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martes, 23 de octubre de 2012

Cocomacia reconoce el liderazgo de sus mujeres y les otorga un voto de confianza



Como se ha escrito en algunos artículos publicados en este blog, COCOMACIA es una valiosa y ejemplarizante iniciativa de paz de las comunidades negras del medio Atrato, pionera en ejercicio de resistencia civil o noviolenta, en torno del reconocimiento de sus derechos como pueblo, y la protección y titulación colectiva del territorio ancestral, que ocupa un lugar especial en su cosmovisión, en la que se concibe como parte de la vida misma y con el que "se mantiene un vínculo eterno que va mas allá de la muerte" (1).

En las comunidades negras o afrodescendientes, al igual que en las indígenas, las mujeres han desempeñado roles tradicionales, esencialmente ligados a la maternidad, la crianza, y el hogar, que se han mantenido de generación en generación. Dentro de los mismos, representa algo excepcional, que las mujeres asuman liderazgos políticos o sociales, que irrumpan en los espacios públicos, o que participando en ellos se les reconozca un protagonismo.


Como excepción a esta tradición, en COCOMACIA se han registrado mujeres que han asumido un rol protagónico desde comienzos de los ochenta, cuando comenzó a generarse este proceso organizativo y de resistencia noviolenta de las comunidades negras del medio Atrato, que por entonces registraban la amenaza directa sobre sus territorios ancestrales, representada en la entrega del mismo en concesión por parte del Estado a las madereras Pizano S.A. y Cartón de Colombia. Recuerdo los relatos de Ana Victoria Torres (q.e.p.d), lidereza querida, reconocida y respetada, en los que refería que en esos primeros tiempos, ellas también se desplazaban en canalete junto a los hombres, a lo  largo del tramo medio del río Atrato, de comunidad en comunidad, con muchos sacrificios, para socializar la problemática común mencionada y generar su pionero proceso de comunidades negras.

A partir de 1997, el conflicto interno armado comenzó a expresarse con intensidad en el área de influencia de COCOMACIA, estimada en ochocientas mil hectáreas, y donde se asientan 124 comunidades. Frente a esta modalidad de violencia, Justa Mena y muchas mujeres que hoy integran la Comisión de Género o las directivas de los Consejos Comunitarios Locales, han destacado que han sido las mujeres quienes han soportado el mayor impacto de este conflicto, dado que por virtud del mismo han perdido a sus compañeros, a algunos de sus hijos, han sido desplazadas de sus territorios, o sus cuerpos han sido convertidos en botines de guerra (2)
Las mujeres de COCOMACIA representaron un pilar fundamental en la generación de este proceso organizativo y en su ejercicio de resistencia noviolenta, y en forma valerosa y comprometida han mediado en el conflicto armado que se expresa en su territorio, aún en los momentos más agudos de fuego cruzado, interlocutando con los actores del mismo para proteger muchas vidas, el territorio, las comunidades asentadas en él y el proceso comunitario, entre otras. Además de su trabajo de construcción de paz, ellas ven de sus hijos, atienden las labores domésticas, y pescan, rozan y siembran o barequean junto a sus compañeros para contribuir al sustento del hogar

Sin lugar a dudas, el liderazgo y el empoderamiento de las mujeres de COCOMACIA han ido generando cambios en ellas mismas, en sus comunidades y su organización. Ellos se evidencian por ejemplo, en el hecho extraordinario y sin precedentes a lo largo de los 30 años de existencia de este proceso comunnitario, registrado en la sexta asamblea general de COCOMACIA, realizada a finales de julio, en el que fueron elegidas 5 mujeres en la directiva del Consejo Comunitario Mayor, y una de ellas, Fanny Rosmira Salas, como representante legal de dicha organización.
Fanny Rosmira es una mujer inteligente, activa, comprometida con su proceso organizativo y sus comunidades, directa al expresar lo que piensa y lo que siente, con una gran capacidad de liderazgo, con valiosa trayectoria en los 19 años que lleva vinculada a COCOMACIA, y esencialmente constructora de paz.  Ella hasta hace poco terminó su bachillerato, pero reconoce que sus mayores aprendizajes los ha recibido de la universidad de la vida. Cuando la he entrevistado ha enfatizado en la tradición pacífica de las comunidades negras y la importancia que para ellos tiene la palabra y el diálogo, dado que han representado el principal mecanismo de protección de sus mínimos vitales: la vida, el territorio, la autodeterminación, y sus procesos comunitarios.

Merecidas felicitaciones a Fanny Rosmira Salas, Mirla Stela Mena,  Tomasa Córdoba Moya, Josefina Mena Mendoza y Fidela Salas, por ese merecido reconocimiento que les ha brindado COCOMACIA al elegirlas en la directiva de su Consejo Comunitario Mayor; y a todas y todos en COCOMACIA, por reconocer las capacidades, el liderazgo y los aportes de las mujeres en su proceso comunitario, su ejercicio de resistencia noviolenta y su labor de construcción de paz. Este reconocimiento expresa muy bien la equidad y la inclusión que son tan relevantes a la paz y a su construcción.

