jueves, 12 de junio de 2008

La Guardia Indígena de Jambaló Teje Reflexiones Sobre la Paz


Entre el 4 y el 7 de junio he visitado el municipio y resguardo de Jambaló. Allí nuevamente me encontré con autoridades y líderes de esta valiosa iniciativa de paz de los pueblos indígenas del Cauca. Como siempre ellos estaban de prisa o en movimiento, intentando responder a sus agitadas agendas, caminando la palabra, evaluando sus procesos, proyectando sus sueños, identificando nuevos planes, estrategias y acciones para poder responder a los retos y desafíos del momento presente, tejiendo pensamientos, en diálogos comunitarios permanentes y apoyados en los ritos que los contactan con los espíritus de la naturaleza y la armonía.


Los días 5 y 6, un número significativo de guardias indígenas se concentraron para tejer reflexiones y conocimientos sobre la paz, la noviolencia y las iniciativas civiles de paz. Dentro de un proceso constante de construcción colectiva y fortalecimiento, quince días antes habían reflexionado con su maestro Manuel Cisco sobre la cosmovisión nasa.

La guardia indígena de Jambaló tiene una signficación muy especial, y no sólo por haber sido reconocida como premio nacional de paz junto a toda la guardia indígena del norte del Cauca, sino por que precisamente fue allí donde surgió con esa dimensión que la ha caracterizado en la historia reciente: como estrategia de resistencia noviolenta. Integrada por mayores, jóvenes, hombres, mujeres y niños, tiene la misión ancestral de proteger sin armas y sin violencia el territorio, y por ende la autonomía y las culturas de los pueblos indígenas. Además, da cumplimiento a las decisiones de las autoridades, acompaña las acciones colectivas de resistencia noviolenta, y desde una práctica de armonía y equilibrio disminuye la intensidad del conflicto interno armado y defiende los Derechos Humanos.

En los dos días de reflexión se reconocieron como constructores de paz, lamentaron y rechazaron las posturas políticas que no ofrecen los espacios necesarios para la expresión y el reconocimiento de la multiculturalidad, reiteraron que la paz no se construye desde la guerra, y manifestaron que aunque el nasayuwe no cuenta con una palabra exacta que exprese el término paz, su significado se recoge en el principio de la armonía y el equilibro, que orienta de manera fundamental la cultura del pueblo Nasa. Reconocieron la importancia de la paz y del poder transformador pacifista de las iniciativas civiles de paz de base social de Colombia, y de continuar profundizando el diálogo y la práctica sobre la construcción de la paz.


Nota:

  • El principio de armonía y equilibrio puede ser comprendido en las palabras de integrantes del Cabildo Indígena de Jambaló como: "posibilidad de convivir y relacionarse el hombre con la naturaleza, la búsqueda permanente de tranquilidad y bienestar de la comunidad, la familia y la persona, y el balanceo de las fuerzas de la naturaleza para evitar que una se sobreponga sobre otra (…)”.
  • La foto superior corresponde a la entrada del núcleo de educación.
  • La foto del medio corresponde a una comisión de jóvenes guardias indígenas que desarrollaban una guía orientadora del taller.
  • La foto inferior corresponde a las chivas que transportan a la población indígena entre sus veredas y cascos urbanos. En esas chivas llegaron los guardias indígenas que participaron en el taller.

lunes, 19 de mayo de 2008

La Paz Imperfecta

La paz imperfecta se nos ofrece como un enfoque o teoría de paz autónomo, en el sentido de que no depende en su formulación de la violencia, sino que se construye a partir de paz misma. En él, la paz es concebida no como un ideal irrealizable, sino como una realidad inacabada o imperfecta, inmersa en nuestra condición humana y compleja, como un proceso en contrucción, y reconocible en todas las prácticas de gestión, regulación, o resolución pacífica de los conflictos, en todo aquello que genera bienestar a los seres humanos y las colectividades que integran, y en la articulación de las distintas realidades de paz. Esta paz se construye desde empoderamientos pacifistas y mediaciones entre conflictividades y prácticas pacifistas.
Este enfoque de paz fue creado por el estudioso de la paz Francisco Muñoz, director del doctorado de paz, conflictos y democracia de la Universidad de Granada en España, a quien afectuosamente le decimos "Paco". El se refiere a distintos aspecto de su enfoque de paz en los siguientes términos:
“Comencemos por reconocer la Paz como elemento constitutivo de todas las realidades sociales (…) paz imperfecta, un concepto que nos permite reconocer todos los espacios y ámbitos de la paz – independientemente de que convivan con los conflictos y con la violencia, no puede ser de otra forma – y, lo que puede ser mas trascendental, las posibles relaciones en interacciones entre todas las estancias donde la paz esta presente. Es en definitiva “imperfecta” porque en ningún caso está exenta de propuestas o acciones contrarias a la satisfacción completa o absoluta de las necesidades. Es “paz” porque a pesar de todo siempre está presente contribuyendo al bienestar humano”.
La paz imperfecta es un enfoque que permite comprender la paz como un proceso, construido si se quiere en el día a día, aún en contextos de violencia, mediante “empoderamientos pacifistas”, producto de la capacidad que se alberga en los seres humanos para transformar la realidad, a partir de recursos "sencillos, extraordinarios e insospechados", como dice Paco, y en todo caso propios a la condición humana.

