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sábado, 16 de noviembre de 2013

Negociadores de paz en la Habana y la sociedad civil en Colombia avanzan en la apertura de caminos para la paz



Al conmemorarse un año del inicio de las negociaciones de paz entre el gobierno y las FARC, registramos importantes logros de la mesa negociadora en la Habana, y plurales y significativas iniciativas de la sociedad civil por la paz. Ellas evidencian  que avanzamos en la apertura de caminos para la paz. 

Como no se había registrado antes en la historia de Colombia, el actual proceso de negociaciones de paz ha alcanzado logros sin precedentes: una fase de prenegociación discreta e impecable que condujo a un acuerdo general y trascendental: iniciar conversaciones directas e ininterrumpidas sobre una agenda establecida, con el fin de alcanzar una Acuerdo final de Paz; un acuerdo parcial en política agraria, primer punto de la agenda; un acuerdo parcial en participación política, segundo punto de la agenda; las partes han mantenido la reserva que es tan necesaria en las negociaciones de  paz; y aunque se han presentado normales desacuerdos y embotellamientos, las partes no han suspendido la negoción de paz.

No existen procesos de negociaciones de paz perfectos ni fáciles; ni fórmulas académicas acabadas que conduzcan al éxito en este tipo de procesos de paz. Son procesos perfectibles, en construcción permanente y con alternativas de solución propias. Teniendo en cuenta esta realidad, la larga duración del conflicto interno armado y las condiciones propias del gobierno y de las Farc, es necesario reconocer que no es fácil llegar hasta donde han llegado, y que los avances alcanzados indican que no es imposible ni utópico considerar que pueden alcanzar un acuerdo final de paz. En ese sentido, reconocemos los esfuerzos del gobierno y de las Farc,  la oportunidad que se están dando para lograr lo que hasta el momento ha parecido imposible: dar fin al conflicto interno armado, sustituir la lucha armada por la lucha política, y sentar las bases para profundizar la democracia y resolver el conflicto social, tareas propias y transcendentales del proceso de construcción de la paz.


A su vez, en los últimos meses, distintos sectores de la sociedad civil por la paz han realizado diversas alianzas, han formulado interesantes propuestas y han asumido un rol más protagónico de cara a las negociaciones de paz y la construcción de la paz en el postconflicto. Destaco algunas de las valiosas iniciativas: el pacto ético por la paz del colectivo de mujeres paz y seguridad; la audiencia por la paz convocada por redes, Ong, Iglesias y academia; el proceso por la reconciliación en Arauca, generado y dinamizado por la iniciativa Puentes para la paz de la Iglesia Menonita; y la convocatoria a un pacto nacional por la paz, generada e impulsada por las organizaciones e instituciones que aparecen en la invitación que acompaña este artículo, y que será lanzada el próximo lunes, que plantea una propuesta y una metodología. A estas se unen plurales foros realizados por la academia, las ONG y la academia y organismos intergubernamentales.

 Las iniciativas de sociedad civil le han dicho a la mesa de negociaciones de paz de la Habana que reconocen sus esfuerzos, pero que tienen la responsabilidad histórica de no dilapidar esta oportunidad para dar fin por vía dialogada a la larga y costosa confrontación armada, que no deben suspender ni terminar el proceso de paz sin lograr el anhelado acuerdo final de paz, que para un mayor alcance del proceso de paz deben iniciar negociaciones de paz con el ELN, y que deben avanzar en acuerdos y hechos de paz. 

A su vez, han dicho a la sociedad civil en general que tiene la responsabilidad histórica de rodear las negociaciones de paz, exigir a las partes que no se levanten de la mesa y trabajar en las condiciones para la verificación e implementación del acuerdo de paz, y la tarea de construcción de paz que iniciará luego de la firma de dicho acuerdo. Proponen una amplia expresión social mediante la adopción de consensos y acuerdos sociales y políticos, locales, regionales, interceptoriales y multisectoriales que conduzcan a un gran pacto nacional sobre temas fundamentales que posibiliten una transición hacia "una democracia autentica, justa y equitativa", tal como lo expresa la convocatoria al pacto. Proponen una política pública de paz, y que el debate no se centre en forma polarizante, entre negociaciones de paz y guerra; sino que aborde contenidos sustanciales de la paz, como profundización de la democracia, vida digna, caminos para la reconciliación, y modelo de desarrollo equitativo e incluyente.


