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lunes, 25 de enero de 2010

La Ternura


Una reproducciòn de esta pintura de Oswaldo Guayasamín, que recibí de regalo por estos días, decidí convertirla en la ilustraciòn y el tema del primer artìculo del Blog en este año 2010. Encontre muchas razones para ello: la vida del artista, su obra, el tema de la pintura, su estilo, y la oportunidad para destacar la importancia de la ternura como habitus de paz.

Oswaldo Guayasamin fue un importante y reconocido pintor Ecuatoriano. Nació en Quito, en 1919, de padre indìgena y madre mestiza, y su vocaciòn temprana se materializo en una obra prolìfica a lo largo de su vida, que le hizo merecedor de diversos reconocimientos.

Guayasamín pintó para sensibilizar sobre el dolor humano y la injusticia, sobre todo la que han padecido historicamente los pueblos indígenas. Esta poblaciòn representò el centro de expresiòn y preocupación de su obra artìstica; aunque mas tarde tambièn pintó para reflejar la realidad de la multiculturalidad y la importancia de la interculturalidad . Finalizando la dècada de los ochenta del siglo XX, elaboro mas de 100 obras en las que intentó recoger sentimientos y valores como el amor y la ternura, esta última representada en la pintura que ilustra este artículo. Su estilo fue caracterizado como expresionista, y esto es evidente en cada una de sus obras.

Este gradioso pintor realizó su primera exposiciòn a los 23 años, y un total de 180 de ellas lo largo de su vida . Recibio diversos reconocimientos: en 1957, el de mejor pintor de sudamérica, otorgado por la Bienal de Sao Paulo en Brasil; en 1960, el gran premio del salon de honor de la II Bienal de pintura, escultura y grabajo de Mèxico; y en 1974, fue condecorado por el gobierno de Francia, entre otros .

Relacionando el tema de la obra referida con la paz y su construcciòn, encuentro que la ternura es un sentimiento muy especial e importante, y lo identifico dentro de los habitus de la paz. Estos pueden ser comprendidos como cualidades adquiridas y que permanecen como una disposiciòn permanente, una manera de ser, que permite adaptarse al medio en que viven los seres humanos y las dinàmicas que crean, es decir a la complejidad . La ternura como expresiòn de la afectividad nos reconcilia con lo mejor del genero humano, posibilita la comunicaciòn, el encuentro, la construcciòn conjunta, y la convivencia armònica. A su vez, es un antídoto frente a las durezas que distancian, hacen daño, impiden la comunicaciòn y la construcciòn de la solidaridad.

La ternura es poder pacífico transformador, posibilita el empoderamiento pacifista y la transformaciòn constructiva de la realidad y los conflictos.

NOTA:

Este artìculo ha consultado las siguientes fuentes.

1. Datos biográficos de Guayasamín en. http:/es.wikipedia.org/wiki/oswaldo_guayasamin
2. Sobre los Habitus de paz en: Muñoz F.A., Los habitus de la paz imperfecta, ponencia presentada en el encuentro del grupo de investigaciòn HUM -607 paz y regulaciòn de conflictos, realizado el 20 de septiembre de 2009 en Granada, España.