miércoles, 5 de septiembre de 2012

Negociaciones de paz: valiosa oportunidad para resolver el conflicto armado y superar el limbo: ni paz ni guerra del todo, ni derrota del adversario ni acuerdos de paz

Doce años después de la experiencia de negociaciones de paz del Caguan, durante el gobierno de Andrés Pastrana; el Presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC han anunciado ayer la iniciación de un proceso de negociaciones de paz que busca poner fin o resolver en forma definitiva el conflicto armado de este país y generar condiciones para una paz estable y duradera. 

Constructores de paz, estudiosos de la paz, la sociedad civil por la paz, y las Iglesias, celebramos hace un par de semanas los diálogos exploratorios para la realización de un proceso de paz entre el Estado y las Farc, y mucho mas ayer, con el anuncio sobre el acuerdo entre los mismos para el inicio de las negociaciones de paz. La solución negociada de este tipo de conflictos siempre ha representado la mejor alternativa, la menos costosa y la que ofrece mayores posibilidades para la transformación del mismo. La solución militar de los conflictos armados genera exorbitantes costos de toda naturaleza, incontables pérdidas, crecientes víctimas y efectos invisibles, como los odios y los deseos de venganza, que alimentan el histórico ciclo de producción y reproducción de esta modalidad de violencia.

Este conflicto que ha alcanzado más de cincuenta años de duración y es considerado en la actualidad como el más antiguo del mundo, hasta el momento se ha mantenido en este país en un limbo: ni paz ni guerra del todo, ni negociaciones de paz ni derrota del adversario. Su complejidad, larga duración, impacto múltiple, y la capacidad de sus actores para adaptarse a los cambios y recuperarse, han tornado esquiva la resolución o transformación del mismo. No obstante, distintas voces, el movimiento por la paz y especialmente las iniciativas de paz de base social han persistido, en unos momentos más que en otros, en buscar y proponer alternativas para su solución pacífica. 