Notas

1. La foto superior corresponde a Fanny Rosmira Salas, primera representante legal de COCOMACIA, elegida en su sexta asamblea general.
2. La segunda foto recoge el desplazamiento de l@s delegados en sus botes, cuando se dirigían a la asamblea general mencionada, realizada en Buchadó.
3. La tercera foto recoge un momento en la asamblea con algunos de los delegados participantes en ella.
4. Fuente de informaciòn (1), expresión de Richard Moreno en: Hernandez Delgado E., (2012), Intervenir antes que anochezca. Mediaciones, intermediaciones y diplomacias noviolentas de base social en el conflicto armado colombiano, Colombia, Litografia la Bastilla.
5. Fuente de información (2), Ibídem.

miércoles, 21 de abril de 2010

En COCOMACIA las mujeres se organizan y construyen paz



COCOMACIA es proceso organizativo, ejercicio de resistencia civil y experiencia de construcciòn de paz de las comunidades negras del medio Atrato chocoano, y en el imaginario de sus comunidades campesinas: "es la madre a quien se le debe todo"(1). Este proceso, que ha alcanzado una duraciòn de 27 años, ha dejado una profunda huella en las 124 comunidades negras que se asientan a lo largo de las 800 mil hectáreas que constituyen su área de influencia. Ha evidenciado extraordinarias capacidades y potencialidades, de las mismas, y un poder pacífico transformador con logros muy concretos: impedir pacíficamente la entrega en consesión del territorio ancestral por parte del Estado a algunas madereras, la titulación colectivamente del mismo, la protección de la cultura, el proceso organizativo de las comunidades negras en el medio Atrato, incidir en la expedidión de la ley 70 sobre la propiedad colectiva del territorio por parte de las comunidades en menciòn, la prevenciòn del desplazamiento, el retorno de poblaciòn desplazada, el desarrollo de importantes proyectos productivos, y en muchos momentos la disminución de la intensidad del conflicto interno armdo (2).

Al iterior de COCOMACIA se identifica la Comisiòn de Género, que valiosas y destacadas mujeres de la regiòn han generado y dinamizado desde el año 2000. En una conversaciòn informal por estos dìas en Quibdó, ellas me contaron sobre el origen, los principales logros, las dificultades y los proyectos desarrollados por su comisión. Advertí el orgullo y la alegria que sienten por lo que han hecho durante estos últimos 10 años.

Mujeres muy caracterizadas, alegres, dinámicas, inteligentes y disciplinadas están en el origen de la Comisiòn de Genero: Victoria Torres (q.e.d), Justa Mena, Maria del Socorro Martinez, Rubiela Cuesta, Ana Rosa Heredia, Cornelia Chavarro, Julia Susana Mena, Carmen Navia, Josefina Mena, Floralba Blandón, Ana Lorenza Mena, Miguelina Sanchez, y Andrea Mena, entre otras (3). Ellas comprendían que a COCOMACIA le hacía falta un espacio para la reflexiòn, el intercambio de opiniones y la acciòn de las mujeres en torno de su problematica, la de sus comunidades y la regiòn, en búsqueda de alternativas, y en procura de la transformaciòn de realidades impuestas por las violencias. Ellas "sabìan que como mujeres eran complemento de los hombres pero a su vez eran diferentes" (4).

El camino recorrido ha sido muy satisfactorio pero tambièn exigente, lo han caminado poco a poco, asumiendo retos y superando dificultades. Dentro de estas, la cultura patriarcal que dificultaba la comprensiòn adecuada de los significados del género, y que incumbía no solo a las mujeres, sino a la familia y la comunidad en general; y que no permitía que fas mujeres fueran percibidas como parte del trabajo que realizaba el proceso organizativo (5). Tambièn, tener que desarrollar su labor en medio de las violencias y a pesar de ellas, no contar con suficientes recursos de financiaciòn para poder movilizarse y ambientar el proceso en las 124 comunidades, y la condiciòn de la mayorìa de ellas, de cabeza de hogar, por haber perdido a sus compañeros por causa de la violencia o por terminación de la vida en pareja (6).

Sus logros han sido muy significativos: generar y consolidar la Comisiòn de Género, la Escuela de Género que permitiò la formación de un semillero de hombres y mujeres en torno del género y la convivencia pacífica entre hombres y mujeres; incidir para que se adoptara dentro de los reglamentos de COCOMACIA, que en la junta de cada Consejo Comunitario Local, Zonal y el Mayor hicieran parte por lo menos tres mujeres; la capacitación que han realizado en las comunidades para la consolidaciòn de la Comisiòn en mención; y los importantes proyectos productivos realizados, como el de artesanìas y el del restaurante: cocina popular campesina, en el que preparan los deliciosos platos propios de las comunidades negras (7).

Identican dentro de los principales proyectos que han desarrollado: el de la Escuela de Género que les apoyó Diakonìa; el de socializaciòn en las comunidades de la ley 1257 del 2008 sobre noviolencia contra la mujer y el Auto 092 del mismo año sobre dignidad de la mujer desplazada, apoyado por Cordai y Synergia; y las microempresas con capital semilla que han benficiado a mas de 100 mujeres de la regiòn (8).

Fue muy gratificane para mi conversar con ellas por estos dìas, encontrarlas tan dispuestas, activas y optimistas a pesar de tantas dificultades, reconociendo que han caminado y a su vez han hecho camino, y que han desplegando un extraordinario poder pacífico transformador. Sin lugar a dudas, en el dìa a dìa, desde sus capacidades y su unidad ellas han procurado la defensa de la vida, el territorio y la cultura; han trabajado por unas relaciones de género mas pacíficas y la dignificaciòn de las condiciones de vida de las mujeres en el medio Atrato; y han contribuido a generar alternativas de soluciòn para la sostenibilidad de muchas mujeres de la Comisiòn. Ellas como COCOMACIA han evidenciado toda la creatividad de los constructores de paz que hacen posible lo imposible.

FUENTES DE INFORMACIÒN

1. Hernandez Delgado E., (2004), Resistencia civil artesana de paz. Experiencias indìgenas, afrodescendientes y campesinas, Bogotá, Editorial Universidad Javeriana.
2. Conversaciòn informal con las integrantes de la Comisiòn de Género de COCOMACIA.
3. Ibíd.
4. Ibíd.
5. Ibíd.
6. Ibíd.
7. Ibíd.
8. Ibíd.