Quiero cerrar este artículo con el lema del II foro internacional, Horizontes para la paz y la  reconciliación en Arauca: Colombia sueña, cree, busca, anhela, construye, trabaja y vive la paz

NOTAS:

1. En la foto del medio a la derecha, niños y niñas cantan en el acto público que siguio a la caminata por la paz en Arauca. Sobre los niños la pancarta con el lema del foro, ya mencionado.
2. Junto a la foto anterior, la invitación al lanzamiento del pacto nacional por la paz.
3. La imagen descendente que sigue recoge el logo de la iniciativa de pacto etico de las mujeres del colectivo mencionado.
4. Una foto de la Audiencia por la paz. En ella figura el Representante Iván Cepeda de la Comisión de Paz del Congreso, Jenny Neme de Justapaz, Donaldo Quiroga de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare -ATCC-, experiencia Nobel Alternativo de Paz, Luis Eduardo Celis de la Corporación Nuevo Arcoiris y quien escribe este artículo.


sábado, 19 de octubre de 2013

Comisiones de Paz del Congreso y distintos sectores de la sociedad civil piden a la mesa de negociaciaciones de paz de la Habana: !No levantarse dela mesa!



La historia reciente ha ofrecido interesantes evidencias del rol protagónico que la sociedad civil por la paz ha representado en algunos procesos de paz y en  momentos históricos relevantes de algunas naciones. En el primer caso, en el marco de procesos de negociaciones de paz, la sociedad civil se ha organizado para realizar una mediación social en dichos procesos, haciendo llamados a las partes para que no se levanten de la mesa cuando las negociaciones evidencian embotellamientos; y también para ambientar los procesos en mención, buscando que mas sectores lo apoyen y participen. En el segundo caso, la sociedad civil se organiza para resistir pacíficamente y generar transiciones de dictaduras a democracias, siento el caso de la campaña del "No" que logró la realización del plebiscito que dio fin a la dictadura de Pinochet en Chile; o la resistencia que saco del poder a Milosevic en los Balcanes.

En Colombia, el proceso de paz que cumple un año por estos días, ha suscitado sintonías, entusiasmos moderados y oposiciones. Todo esto es normal en cualquier proceso de paz. Lo que vale la pena destacar, es que a medida en que ha ido transcurriendo el tiempo, se ha ido registrarse una mayor actividad de la sociedad civil en torno de la paz: foros de la academia y de organismos intergubernamentales, y de las comisiones de paz del congreso con víctimas y organizaciones en las regiones; pronunciamientos de las Iglesias, los pueblos, las mujeres, y las víctimas; e iniciativas de organizaciones de mujeres, como el "pacto ético por la paz", entre otras. Estimativos recientes, como el de DATEXCO, revelan que es mayor el porcentaje de colombianos que no desea que se suspendan las negociaciones de paz, aunque también reflejan un alto porcentaje de escepticismo frente a un acuerdo final.

En sintonía con lo mencionado, al conmemorarse un año de la instalación de la fase de negociaciones de Paz en Oslo, y frente a los embotellamientos recientes registradas en las negociaciones de paz,  las Comisiones de Paz del Congreso de la República y distintos sectores de la sociedad civil, la academia y el movimiento por la paz, remitieron una carta al Presidente Juan Manuel Santos y al Comandante de las Farc, Rodrigo Londoño. En ella destacan el momento esperanzador que representan estas negociaciones de paz para todos y todas en Colombia; reconocen los significativos logros que el gobierno y las Farc han alcanzado hasta el momento; manifiestan que admiten que es un proceso difícil, pero también, que no es imposible alcanzar el acuerdo final de paz; y esencialmente les solicitan no suspender ni terminar las negociaciones de paz porque la paz representa una urgencia nacional. Transcribo dicha carta a continuación:


CARTA ABIERTA DE LA SOCIEDAD CIVIL Y POLITICA

Respetados Señor Presidente de la Republica de Colombia, Juan Manuel Santos, y  Señor Comandante de las FARC, Rodrigo Londoño:

Quienes suscribimos esta carta nos dirigimos a ustedes para instarlos a que no dilapiden la oportunidad histórica que hoy reposa en sus manos, de poder dar fin por vía negociada al conflicto interno armado, que  se ha prologando por más de  medio siglo, dejando a su paso un impacto múltiple de altos costos para el Estado, la insurgencia y especialmente la sociedad civil.

Reconocemos que ustedes han alcanzado en el actual proceso de negociaciones de paz logros significativos sin precedentes. Sabemos que no es fácil llegar hasta donde han llegado, y somos conscientes de las dificultades que entraña lograr el deseado acuerdo final. Entendemos que ningún proceso de paz en conflictos armados prolongados es fácil, sin embargo, también tenemos presente que la historia reciente registra casos ejemplarizantes de conflictos de esta naturaleza resueltos mediante negociaciones de paz. Ellos enseñan que las dificultades propias de estas negociaciones no implican necesariamente la imposibilidad de llegar a la orilla por todos deseada y compartida de los acuerdos de paz: y que los diálogos tienen poder transformador.