Este proceso de negociaciones de paz inicia con condiciones favorables, que deben aprovecharse de la mejor manera posible, para que puedan alcanzar el objetivo propuesto: 
  • Se cuenta en la actualidad con un importante acumulado de experiencia en negociaciones de paz y valiosos aprendizajes de procesos de construcción de paz, especialmente de iniciativas civiles de paz de base social.
  • En forma generalizada, la violencia ha dejado de percibirse como el método mas idóneo para transformar la realidad. 
  • La insurgencia ha tenido épocas donde la correlación de fuerzas ha estado a su favor (desde la década de los 80 hasta el 2002), pero tambien otras (2002 - 2010), en  las que ha sido evidente que la correlación de fuerzas ha favorecido a la Fuerza Pública. Esta realidad ha mostrado que los actores armados no son invencibles.
  • El Estado ha constatado que por más eficaz que pueda ser una política pública, por el carácter dinámico de los conflictos armados, los actores del mismo pueden recuperarse del impacto de dichas políticas y dinamizar su capacidad ofensiva, tal como ocurrioó con la política de seguridad democrática. Ello ha evidenciado que la seguridad soportada en la fuerza militar no es infalible.
  • El Estado ha constatado que no es fácil derrotar a la insurgencia y a su vez la insurgencia ha constatado que no cuenta con las condiciones para el triunfo revolucionario propuesto en el momento de su emergencia.
  • Por primera vez en la historia de las negociaciones de paz, se ha abierto un espacio para una participación activa de la sociedad civil por la paz y esto da más fuerza y legitimidad al proceso. Timoleón Jimenez, conocido como "Timochenko", comandante general de las FARC, ha mencionado en el discurso en el que dió a conocer el acuerdo de iniciación del proceso de paz, que la llave de la paz no la tiene el gobierno ni tampoco la guerrilla, que ella está en manos del pueblo. A su vez, las iniciativas de paz de base social, auténticas experiencias de construcción de paz desde la base y lo local, como los procesos indígenas, afros, campesinos, de mujeres, jóvenes y víctimas que se han conformado en Colombia, han manifestado de diversas maneras que por su experiencia, los logros alcanzados y por representar los sectores que más han soportado el impacto de este conflicto, ellos deben estar en la mesa de negociaciones de paz.
  • Dado que el Eln también ha expresado su voluntad de iniciar un proceso de negociaciones de paz, sería posible integrar a los movimientos insurgentes en las negociaciones que han iniciado, logrando una negociación con los dos movimientos insurgentes vigentes, sin tener que recurrir a negociaciones parciales.
  • Distintos sectores: los partidos políticos, las altas cortes del poder judicial, el Congreso, la sociedad civil por la paz, las Iglesias, países amigos, organismos intergubernamentales y un alto porcentaje de opinión nacional han expresado su apoyo al proceso de negociaciones de paz. Esto legitima el inicio de las mismas.
La experiencia acumulada que han dejado los procesos de negociaciones de paz realizados desde 1982, en tiempos del gobierno de Belisario Betancur; los aprendizajes de las experiencias de construcción de paz generados y jalonados por la sociedad civil por la paz; los hallazgos de la investigación para la paz; y el referente de las negociaciones de paz realizadas en conflictos armados internos de otros países,  han dejado importantes enseñanzas:
  • No debe confundirse el proceso de construcción de paz con las negociaciones de paz. La construcción de la paz implica un proceso complejo, de largo plazo, mucho más amplio que las negociaciones de paz.
  • Las negociaciones de paz son muy relevantes para la paz de este país, pero los acuerdos que finalizan estas negociaciones no generan por si solos la paz. Ellos son muy importantes, pero no puede perderse de vista que solo representan el comienzo de una etapa posterior de gran transcendencia: la de materialización de los acuerdos.
  • La importancia de tener en cuenta no solo los aprendizajes de los logros de pasadas negociaciones de paz, sino principalmente los de sus dificultades y frustraciones.
  • Es importante la participación en la mesa de negociaciones de  paz de miembros activos de la Fuerza Pública por su condición misma dentro del conflicto armado.
  • Es importante también la participación de experiencias de construcción de paz de base social en la mesa de negociaciones de paz. Ellas cuentan con valiosa experiencia y aprendizajes como constructoras de paz y mediadoras en este conflicto.
  • Es muy relevante que en forma paralela al desarrollo del proceso de paz se ambiente dicho proceso para que los distintos sectores de opinión y la sociedad civil en general no pierdan la sintonía con el mismo, para que no se deslegitime, aún en los momentos normales de estancamiento de dicho proceso.
  • Entender que el acuerdo de paz, producto de las negociaciones de paz toma su tiempo, que no está a la vuelta de la esquina, así represente para todos un importante anhelo.
  • Es fundamental que dentro del curso de las negociaciones de paz se avance en acuerdos, así solo tengan un carácter temporal, de treguas o altos al fuego, dado que negociar en medio de las hostilidades, lo cual es comprensible en los inicios de estas negociaciones, puede amenazar el proceso de paz.
  • Parece fundamental tener en cuenta la región y lo local, dado que es allí donde se ha expresado con intensidad el conflicto y tambièén donde se han realizado procesos valiosos e interesantes de mediación en el conflicto armado y construcción de paz, que no pueden desconocerse. Sería importante superar la ruptura entre el ámbito nacional y regional de la negociaciòn.
  • Es primordial el rol de los medios de comunicación, ellos tienen un importante potencial para ambientar el proceso de paz, pero también para deslegitimarlo. 
Hemos avanzado de los diálogos exploratorios al acuerdo para el inicio de las negociaciones de paz, contamos con los aspectos favorables ya mencionados, pero el reto en inmenso, compete a todos, y no puede perderse de vista la dificultad que entrañan las negociaciones de paz de los conflictos armados, no siendo posible imaginar que será este un camino de miel y mermelada, y que el acuerdo final está a la vuelta de la esquina. Esta realidad no debe perderse de vista.

Esperamos que el Presidente Juan Manuel Santos y el Comandante de las Farc, Timoleón Jimenez, "timochenko",  no pierdan de vista sus afirmaciones de ayer, relacionadas con su voluntad de dar solución definitiva y pacífica a este conflicto, y que puedan hacerlas realidad.


Notas:
  • Obra de la artista visual, Clemencia Hernández, titulada: "ventana a un sueño". Ojala las negociaciones de paz sean la ventana al acuerdo de paz largamente deseado en este país.
  • En la foto inferior se registra la demanda de negociaciòn polìtica en una movilizaciòn social efectuada en este país.

lunes, 3 de septiembre de 2012

El Instituto de Estudios Polìticos de la Unab Inició Maestría en Ciencia Polìtica


El pasado 29 de agosto, el Instituto de Estudios Polìticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, en adelante UNAB, dió inició a su Maestría en Ciencia Política. Se inscribieron en ella 21 estudiantes procedentes de distintas localidades de Santander y de los departamentos del Cesar, Bolívar, Atlantico y Norte de Santander. Además, se destaca la participación dentro de la misma, de la Universidad de Salamanca de España, dado que como producto de un convenio interuniversitario, uno de los módulos de la maestria está a cargo de 4 de sus docentes, quienes visitaran esta ciudad con dicho propósito académico.

La maestia la inició el académico Manuel Alcántara Sáez, ex vicerrector de la Universidad de Salamanca, Catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas de la misma, director del doctorado en Ciencia Política de esa universidad española y doctor honoris causa en varias universidades latinoamericanas. En esta visita a Colombia, presentó el libro: El oficio de Político, en la Universidad de los Andes, y recibio un cálido homenaje en la Universidad Nacional. En Bucaramanga, gozó de la simpatia y acogida de directivos de la Unab y de los estudiantes a su cargo.

