso de la palabra en su condiciòn de protagonistas del libro para referirse a aspectos centrales de su experiencia de mediación y a la investigaciòn realizada. En el cuarto y ultimo momento, experiencias nacionales como la Diócesis de Quibdó, la Asociación Colombiana de Familiares de la Fuerza Pública Retenidos y Liberados por Grupos Guerrilleros - ASFAMIPAZ, y de la Iglesia Menonita.
Al finalizar el evento, todos estabamos muy contentos y habia muchas razones para ello: el libro habia visto la luz, luego de un largo periodo de 2 años y 3 meses; el proyecto macro habia finalizado con todas las tareas realizadas, y principalmente, quedaba claro, que los protagonistas del libro ofrecian un modelo de mediaciòn en el conflicto armado colombiano con significados propios, diversos alcances comprobables, y con un perfil de mediadores muy interesante y distinto del tradicionalmente concebido. En él, la mediación es un proceso y al mismo tiempo una practica de resolución pacífica de conflictos; los terceros mediadores no son externos y ajenos al conflicto referido, sino internos e involucrados en el mimo, en condiciòn de afectados por este conflicto; quienes median intervienen por derecho propio y por ende, sin pedir permiso ni la aceptación de los actores armados; y l@s mediador@s, son elegidos por los colectivos que representan, tienen un mandato específico para mediar, y al asumir su labor saben que lo hacen en representación de sus pueblos, comunidades, Iglesias, u organizaciones según el caso. A su vez, se media desde la región o lo local, principalmente para buscar entendimiento y acuerdos que logren resolver la problemática que el conflicto armado ha generado sobre estas experiencias, y mediante diálogos con poder transformador, porque todos coinciden al reconocer que la única vía de solución posible del conflicto en referencia es la pacífica y por ende, la negociada.
El libro enseña la importancia de intervenir para resolver pacíficamente los conflictos, haciendolo en forma oportuna, en el presente, antes que anochezca. Tambien, la relevancia de los diálogos, la región y lo local, y del poder pacífico transformador que se anida en los protagonistas del mismo. A su vez, reconoce los escenarios de construcción de paz de este país y ofrece múltiples evidencias de la historia de la paz de este país.

Notas:
  • En la foto superior, de izquierda a derecha: Mary Correa, correctora de estilo del libro;  Diana Cicela Areníz, asistente de la investigación; Lya Fernandez de Mantilla, directora del Instituto de Estudios Polìticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga -UNAB-; Yezid Beltran de Pensamiento y Acción Social -PAS-; la autora de libro y de este artículo; Imer Perea de Cocomacia;  Neyla Hernandez de la Fundación Cultura Democrática -FUCUDE-, el Pastor Pedro Stucky de la Iglesia Menonita; Irma García Heredia, directora de PAS, organización proponente; Marcela Salazar Posada de la Delegaciòn de la Uniòn Europea para Colombia y Ecuador; Arisolina Rodriguez de la Asamblea Popular Constituyente de Micoahumado; y Donaldo Quiroga de la Asociaciòn de Trabajadores Campesinos del Carare -ATCC-. Foto tomada por el periodista Pastor Virviescas G.
  • En la foto intermedia, Pedro Valenzuela, la autora del libro y los participantes al evento. Foto tomada pro Juan Manuel de la Fundaciòn Chasquis.
  • En la foto inferior, de izquierda a derecha: Lya Fernandez de Mantilla, directora del Instituto de Estudios Polítiocos de la UNAB; la autora del libro; y Diana Areniz, asistente de la investigaciòn.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Mediaciones e intermediaciones en el conflicto armado colombiano. Aprendizajes en clave de construcción de paz

El 30 de agosto del presente año, en la Universidad Autónoma de Bucaramanga, se realizó el Taller Nacional: "Mediaciones e intermediaciones en el conflicto armado colombiano. Aprendizajes en Clave de Construcción de Paz". El evento se incribe en el marco de la investigación: "Lecciones de construcción de paz de experiencias de mediación en el conflicto armado colombiano", que a su vez integra el proyecto macro, apoyado por la Unión Europea, desarrollado por la alianza constituida entre: Pensamiento y Acción Social -PAS-, la Fundación Cultura Democrática -FUCUDE-, la Diócesis de Quibdó, y la Universidad Autónoma de Bucaramanga a través de su Instituto de Estudios Políticos, que tiene por finalidad: apoyar la construcción y consolidación de escenarios regionales de paz a través del fortalecimiento de redes sociales y comunitarias, y la incorporación de los resultados de la investigación mencionada.