Un conflicto de más de medio siglo de duración, atravesado por niveles extremos de degradación, convierte la paz en clamor sentido de una sociedad agotada de tanta muerte y destrucción. La paz representa no sólo un derecho y un deber (Artículo 22 C.P.), sino una urgencia nacional, entendiendo que la paz es un asunto de todas y todos.

El año pasado se cumplieron 30 años, de búsqueda de terminación del conflicto mediante negociaciones de paz, contados desde 1982, cuando el gobierno de entonces las convirtió en política de Estado. En el largo trayecto de tres décadas se ha intentado todo: desde la negociación directa hasta la confrontación abierta, pasando por la Asamblea Constituyente, el indulto y la entrega incondicional. Sin embargo, pese a ese descomunal esfuerzo, el entendimiento no ha primado sobre la confrontación.

Señor Presidente y Señor Comandante, sin duda la paz se relaciona con la vida política de la nación. No obstante, debe tenerse en cuenta que si bien las elecciones son ciertamente un episodio importante, la paz, hoy por hoy, es el acontecimiento más transcendental para el país y el conjunto de la sociedad.

Solicitamos que las conversaciones no se suspendan durante la campaña electoral, pues ello podría abrir la puerta a escenarios inciertos. La paz es un ejercicio supremo de la política donde deben intervenir los candidatos y sus partidos imbuidos por el espíritu de la paz de Estado. No puede suceder que tras los avances logrados en La Habana las elecciones estén por encima del clamor generalizado a la paz.

Los instamos para que honren la voluntad de paz que comprometieron al firmar el acuerdo general del 26 de agosto de 2012, sin suspender ni levantarse de la mesa de negociación hasta lograr el acuerdo de paz. En este sentido, sería de gran conveniencia que acordaran un límite temporal a las conversaciones y que dentro del mismo, den gestos y acciones efectivas que reduzcan la intensidad del conflicto, la victimización de la sociedad y la retórica belicista. Igualmente es importante que ustedes consideren alternativas de mediación formal y social que permitan superar embotellamientos propios de estas negociaciones y dinamicen el proceso de paz.

En sintonía con lo anterior, es preciso asumir que es necesaria la incorporación al proceso de paz de las otras fuerzas insurgentes, el ELN y el EPL, puesto que la paz parcelada impide la anhelada terminación del conflicto.

Después de dirigirnos a ustedes formulando peticiones discutidas y consensuadas declaramos que la firma de un acuerdo de terminación del conflicto armado entre el Estado y la guerrilla es un paso extraordinario dentro del proceso de largo aliento de construir la paz con justicia social en este país. Una vez sellado este acuerdo, ustedes y nosotros, tendremos la responsabilidad de retomarlo para desplegar la tarea de construir una paz estable y duradera.

Señor Presidente y Señor Comandante, leales al talante de la responsabilidad que demandamos, cerramos esta carta reiterando nuestro compromiso con la búsqueda y construcción de la paz.


¡NO LEVANTARSE DE LA MESA!
MANDATO CIUDADANO POR LA PAZ

domingo, 9 de junio de 2013

Crece audiencia por la paz


Sectores académicos, de la sociedad civil por la paz y afectos al proceso de paz en general, registramos con optimismo importantes avances que este proceso ha evidenciado desde sus inicios, y especialmente en los últimos meses. Entre ellos: el acuerdo entre las partes sobre el tema agrario, primer punto de la agenda de diálogo;  el posicionamiento de la paz en las agendas gubernamentales, los debates académicos y las actividades de la sociedad civil en general; el creciente apoyo internacional a este proceso; y los sondeos de opinión que muestran una creciente sintonía con el proceso de paz, entre otros. Esta tendencia podría expresarse como: avances del esceptisismo a la esperanza.

Con el propósito de registrar y profundizar sobre esta tendencia,  me parece muy pertinente el artículo del académico Alejo Vargas, que reproduzco a continuación:

"La tarea de terminar el conflicto interno armado y seguir aclimatando la paz en Colombia es una labor que nos compete a todos los colombianos que no seguimos creyendo los cantos de sirena de la guerra y soñando con que es a través del exterminio militar que vamos a imponer la pacificación de los vencedores. Y como diría el gran poeta colombiano Jorge Zalamea, en su extraordinaria obra El Sueño de las Escalinatas, “crece la audiencia”… cada vez aumenta el número de colombianos que apoyamos la paz concertada.