Este programa de formación es pionero en el oriente de Colombia y tendra dos años de duración. Cuenta con un ciclo básido, en el que se desarrolla el módulo de teoría política, que está integrado por las asignaturas de: ciencia polìtica e ideologías polìticas, justicia y democracia, y teorìas de la representacion y teorías de la democracia. También con un ciclo de profundizaciòn, compuesto por 3 módulos; y un ciclo metodológico. Debo destacar que el mòdulo IV del ciclo de profundización, incluye las asignaturas de: "estudios de paz" y "Manejo de conflictos", previsto desde el compromiso con una academia que aporte al proceso de construcción de la paz de este país. De muchas maneras la maestria es producto del trabajo de los 3 grupos de investigación con los que cuenta el Instituto de Estudios Políticos de la Unab: Ciencia Política, Instituciones Políticas y Opinión Pública, y Democracia Local, dado que ellos hicieron ver la importancia de dicha formación para la región y especialmente su población. A su vez, esta maestría evidencia el liderazgo que la Unab ha alcanzado a nivel regional y nacional como institución docente proactiva y propositiva.

La maestría cuenta con una muy buena nómina de docentes e investigadores. Entre ellos, a nivel internacional: Manuel Alcantar Sáez, Elena Martinez Barahona, Mercedes García Montero y Sebastián Linares de la Universidad de Salamanca de España. A nivel nacional: Pedro Valenzuela Gruesso de la Pontificia Universidad Javeriana, Jaime Zuluaga Nieto y  Margarita Celina Batlle de  la Universidad Externado de Colombia, y Fabui Sanchez Cabarcas de la Universidad Sergio Arboleda, Elsy Luz Barrera de la Escuela de Administración Pública de Bogotá, y Jerónimo Ríos Sierra. A ellos se agregan: Gonzalo Alberto Patiño Benavides de la Universidad Industrial de Santander, Esther Parra Ramirez de la Escuela de Administración Pública de Bucaramanga, y Lya Fernandez de Mantilla, Jose Ricardo Puyana, Doris Lamus Canavale, Roberto Sancho Larrañaga, Julio Eduardo Benavides Campos, y quien escribe este artículo, de la Universidad Autónoma de Bucaramanga.

Felicitaciones especiales a Lya, directora del Instituto, por el esfuerzo comprometido al sacar adelante el proyecto de la Maestria, y a Lya, Oscar Rodriguez su asistente y Carlos Andres Estupiñan por el maravilloso trabajo que realizaron para que esta primera sesión fuera impecable. A la Facultad de Derecho, la dirección de postgrados y la Unab en general, por el acierto de aprobar esta maestría.

Notas:

1. En la foto superior, de izquierda a derecha: Jose Roberto Sancho, historiador de la Universidad de Zaragoza, que reside en Bucaramanga y es docente de la Unab; quien escribe este artículo; Julio Eduardo Benavides Campos, historiador peruano, que reside en Bucaramanga y es docente de la Unab; Lya Fernandez de Mantilla, directora del Instituto de Estudios Políticos de la Unab, y Manuel Alcantara Saéz, catedratico de la Universidad de Salamanca. Compartimos en el cocktail de bienvenida.
2. En la foto inferior, de derecha a izquierda: Jackeline Vargas del Iep de la Unab, Lya Fernandez de Mantilla del Iep la Unab, Manuel Alcantara Saéz de la Universidad de Salamanca, Juan Carlos Acuña director de postgrados de la Unab, y quien escribe este artículo. Aqui compartimos un almuerzo en el Hostal.

martes, 28 de agosto de 2012

La Iglesia Menonita abordo su experiencia de mediación en su jornada semanal de reflexión por la paz de los miercoles


Desde hace casi 10 años, la Iglesia Menonita de Teusaquillo ha establecido cada miércoles una jornada de reflexión por la paz, que dura de 12: 30 a 2:00 p.m. Durante la misma, hay espacio para la oración con la que inicia la sesión, luego viene la charla programada para el día, y finaliza con un almuerzo comunitario. En este mes de agosto, en dos de estas jornadas, compartimos algunas reflexiones sobre el libro: Intervenir antes que anochezca. Mediaciones, intermediaciones y diplomacias noviolentas de base social en el conflicto armado colombiano (1), publicado el 23 de mayo de este año, en el que la Iglesia Menonita es una de las experiencias protagonistas. 

La Iglesia Menonita tiene una historia de 500 años. Ella partió de las enseñanzas de Jesucristo, especialmente su Sermón del Monte, que en la historia reciente nutrió la propuesta política de Gandhi y de Martin Luther King; y recogió del legado del Movimiento Anabautista, en el que encontró su origen en el siglo XVI (2). En ese momento, Menno Simons, su fundador, unificó y fortaleció el movimiento Anabautista, en torno del compromiso con la práctica del Sermón del Monte, la independencia de la Iglesia del Estado y el Bautizo conciente (3). Esta opción llevada a la práctica les generó persecución y en algunos casos martirio, en momentos de la historia en los que se expresó con intensidad la intolerancia religiosa.