En forma excepcional y privilegiada participó en el evento una valiosa representación de constructor@s de paz de este país: religiosas y religiosos, pastores y altos prelados de las Iglesias Católica y Menonita, Nobeles Alternativos de paz como la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare -ATCC-, Premios Nacionales de Paz como la Diócesis de Quibdó, Experiencias como el Consejo Regional Indígena del Cauca -CRIC- que representa la mas exitosa organización indígena de América Latina, y Experiencias como el Consejo Comunitario Mayor de la Asociación Campesina Integral del Atrato -COCOMACIA- referente siempre obligado de procesos organizativos de comunidades negras y titulación colectiva de territorios ancestrales. También, la Asamblea Popular Constituyente de Micoahumado, experiencia única en Amércia como interlocución exitosa con actores armados que permitió el desminado voluntario de 19 kilómetros de su carretera; y la Asociación de Familiares de Soldados y Polìcias retenidos en la selva -ASFAMIPAZ-, que evidencia la capacidad de resiliencia de las víctimas que hacen tránsito de su condición de víctimas a constructor@s de paz. Estuvo ausente la experiencia de Colombianos y colombianas por la paz, pues el mismo día en que la ex senadora Piedad Córdoba habia confirmado su participación, debio salir del país por amenazas contra su vida, hecho que lamentamos profundamente.

Estas experiencias de caracter nacional y comunitario local nos hablaron de prácticas cotidianas de construcción de paz, que desde la academia denominamos mediaciones, intermediaciones y diplomacias noviolentas de base social. También, del derecho y el deber de la paz, escenarios locales y regionales donde las intervenciones de terceros en el conflicto armado tienen alcances, de diálogos con poder de transformación, de cosmovisiones pacíficas milenarias y necesidades extremas que fundamentan la intermediaciones de los pueblos en el conflicto en mención, de víctimas que hacen tránsito a constructor@s de paz; de las enseñanzas de un Jesus vivo comprometido con una paz concebida como amor, verdad y justicia, como fundamento de la mediación de las Iglesias Católica y Menonita; y de potencialidades y poderes pacíficos transformadores de distintos terceros que intervienen en el conflicto armado colombiano.
Se presentaron como hallazgos preliminares de la investigación: la necesidad de que Colombia supere el limbo de no paz ni guerra del todo y no solución negociada ni derrota del adversario; en Colombia se cuenta con valiosasa y cualificadas capacidades y potencialidades para la mediación o intermediación en el conflicto en mención; la necesidad de un abordaje integral y en clave de construcción de paz del conflicto armado que supere su dimensión puramente militar y su polarización y satanización; la construcción de la paz en el conflicto armado no es competencia sólo del Estado y los actores armados, tal como lo evidencian las experiencias protagonistas de la investigación; el reconocimiento de los protagonistas de la investigación como constructor@s de paz y de su intermediación en el conflicto armado como ejercicio del derecho y el deber de la paz; la necesidad de dar relevancia a los escenarios locales y regionales por que allí reposan claves importantes de la construcción de la paz en el conflicto mencionado; la necesidad de apertura de la política pública de paz hacia la participación de la sociedad civil por la paz, el reconocimiento de su acumulado en construcción de paz, y la faciliteación de su ejercicio del derecho y el deber de la paz; y el reconocimiento de la mediación y la intermediación en el conflicto armado como vía expedita para la solución pacífica del mismo.

NOTAS
1. En la foto superior, representantes de las experiencias protagonistas de la investigación, de las organizaciones aliadas, el académico Jaime Zuluaga, relator en los páneles, y Diana Areniz del IEP que posibilito una impecable logística durante el evento.
2. En la foto siguiente en orden descendente, el Pastor Pablo Stuky y otros representantes de las experiencias mencionadas en la cena de bienvenida en Girón.
3. En la foto siguiente en orden descendente representantes de algunas experiencias con los periodistas Pastor Virviescas de la UNAB y Juan Carlos Ordoñez de Caracol Radio
4. En la foto siguiente en orden descendente los páneles con las experiencias comunitarias locales: CRIC, COCOMACIA, ATCC y Asamblea Popular Constituyente de Micoahumado.
5. En la foto siguiente en orden descendente, el pánel con experiencias nacionales:Monseñor Jorge Leonardo Gómez Serna, la Hermana Jeanet Moreno, el Padre Jesus Albeiro Parra y Margarita de ASFAMIPAZ.

sábado, 18 de septiembre de 2010

El poder del AMOR

El poder del AMOR fue el tema de reflexión que convoco al grupo de investigaciòn: "Paz y regulación de conflictos" del Instituto de la paz y los conflictos de la Universidad de Granada este 16 de septiembre.

La reflexión fue muy enriquecedora para tod@s y permitió hacer visible la relación del AMOR con la construcción de la paz, la justicia, la regulación pacífica de los conflictos, la solidaridad y la cooperación, el bienestar, y la imperfección, entre otros.