En esa dirección se sitúa el Foro sobre Participación Política -segundo punto de la agenda de la Mesa de Conversaciones de La Habana entre Gobierno Nacional y FARC-, que se desarrolló del 28 al 30 de Abril en Bogotá en el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada, organizado por el Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz de la Universidad Nacional y la Oficina de Naciones Unidas en Colombia y donde se reunieron cerca de 1.600 colombianos para la sesión del primer día, donde se escucharon académicos respetables de distintas universidades del país, dirigentes de todos los partidos políticos y de los movimientos políticos y sociales, directores de medios de comunicación nacionales y regionales, invitados internacionales como María Ofelia Navarrete, viceministra de Gobernación de El Salvador y antigua comandante del FMLN; el senador uruguayo Ernesto Agazzi,  antiguo militante del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros; el abogado Sudafricano Brian Currin, quien participó en el diseño de la Comisión de la Verdad; y el analista Kristian Herzbolheimer consultor sobre el caso de Filipinas. Todos ellos no sólo nos recordaron cómo el caso colombiano no es el único en que un grupo alzado en armas, previa dejación de las mismas, se transforma en movimiento político y social y juega dentro de las reglas de la democracia y que todo proceso de conversaciones para dejar atrás un conflicto interno armado tiene un objetivo político que apunta en la dirección mencionada.

Hubo también más de 1200 participantes deliberando, opinando y formulando sus propuestas en las Mesas de Participación, las cuales son de muy diversa naturaleza, y los equipos de la Universidad Nacional y de Naciones Unidas, que previo un trabajo serio y profesional de ordenación y sistematización las harán llegar a la Mesa de Conversaciones de La Habana para que sean insumos útiles a las tareas de búsqueda de acuerdos. Fue igualmente importante en este Foro de Participación Política la presencia del prelado de la Iglesia Católica, monseñor Leonardo Gómez Serna, quien no sólo compartió la opinión de la Iglesia de apoyo a la búsqueda de la Paz, sino que leyó el Comunicado del Consejo Episcopal de Paz encabezado por el cardenal Rubén Salazar, 25 arzobispos y obispos y 2 sacerdotes, reafirmando el apoyo a los esfuerzos de solución negociada al conflicto interno armado y la construcción de paz.

Fueron de gran relevancia los mensajes al Foro de Participación Políticade cinco Premios Nobel de Paz de África y América Latina, y de líderes políticos como el presidente de Uruguay, Pepe Mujica; es una muestra de que el mundo tiene los ojos puestos en Colombia y en el esfuerzo que los colombianos hacemos para salir de este medio siglo de confrontación armada interna.

Además son esfuerzos en esta misma dirección el Congreso por la Pazorganizado por el Congreso de los Pueblos y otra serie de organizaciones políticas y sociales, que sesionó en el Campus de la Universidad Nacional en Bogotá entre el 19 y el 22 de Abril, donde se analizaron las causas y posibles salidas al conflicto armado, pero adicionalmente propusieron una agenda para abordar los conflictos sociales que viven distintos sectores y regiones de la sociedad colombiana; aspiran a construir una agenda social, económica y política para la paz.

En esa misma perspectiva se sitúan múltiples eventos académicos como el Foro Unilibre-SEAP realizado esta semana, el Programa de Pedagogía de Paz de la Universidad Pedagógica Nacional, la Cátedra Debates-UN de la Universidad Nacional centrada en el análisis de los temas de la agenda de las conversaciones de La Habana y múltiples actividades desarrolladas por universidades, organizaciones no gubernamentales, movimientos sociales y políticos. Todo ello ayuda a construir una opinión favorable a losesfuerzos de paz que adelantamos los colombianos.
 
y claro, una expresión de primer orden fue la marcha del 9 de abril en Bogotá convocada por diversos sectores sectores sociales y  políticos, y apoyada por la Alcaldía de Bogotá, a la cual asistío el Presiente de la República. Fue un primer  calentamiento o puesta en escena de movilizaciones sociales para apooyar la salida concertada al conflicto interno armado,  coaro, 8 en Bogotá de abril expresion de primer orden fue la marcha del 8 de abril en Bogotá convocada por diversas una expresión de primer orden fue la marcha del  la Alcaldía de Bogotá, a la cual asistió el Presidente de la República. Fue un primer calentamiento o puesta en escena de movilizaciones sociales para apoyar la salida concertada al conflicto interno armado, las cuales se deben reproducir a nivel nacional en los próximos meses, con seguridad cadavez con mayor presencia de manifestantes.    

Por lo tanto debemos cada vez más sumar opinión favorable al esfuerzo adelantado por el actual Gobierno, de buscar cerrar de una manera concertada o dialogada el conflicto armado interno. Esfuerzo que, hay quedecirlo, lo han intentado los distintos gobiernos de las últimas tres décadas. Al mismo tiempo debemos exigirle al Gobierno Nacional y a los dirigentes del ELN, que hagan todo el esfuerzo para superar las diferencias que tengan, de tal manera que pronto podamos tener la buena noticia del inicio de una nueva Mesa de Conversaciones con esta guerrilla.

No hay duda, con el maestro Zalamea repetimos: “crece la audiencia”…

ALEJO VARGAS V.