Esta Iglesia hizo presencia en Colombia en 1942, y desde entonces se ha caracterizado por su postura noviolenta y su labor de construcción de paz, reflejadas en su objeción a todas las violencias y ejércitos, su trabajo en torno de la resolución pacífica de conflictos y su práctica de mediación en el conflicto armado de este país (4).

La Iglesia Menonita se reconoce como tercero en el conflicto en referencia y su intervención en el mismo como mediación. No se trata de la mediación formal en un proceso de negociación cara a cara de la que nos hablan las teorías tradicionales sobre este mecanismo de resolución de conflictos. Esta Iglesia concibe y aplica la mediación como una intervención para tender puentes entre actores relevantes de la construcción de la paz: el Estado, los actores armados, las víctimas, la sociedad civil, la cooperación internacional y las Iglesias (5). A su vez, plantean la necesidad de una mediación social que rescate el poder ciudadano y fortalezca a la sociedad civil, para plantear con mayores alcances, al gobierno y a los actores en conflicto, la resolución noviolenta de este conflicto y la realización de negociaciones de paz (6). Se media para facilitar el entendimiento y la comunicación. También para interceder por los que sufren, las víctimas de esta modalidad de violencia, y por Pastores y miembros de la comunidades de fé, amenazados o en riesgo por el accionar de los actores armados.

La experiencia de mediación de la Iglesia Menonita encuentra su origen en su condición de comunidad de Fe en Cristo Jesús, las enseñanzas de Jesús, especialmente su legado de noviolencia y su llamado a la reconciliación (7). A su vez, se destaca que es una mediación con procedimiento: debe ser producto de esfuerzos colectivos, contar con la orientación y el acompañamiento de un grupo de referencia, se media no a título personal sino en nombre de la comunidad de fé, y quienes median deben tener una vocación integral por la noviolencia en los distintos ámbitos de su vida, entender que su quehacer es un llamado de Dios, haber tenido experiencia de relación con las víctimas, ser amadores de la vida, y tener capacidad para ver en los actores armados a seres humanos con dignidad, no deben buscar protagonismo y deben rescatar la humanidad tanto de las víctimas como de los victimarios, entre otras (8).

Se agrega a lo anterior, que es a su vez una mediación multinivel, dado que se realiza en el ámbito regional, nacional e internacional; y diversa porque se realiza en modalidades formales, es decir, dentro de canales institucionales para la paz, como los Consejos nacionales y locales de Paz, e informales o humanitarias, en desarrollo de su condicion de cristianos y bajo la convicción de que la paz es asunto de todos, y que no requiere por esas razones autorizaciones especiales (9). También, que busca la articulación de los distintos sectores de la sociedad civil y de las Iglesias en torno de la reconciliación, y que invita a superar la ruptura entre lo nacional y lo regional, por que este último escenario  alberga claves importantes de la construcción de la paz (10).


Notas:
1. Hernandez Delgado E., (2012), Intervenir antes que anochezca. Mediaciones, intermediaciones y diplomacias noviolentas de base social en el conflicto armado colombiano, Colombia, Litografia la Bastilla. Capítulo 10, pp. 411 - 451.
2. Ibíd.
3. Ibíd.
4. Ibíd.
5. Ibíd.
6. Ibíd.
7. Ibíd.
8. Ibíd.
9. Ibíd.
10. Ibíd.
Las fotos recogen la sesión de reflexión por la paz de los miercoles en los que reflexionamos acerca de su experiencia de mediación, recogida en el libro citado.

domingo, 29 de julio de 2012

La postura de los indìgenas del Cauca lleva a reflexionar sobre la distancia entre el discurso de la paz y la práctica de la construcciòn de la paz


    Los indígenas del Cauca, los Nasa, para el caso que nos ocupa, no dejan de sorprendernos con sus valiosas propuestas de construcciòn de paz. Por lo menos así las registramos quienes nos ocupamos del estudio de la paz y de su construcciòn. No obstante, debo aclarar que en mi caso, asumo la paz como una realidad inacabada o en permanente construcciòn, evidenciada en la gestiòn o transformaciòn pacífica de los conflictos, garantías para la vida digna, y en permanentes mediaciones y empoderamientos pacifistas en contextos donde se expresan diversas violencias, entre otras (1). No concibo, al igual que mis colegas imperfectólogos, una paz perfecta, acabada, de miel y mermelada, lejana totalmente de la condiciòn humana y de la realidad (2).