Fueron muy valiosos los aportes de Paco Muñoz y Juan Manuel Jimenez, Vicent Martinez, Puri Ubrich, Gerardo Pérez y Lidón Escrig. Todos nos dejaron valiosos aprendizajes y cuestionamientos.

Se reconoció el amor como un concepto polisémico y una fuerza universal, que facilita el desarrollo de potencialidades. En su ponencia marco, Paco y Juanma ofrecieron una definición del mismo como: "relación deliberada, intensional y afectiva para promover bienestar de unos seres humanos a otros".

Al abordar el tema, los ponentes nos permitieron conocer los distintos conceptos en torno del amor a lo largo de la historia, evidenciaron que "antes que todo el hombre es un ser de amor", y que el amor ordena la sociedad. Al respecto, me llamo la atención la consideraciòn de Gandhi sobre el amor, al que reconocía como: "la fuerza mas sutíl del mundo".

En sintonía con el tema de reflexión, nos acogió la bella ciudad de Granada, y dentro de ella la Casa de la Cultura Árabe, ofreciéndonos una armonía muy especial, propiciada por sus jardines, su arquitectura y su hermosa vista al Castillo de la Alambra. Parte de la belleza del lugar se registra en esta foto inferior, tomada durante el evento.

Fue muy grato volver a reunirnos y disfrutar de la riqueza de nuestra interdisciplinariedad. También, contar con la participaciòn de nuevos integrantes en el grupo de investigación. A su vez, hicieron falta: Edurne, Carlos José, Tisiano , Eduardo y Mohamed Nouri.

Además, Bea, Paco, Luis y Juan se esmeraron para que el encuentro fuera muy aportante y a su vez agradable. Muchas gracias.

Notas:

1. En la foto superior: Beatriz Molina, Paco Muñoz, Vicent Martinez, Lidón Escrig, Alicia Cabezudo, Gerardo Pérez, Susana Pérez - Gallard, Puri Ubrich, Carmen García, Juan Manuel Jimenez, Juan Codorniu, Luis Sanchez, Mario López Becerra, Laura Olivan y quien escribe este artículo.

2. En la foto inferior la armónica e imponente entrada a la Casa de la Cultura Árabe.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Pel Sxa´m Stereo recibe premino de periodismo Semana Petrobras 2009















Pioyá es un Resguardo Indìgena del Municipio de Caldono, ubicado en el nororiente del departamento del Cauca, cuenta con una población aproximada de 2.746 indígenas del pueblo Nasa, y su cotidianidad se desarrolla en permanentes mediaciones entre prácticas pacifistas y el impacto del fuego cruzado generado por la confrontaciòn entre el Ejército y el movimiento insurgente de las FARC, en un contexto de conflicto armado escalado. Alli se registra un poder pacífico transformador que se materializa en un ejercicio de resistencia civil o noviolenta y una importante estrategia de la misma, como lo es su emisora comunitaria: Pel Sxa´m Stereo Herramienta de paz, cultura y desarrollo.

La emisora comunitaria evidencia la creatividad, persistencia y rica imaginaciòn del Cabildo de Pioyá en sus esfuerzos de construcciòn de paz, toda vez que su creaciòn y funcionamiento hace posible lo imposible: constituir el único medio de comunicaciòn en un lugar donde ni siquiera existe telefonía fija o móvil, funcionar con precarios equipos y recursos económicos, y sin sede propia, y sacar adelante su propuesta y programaciòn a pesar de las graves amenazas que ha recibido el colectivo de jóvenes que la coordina.

Esta emisora comunitaria cuenta con propósitos y logros claros y evidentes frente a diversos aspecto inherentes a la paz: el fortalecimiento y la protecciòn de la cultura del pueblo Nasa asentado en Pioyá, el ejercicio de autonomìa o resistencia civil frente a la violencia del conflicto interno armado, la defensa de la vida y la integridad de la comunidad, la protección de la madre tierra, tan vital para los pueblos indígenas, especialmente para disminuir la práctica de quemas y el cuidado de los "ojos de agua"; la prevenciòn frente a los campos minados y artefactos explosivos, la sustituciòn de cultivos de uso ilìcito, y el fortalecimiento de la gobernabilidad promoviendo la participación comunitaria y divulgando las decisiones de las autoridades tradicionales (1).

Se ha convertido en voz de alerta que ha permitido, como en el 2006, proteger la vida de civiles de un helicóptero que cayo en el territorio con dineros del banco agrario, cuando este era alcanzado por la insurgencia de las FARC; en el 2008, rescatar a 7 funcionarios de la Alcaldìa de Jambaló, retenidos por el actor armado en menciòn; y la sustitución voluntaria de cultivos de marihuana en 8 hectáreas (Ibid.).