      En sus procesos de aprendizaje, conocimiento y proyección, las culturas indígenas no enfatizan o se centran en la teoria; sino que asumen el conocimiento y la realidad desde la práctica y en forma comunitaria. Los Nasa lo expresan en máximas como: "aprender haciendo", "aprender de las equivocaciones" "la palabra sin acciòn es vacía" y "aprender siguiendo la huella de los antepasados", entre otras (3). En este sentido, cuando se compromenten con la ARMONIA, palabra que en Nasayuwe podria ser el equivalente a la palabra PAZ, no lo hacen solo desde un discurso, sino como una propuesta práctica. Así se refleja en todas esas interesantes propuestas que hemos registrado en las últimas tres o cuatro décadas: "La Maria, territorio de convivencia, diálogo y negociaciòn", "la protección de la madre tierra", "la movilizaciòn de la palabra", y por estos dìas, "la desmilitarizaciòn de los territorios indígenas por parte de todos los actores armados que hacen presencia en él, sean legales o ilegales". Además, lo asumen teniendo clara esa condiciòn de pueblos, delineada por esos elementos fundamentales que los definen como tales: autonomìa, territorio, autoridades propias, y  propuesta política e ideológica propia.


Destacaría ademàs, que antes que la Constituciòn Política de 1991, reconociera el derecho y el deber de la paz, en los siglos XVII y XVIII,  líderes históricos como la Cacica Gullumús y el Cacique Juan Tama, ya enseñaban el poder pacífico transformador del diálogo y la negociaciòn política, que en ese momento se concreto con el acuerdo realizado con la Corona Española, mediante el cual ésta reconoció la titularidad indígena sobre sus territorios ancestrales (4).

   La propuesta del movimiento indígena del Cauca, de su zona norte, de desmilitarizaciòn de los territorios indígenas, no ha alcanzado hasta el momento un buen recibo por parte del gobierno y de algunos sectores de la población civil. Habria algunas respuestas explicativas de esta realidad: en este país se sigue percibiendo y asumiento el conflicto armado sólo desde lógicas militares o de guerra y no en clave de construcciòn de paz; Colombia sigue muy polarizada en torno de la paz y la terminaciòn del conflicto mencionado; el derecho y el deber a la paz es solo un enunciado constitucional; y es urgente hacer tránsito del discurso que convoca a la paz a las acciones concretas en torno de la construcciòn de la paz.

   Bajo estas premisas, la propuesta indígena de desmilitarizaciòn de sus territorios, no es pecibida de manera propositiva, sino con desconfianza, estigmatizaciòn, excepticismo y con gran desconocimiento de la labor de construcción de paz que los indígenas del Cauca han realizado en las últimas tres décadas.

  Son diversas las razones que generan la propuesta indígena mencionada: por un lado, la necesidad extrema de defensa generada por el alto impacto del conflicto armado sobre los  indígenas del norte del Cauca, evidenciada por ejemplo en los 489 ataques a Toribío en medio de combates entre la insurgencia y la Fuerza Pública asentada en el casco urbano; y por el otro, su empoderamiento como constructores de paz, a través de su resistencia noviolenta y su ejercicio de mediaciòn en el conflicto armado, las dos con resultados positivos, reales y palpables, todos ellos relacionados con la protecciòn perfectible de la vida en su comprensiòn mas amplia, de su territorio ancestral, sus culturas y su autonomìa.

    Los indígenas del Cauca, en forma específica los Nasa de la Zona Norte, para el caso que nos ocupa, estan cansados de padecer el conflicto armado, entienden desde la manera como asumen los conflictos, que deben intervenir en este conflicto en forma oportuna, antes de que se haga tarde, y lo hacen desde el mandato de sus comunidades y con el poder de la palabra, la acciòn noviolenta y la mediaciòn. Asumen además, que cuentan con autoridades, territorio, y propuesta propia, y que con su Guardia Indígena pueden ejercer el control de sus territorios. Bajo estas percepciones asumen que sus territorios deben desmilizarizarse, sin Fuerza Pública y sin Insurgencia.

    Si se tiene en cuenta que la estrategia militar de los últimos gobiernos en el Cauca no ha dado los resultados esperados, y que por el contrario se ha generado un escalamiento del conflicto armado con altos costos, especialmente para las poblaciones indígenas, ¿porque no abrir espacios para una propuesta noviolenta como la de desmilitarizaciòn del territorio formulada por los indigenas del Cauca? En igual forma me pregunto: ¿porque la sociedad civil por la paz y el movimiento nacional e internacional por la paz no rodea y apoya de manera mas decidida la propuesta indígena en menciòn?

Lederach indica que la construcciòn de la paz requiere altas dosis de creatividad y avanzar del terreno demaciado conocido de las violencias hacia la construcciòn de acuerdos para el cambio constructivo. Desde esta sabia perspectiva, es urgente el diálogo abierto, respetuoso y constructivo entre el gobierno y los indígenas,  y la interlocuciòn entre estos y los actores armados, en favor de su propuesta de desmilitarizaciòn del territorio. Ademàs, tener en cuenta que el derecho y deber constitucional del la paz implica oponerse pacíficamene a todas las modalidades de violencia, intervenir sin violencia en la búsqueda de soluciòn pacífica de los conflictos, no hacer parte de grupos armados,  y por supuesto, abogar por formas de seguridad noviolentas y la desmilitarizaciòn de los territorios y la sociedad civil, entre otras.

NOTAS:
1. Este concepto de paz hace alusiòn al enfoque de paz imperfecta generado por Francisco Muñoz, catedrático de la Universidad de Granada.
2. Ibídem.
3. Tomado de: Hernandez Delgado E., (2004), Resistencia civil artesana de paz. Experiencias indígenas, afrodescendientes y campesinos, Bogotá, Editorial Universidad Javeriana.
4. Tomado de: Hernandez Delgado E., (2012), Intervenir antes que anochezca. Mediaciones, intermediaciones y diplomacias noviolentas de base social en el conflicto armado colombiano, Bucaramanga, Colombia, Editorial la Bastilla.
5. Todas las fotos fueron facilitadas por el Consejo Regional Indígena del Cauca CRIC, tomadas de sus archivos.

martes, 10 de julio de 2012

Sek Buya´s o ceremonia de sol en Jambalo



Los indígenas del Resguardo de Jambaló registran un movimiento indígena, un plan de vida y un proceso de resistencia indígena fuerte, sólido y con logros importantes y perfectibles. Algo que los destaca son sus posturas pioneras o de vanguardia sobre distintos aspectos relacionados con el movimiento indígena y sus procesos, generalmente de resistencia. Fue allí donde se expidió por primera vez la resoluciòn de autonomìa de las autoridades indígenas, que recogio su postura de resistencia indígena; allí se generó la concepción contemporánea de la Guardia Indígena; y ahora se ubican también dentro de los primeros resguardos que por mandato de la asamblea comunitaria han sustituido el calendario gregoriano para adoptar el calendario indígena, profundizando así el proceso de reencuentro y recuperaciòn con sus raíces culturales. 

El calendario indígena comienza el 22 de junio de cada año, a partir de la ceremonia del sol que marca el cierre del año que se va y el comienzo del nuevo. Este calendario se rige como todo lo indígena por los ciclos de la naturaleza y lo agricola.

La ceremonia del sol o SEK BUYA´S nos convoco este año, del 19 al 22 de junio, en la vereda Loma Gorda de Jambaló y estuvo orientada por Mariano Pilcue, quien estuvo a la cabeza de las autoridades espirituales. Para la realizaciòn de la misma, las autoridades espirituales y las temporales trabajan fuertemente, en un periodo de preparaciòn de la ceremonia, buscando garantizar que ella se realice de la mejor manera posible, avanzando cada vez más. Fue un evento muy alegre y concurrido,que conto con una gran participaciòn de jóvenes, denotando la preocupaciòn de las autoridades, porque l@s jóvenes conozcan más y asuman lo propio de sus culturas.

Sek Buya´s se realiza en un sitio sagrado, de acuerdo con su cosmovisión o forma de entender y ordenar el mundo; y a lo largo del ritual se evidencia la estrecha relación de los indígenas con la naturaleza, especialmente con el agua y el sol. Un elemento central son las piedras sagradas, identificadas de manera especial por las señales de la naturaleza. Ellas representaban a Uma, la mujer que teje la vida; a Tay, el hombre que crea la vida; y al trueno.

Durante la ceremonia hay espacio para la reflexión profunda en la noche oscura, a campo abierto, bajo las estrellas y con la conducción de las autoridades espirituales a lo largo de la armoniazaciòn. Luego, a la media noche, viene el encuentro con el agua mediante el baño en el lugar sagrado, y al amanecer el ascenso a la cúspide de la montaña y el desenso con danza para recibir los primeros rayos del sol. Luego, durante el día siguiente, el primero del año, viene la posesion de las autoridades de los cabildos, otros rituales y las jaulas, que son figuras elaboradas con melcochas, que los participantes deben tratar de coger para compartir con los niños y las niñas. 


En esta ocasión como en otras anteriores, pude percibir la riqueza de las culturas indígenas, lo valioso que hay en ellas y lo interesante de los intercambios culturales. A su vez pude disfrutar de los bellos paisajes, de la armonía de la naturaleza, del interesante mundo indígena, y me considere privilegiada al poder compartir con ellos la maravillosa "Ceremonia del Sol", cerrar y comenzar con ellos su nuevo año, y ser partícipe de los nuevos alcances de su proceso de resistencia indígena, relacionada con el reencuentro con sus raices culturales, sus tradiciones y sus ritos.