El proceso de la emisora encontró su origen en la decisiòn de la asamblea comunitaria y de las autoridades tradicionales del Cabildo de Pioyá en el año 1999. En el 2003 adquirieron los primeros equipos, y en el 2006 se trasladaron a un lugar con mejor y mayor cobertura. Desde entonces desarrolla programas propios, generados desde la comunidad y las autoridades, bilingues, y de significativo alcance, llegando al 95% de la comunidad (Ibid).

Esta ejemplarizante iniciativa de paz acabar de recibir el Premio Semana- Petrobras de Periodismo 2009, en su categoría medio comunitario, que apoyan: la Fundaciòn Konrad Adenauer, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y Avina, siendo seleccionada entre 1.158 postulados (2). ¡¡¡ Que maravilloso que se reconozcan, estimulen y fortalezcan estos esfuerzos de construcción de paz¡¡¡ Muy bien por los promotores de la iniciativa y muy merecido para el Resguardo de Pioya, su cabildo y el colectivo de jóvenes que saca adelante la emisora comunitaria.

NOTAS:

1. La fuente de informaciòn indicada en (1) corresponde al documento de postulaciòn elaborado por el Cabildo de Pioyá, de septiembre de 2009.

2. La fuente de información señalada en (2), corresponde a comunicado del Programa de Naciones Unidas -PNUD-, circulado en la red el 11 de noviembre del 2009.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Veredas de la ATCC evaluan participativamente su problemática interna y externa e identifican alternativas de futuro

Visitar la ATCC representa siempre un encuentro con la naturaleza, la diversidad y la esperanza. El territorio de su área de influencia es paisaje verde, rio, y montaña, en él encuentran espacio tucanes, monos, cajuches y mariposas de alegres colores, afros y mestizos, y católicos y protestantes, y al mismo tiempo que alli se expresan las violencias, se practican diálogos y mediaciones que ofrecen posibilidades a la paz. En el trayecto se identifican vallas que caracterizan el territorio y las comunidades, en ellas se anuncia: "La vida es lo primero. Conmigo no cuenten para la guerra".


Entre el 4 y el 7 de diciembre, en la vereda Matadeguadua se propicio un espacio para la reflexión colectiva y la participación de distintos líderes y liderezas de la ATCC. Entre ellos: expresidentes como Silvestre Peña, Jorge López, y Donaldo Quiroga, representantes de la junta directiva como Mauricio Hernandez, líderes tradicionales como Alonso Ariza y Eliceo Quiroga, mujeres como Lina, y jóvenes como Armando, pertenecientes todos ellos a 9 veredas de su área de influencia. La jornada se centro en la evaluación de su problemática interna y externa, y la identificación de alternativas de futuro. Representantes de la Diócesis de Barrancabermeja y de la Corporación DEPAZ, acompañaron dicha actividad.

Ejemplarizante ejercicio de participación en el que se evidencio el fuerte sentido de pertenencia de los campesinos con el proceso de construcción de paz y el territorio. También, los nuevos retos y desafiós que deben enfrentar las experiencias de resistencia noviolenta, y la agilidad en la capacidad de respuesta de las mismas.


En ese escenario de reflexión, diálogo y confrontación de ideas, hicieron presencia la experiencia y la inquietud de la juventud, el saber acumulado, las vivencias compartidas, el pasado y el presente, la solidaridad y la esperanza que al parecer siempre ha dinamizado la acción en la búsqueda de un tiempo mejor.













El ejercicio evidencio también, la capacidad transformadora del trabajo y la organización comunitaria, los alcances de las construcciones colectivas, y la importancia de la participación en la evaluación del presente y la identificación de alternativas de futuro

De regreso a la India, socializamos los resultados de la evaluación realizada, con Lucho, el presidente de la ATCC y otros integrantes de la junta directiva, como Izaura, y Braulio. Surgieron entonces otras reflexiones y alternativas, encontramos nuevas propuestas y realizamos importantes acuerdos..... Ellos enseñan que los procesos se construyen con el tiempo, con mucho cuidado, con las comunidades, con sueños colectivos, con resistencias pacíficas e imaginación moral

Notas.

1. En la primera foto Rosa, Rosalba y quien escribe este artículo.
2. En la segunda foto se observan las vallas que demarcan el territorio.
3. En la tercera foto se observan líderes tradicionales y reconocidos como Alonso Ariza y Silvestre peña.
4. En la cuarta foto se observan los jóvenes en una sesión de reflexión colectiva.
5. En la quinta foto Donaldo, Lina y otros líderes del proceso.
6. En la foto inferior el presiente y otros integrantes de la ATCC, y Rosalba Ardila de la Corporación DEPAZ.