En la ceremonia se reflexiono muchas veces sobre la importancia de rescatar y fortalecer la cultura, su incidencia en la unidad de sus procesos, y se valoro de manera muy especial el trabajo en unidad entre las autoridades espirituales y temporales, y la disposiciòn de la comunidad para caminar la palabra y sembrar los procesos de la mano de sus autoridades y siguiendo la huella de sus ancestros.
En la Ceremonia del Sol estuvieron las comunidades y autoridades del Cabildo de Jambaló, las autoridades del Consejo Regional Indígena del Cauca  -CRIC-, las de la experiencia zonal de la ACIN, las autoridades de Resguardos vecinos, e invitados como quien escribe este artículo.
La ceremonia del sol se realizo en medio y a pesar de las violencias, y especialmente del escalamiento del conflicto armado, que por esos dìas no era tan agudo, aunque en algunos momentos es mas intenso, como en estos días en todo el norte del Cauca. No obstante, la resistencia indígena enseña que la vida  y los procesos comunitarios indígenas siguen, a pesar de los  hostigamientos y del fuego cruzado, en medio de una confrontación armada que los indígenas indican no han generado ellos, aunque si soporten su mayor impacto. 

Ellos siguen trabajando en favor de la vida, en su comprension mas amplia, de sus culturas, su convivencia armónica, su territorio y su autonomia; siguen la huella de sus mayores y las orientaciones de sus autoridades; se mantienen unidos; y creen que la palabra y la mediaciòn desde el diálogo puede contribuir a abrir caminos de entendimiento y solucion.

NOTAS:

  • En la foto superior, se prepara el territorio que recibira las piedras sagradas.
  • En la foto siguiente, en orden descendente, se translada una de las piedras sagradas al sitio sagrado.
  • En la foto siguiente, en el mismo orden, una mujer lleva en su espalda su hijo, porque alli participan todos: hombres, mujeres, niños y mayores.
  • En la foto siguiente, en el momento en que las piedras sagradas se siembram.
  • En la foto siguente, las ofrendas de luz en el sitio sagrado.
  • En la foto siguiente, al amanecer, la comunidad, encabezada por la autoridad espiritual que representa Mariano Pilcue, y acompañada por quienes tocan los tambores y las flautas, danza  para recibir los primeros rayos del sol.

lunes, 2 de julio de 2012

Visita de Paco Muñoz y Juan Manuel Jimenez a Colombia

En una estancia corta, del 1 al 9 de junio estuvieron en Colombia Paco y Juanma. Vinieron en desarrollo de actividades académicas y repartieron su tiempo entre Bogotá y Cali. Como siempre, fue muy grato encontrarnos, intercambiar ideas y ponernos un poco al día en nuestras actividades. El tiempo fue muy corto y las distancias muy amplias, pero aún así, nos encontramos muchas veces y fue muy agradable. 
Nos une el común interés por la paz, la amistad que hemos construido con el transcurrir del tiempo, y nuestra identificaciòn con la paz imperfecta que Paco ha generado y que nos convoca en nuestro grupo de investigaciòn. Paco es nuestro maestro y amigo; y juanma es nuestro colega en el grupo de investigaciòn: Paz imperfecta y conflictividad, y a mi me encantan sus estudios sobre prehistoria.
Las tertulias entre nosotros son muy interesantes y parecen no encontrar fin entre risas y debates apasionados sobre diversos temas en los que identificamos coincidencias y normales diferencias. Bueno, creo que esas diferencias nos enriquecen y nos hacen ratificar ese gusto por la paz imperfecta que nos recuerda siempre la complejidad de la condicion humana y del vivir, y esa realidad ineludible de considerar la construcción de la paz a partir de las diferencias.

Notas:
  • En la foto superior, compartímos en el Restaurante de la Mar, de comida peruana, al que nos invito Carlos José. De izquierda a derecha: Carlos José Herrera, Karol, Juanma, quien escribe este artículo y Paco.
  • En la foto inferior, paseabamos por la bella Candelaria. De izquierda a derecha: Paco, Carlos José y Juanama.

domingo, 1 de julio de 2012

Lanzamiento del libro: Intervenir antes que anochezca.

En Bogotá, el 23 de mayo del presente año, en el piso noveno del Edificio Gabriel Giraldo de la Pontificia Universidad Javeriana, distintos sectores relevantes para la paz se congregaron para presentar el libro: Intervenir antes que anochezca. Mediaciones, Intermediaciones y Diplomacias noviolentas de base social en el conflicto armado colombiano. Estaban allí representantes de la academia, la cooperaciòn internacional, Organizaciones No Gubernamentales, y diversos constructores y constructoras de paz, estos últimos, protagonistas del libro en menciòn.



El libro recogió la investigaciòn para la paz, generada y desarrollada por el Instituto de Estudios Políticos de la UNAB, cuyo objeto se centró en identificar, recoger y hacer visibles, las lecciones de construcciòn de paz de experiencias de mediaciòn en el conflicto armado colombiano. A su vez, esta investigación fue uno de los componentes de un proyecto macro o mas amplio, apoyado por la Unión Europea, que buscaba aportar al fortalecimiento de iniciativas y comunidades de paz desde la base y a la generación de condiciones favorables para la paz. Este proyecto macro fue gestado y dinamizado por cuatro organizaciones aliadas: Pensamiento y Acción Social -PAS-, organizaciòn proponente del mismo, la Diócesis de Quibdó, FUCUDE y la UNAB a través de su Instituto de Estudios Políticos.


El lanzamiento del libro fue tan participativo como la investigaciòn. En un primer momento, hicieron uso de la palabra, Irma Garcia de PAS y Marcela Salazar Posada de la Comisiónn de la Unión Europea para Colombia y Ecuador; y en el segundo momento la autora del libro hizo una intervenciòn en la que destaco aspectos relevantes de la investigación realizada y algunos hallazgos, y Pedro Valenzuela, director del Departamento de Ciencia Política de Facultad de Ciencias Políticas de la Pontificia Universidad Javeriana, realizo su intervención como comentaristas del libro. En un tercer momento, experiencias comunitarias locales como la ATCC, COCOMACIA y la Asamblea Popular Constituyente de Micoahumado, hicieron uso de la palabra en su condiciòn de protagonistas del libro para referirse a aspectos centrales de su experiencia de mediación y a la investigaciòn realizada. En el cuarto y ultimo momento, experiencias nacionales como la Diócesis de Quibdó, la Asociación Colombiana de Familiares de la Fuerza Pública Retenidos y Liberados por Grupos Guerrilleros - ASFAMIPAZ, y de la Iglesia Menonita.
Al finalizar el evento, todos estabamos muy contentos y habia muchas razones para ello: el libro habia visto la luz, luego de un largo periodo de 2 años y 3 meses; el proyecto macro habia finalizado con todas las tareas realizadas, y principalmente, quedaba claro, que los protagonistas del libro ofrecian un modelo de mediaciòn en el conflicto armado colombiano con significados propios, diversos alcances comprobables, y con un perfil de mediadores muy interesante y distinto del tradicionalmente concebido. En él, la mediación es un proceso y al mismo tiempo una practica de resolución pacífica de conflictos; los terceros mediadores no son externos y ajenos al conflicto referido, sino internos e involucrados en el mimo, en condiciòn de afectados por este conflicto; quienes median intervienen por derecho propio y por ende, sin pedir permiso ni la aceptación de los actores armados; y l@s mediador@s, son elegidos por los colectivos que representan, tienen un mandato específico para mediar, y al asumir su labor saben que lo hacen en representación de sus pueblos, comunidades, Iglesias, u organizaciones según el caso. A su vez, se media desde la región o lo local, principalmente para buscar entendimiento y acuerdos que logren resolver la problemática que el conflicto armado ha generado sobre estas experiencias, y mediante diálogos con poder transformador, porque todos coinciden al reconocer que la única vía de solución posible del conflicto en referencia es la pacífica y por ende, la negociada.
El libro enseña la importancia de intervenir para resolver pacíficamente los conflictos, haciendolo en forma oportuna, en el presente, antes que anochezca. Tambien, la relevancia de los diálogos, la región y lo local, y del poder pacífico transformador que se anida en los protagonistas del mismo. A su vez, reconoce los escenarios de construcción de paz de este país y ofrece múltiples evidencias de la historia de la paz de este país.

Notas:
  • En la foto superior, de izquierda a derecha: Mary Correa, correctora de estilo del libro;  Diana Cicela Areníz, asistente de la investigación; Lya Fernandez de Mantilla, directora del Instituto de Estudios Polìticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga -UNAB-; Yezid Beltran de Pensamiento y Acción Social -PAS-; la autora de libro y de este artículo; Imer Perea de Cocomacia;  Neyla Hernandez de la Fundación Cultura Democrática -FUCUDE-, el Pastor Pedro Stucky de la Iglesia Menonita; Irma García Heredia, directora de PAS, organización proponente; Marcela Salazar Posada de la Delegaciòn de la Uniòn Europea para Colombia y Ecuador; Arisolina Rodriguez de la Asamblea Popular Constituyente de Micoahumado; y Donaldo Quiroga de la Asociaciòn de Trabajadores Campesinos del Carare -ATCC-. Foto tomada por el periodista Pastor Virviescas G.
  • En la foto intermedia, Pedro Valenzuela, la autora del libro y los participantes al evento. Foto tomada pro Juan Manuel de la Fundaciòn Chasquis.
  • En la foto inferior, de izquierda a derecha: Lya Fernandez de Mantilla, directora del Instituto de Estudios Polítiocos de la UNAB; la autora del libro; y Diana Areniz, asistente de la investigaciòn.