Encuentro que la paz imperfecta es un enfoque real, propositivo y esperanzador. Nos permite reconocer la paz como una realidad presente en la vida cotidiana, las prácticas de las culturas, las relaciones sociales, y la regulación pacífica de los conflictos. Además enseña que es posible construir y reconocer la paz aún en contextos de violencia, y nos lleva más allá, para indicarnos que no es suficiente quedarnos en el reconocimiento de las diversas realidades de paz, sino que es necesario articularlas para poder avanzar en el proceso de construcción de la misma.
Encuentro que la paz imperfecta es la que construyen las iniciativas civiles de paz de base social en Colombia. A propósito he querido representar la paz imperfecta en estas fotografías, por que ellas sugieren movimiento, trayectos por recorrer, y miradas sobre escenarios posibles que es necesario reconocer y alcanzar.
Nota. Las fuentes de información sobre las reflexiones de este artículo y la descripción de las fotografias, se relacionan a continuación:
  • Muñoz F.A., (2000), La paz imperfecta, Granada, Editorial Universidad de Granada.
  • La foto del agua corresponde a un paisaje del Departamento del Caquetá en Colombia y fue tomada en el 2007.
  • La foto intermedia corresponde a Venezia y fue tomada en julio del 2007.
  • La foto inferior corresponde a la Alambra en Granada y fue tomada en junio del 2007.

viernes, 16 de mayo de 2008

Los Jóvenes Aportan a la Paz desde la Objeción de Conciencia



















Colombia comienza a ser considerado dentro de los países con mayor número de iniciativas civiles de paz, situación que pareciera contrastante frente a realidades inocultables como la expresión de diversas violencia a lo largo de su historia, y dentro de estas, el conflicto interno armado que ha alcanzado una duración que supera cuatro décadas.
Los hallazgos de la investigación para la paz han comenzado a recojer y reconstruir la historia de la paz de este país y nos han mostrado que hay aqui una riqueza incalculable de culturas y capacidades que proponen, construyen y sueñan la paz. Indígenas, afrocolombianos, mujeres, jóvenes y víctimas construyen en el día a día paces perfectibles, desde los valores de sus culturas y capacidades, sus respuestas noviolentas a apremientes necesidades y el poder dinamizador y transformador de sus sueños.
Estos procesos que hemos bautizado como "Iniciativas civiles de paz de base social", muchas veces han encontrado su origen en culturas milenarias, como en el caso de los pueblos indígenas y afrodescendientes, han surgido en forma silenciosa desde capacidades y necesidades propias, sin acompañamiento del Estado, han proliferado a lo largo y ancho de este país, ellos sólo han comenzado a hacerse visibles desde finales de la década de los 90, y nos queda frente a los mismos un amplio ámbito por descubrir, recoger, visibilizar y aprender.
Una de las mas significativas iniciativas civiles de paz de base social en este país es la de los jóvenes Objetores de Conciencia. Este proceso que ha alcanzado diez años de duración, ha vinculado a jóvenes de distintos lugares del país, que en forma comprometida y valerosa han decisido organizarse para resistir sin violencia a la militarización de la sociedad, la vinculación de los niños, niñas y jóvenes al conflicto interno armado, y la exigencias restrictivas a la libertad de conciencia como el servicio militar obligatorio y la libreta militar. Desde sus comienzos hasta hoy ellos dan vigencia a lo expresado por Mauricio Lizarralde en 1985: "Objetamos matar civiles, objetamos matar soldados - no participaremos ni en esta guerra ni en la preparación de las guerras futuras. Haremos un servicio de paz y no de guerra, una propuesta para la paz en colombia: que los hombres y las mujeres acordemos no matarnos unos a otros"1.
Al conmemorarse el día internacional de la la objeción de conciencia, los jóvenes objetores han organizado en la Universidad Nacional el IV Festival por la Objeción de Conciencia y Noviolencia. Durante el mismo se presentaran propuestas artísticas que reflejen sus procesos y planteamientos de resistencia noviolenta.
Los jóvenes objetores de conciencia proponen, construyen y sueñan la paz. En la investigación realizada por quien escribe este artículo, con apoyo del PNUD, entre el 2006 y el 2007, en torno de los sueños e imaginarios de paz de 12 iniciativas civiles de paz de base social de Colombia, algunos representantes de esta experiencia expresaron sobre la paz:

"La paz es un estado y a la vez una forma de accionar. La paz es un sueño en un momento y al siguiente una historia que puedo contar. La paz es un discurso para ganar votos y a la vez la energía para levantarse cada mañana"
" La paz es la posibilidad humana de sentirse involucrado, implicado en el otro y a partir de allí actuar"
"La paz es un momento que se busca, es un equilibrio entre lo que pienso y lo que hago. Creo que no hay paz completa ni duradera entre personas, siempre habrá una lucha constante por algo, cosas que quieran perturbar esa paz"


Nota: las citas textuales fueron tomadas de las fuentes de información que se relacionan a continuación:

1. Expresión de Mauricio Lizarralde citada por el objetor de conciencia, Carlos Gutierrez Carvajal en su ponencia sobre: "Objeción de conciencia en Colombia: antecedentes, desarrollos, procesos organizativos y propuestas", presentada en el encuentro internacional de solidaridad por la objeción de Colombia realizado en este país en julio del 2006.

2. Las definiciones de la paz fueron tomadas del informe preliminar de hallazgos generales de la investigación mencionada, de octubre del 2007.

domingo, 9 de marzo de 2008

Movilizaciones por la Paz en Colombia






Los métodos de acción noviolenta han sido definidos como "el conjunto de iinstrumentos, procedimientos y estrategias de acción usadas en una lucha, en la que se renuncia al empleo de la violencia, no se pretende causar daños físicos, y no se utilizan amenazas hacia el adversario". Ellos representan poder ciudadano, ejercicio de poder político y al mismo tiempo mecanismos de control político, instrumentos de presión, y ejercicio de resistencia noviolenta en su dimensión de defensa.

Aunque estos métodos se han utilizado a lo largo de la historia de la humanidad, sólo hasta finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX comenzaron a ser estudiados en forma sistematica como elaboración teórica. Desde entonces, la teoría política de la acción noviolenta enseña que es posible realizar la acción política sin tener que recurrir a la violencia, que estos métodos nutren y fortalecen las democracias al posibilitar la participación ciudadana como expresión de inconformidad o de apoyo, y que se convierten también en mecanismos de defensa noviolenta, entre otros. Dentro de estos métodos se identifican las marchas o movilizaciones colectivas, que se han caracterizado como métodos de persuasión o protesta.


En Colombia las marchas han sido utilizadas por sectores sindicales y estudiantiles, estando asociadas tradicionalmente a reivindicaciones sociales y a expresiones de inconformidad frente a políticas públicas. En la historia reciente de este país, las movilizaciones colectivas se han convertido en una importante estrategia de experiencias de resistencia noviolenta, principalmente de los procesos de los indígenas del Cauca, que las han adoptado como expresión de defensa de la vida, demanda al Estado de cumplimientos de acuerdos suscritos con los pueblos indígenas, y de rechazo a políticas públicas como la de seguridad democrática, a la contrarreforma a la constitución del 91, y al Tratado de Libre Comercio -TLC-, entre otras. Muy relevante dentro de estas, la marcha indígena hasta Cali en el 2004, que congregó a 70000 marchantes. Se destacan también las movilizaciones colectivas de las organizaciones de mujeres que han optado por una postura de resistencia noviolenta frente a la guerra, como en el caso de las mujeres de la Ruta Pacífica, quienes en el 2005 movilizaron aproximadamente 30000 mujeres en Bogotá, en expresión de rechazo a la violencia del conflicto armado y al accionar de sus actores. En estos comienzos del 2008 se han registrado dos movilizaciones pacíficas, masivas, y de dimensión nacional e internacional. La primera, del 4 de febrero, en rechazo de las farc y por las víctimas del secuestro, y la segunda, del 6 de marzo, en favor de todas las víctimas de las violencias y por la paz, y en rechazo de todos los actores del conflicto armado.

Se destaca como rasgos sobresalientes de las movilizaciones mencionadas: un ejercicio de poder ciudadano que comienza a expresarse cada vez con mayor intensidad, una generalizada descalificación de la violencia, una ruptura frente a la indiferencia, un reconocimiento a las victimas de las violencias y de su dolor, una opción por mecanismos como el acuerdo humanitario, y la demanda de solución definitiva y negociada del conflicto armado.

La reciente marcha del 6 de marzo suscito diversos sentimientos: de una parte, alegría por la masiva participación en solidaridad y reconocimiento con todas las víctimas de la violencia del conflicto armado, y en rechazo de la violencia y todos sus actores; de tristeza, por recordar que es este un país de incontables víctimas, situación que se evidenciaba en los largos listados con nombres de víctimas en los pasacalles o en las fotografías que portaban los marchantes; y de esperanza por la resiliencia o capacidad de recuperación de las víctimas, quienes a pesar de su dolor han potenciado capacidades enormes para contribuir a la paz, defendiendo los derechos de las víctimas y abogando por una solución negociada y pronta del conflicto interno armado.

Nota:
  • La definición de métodos de acción noviolenta fue tomada de la "Enciclopedia de Paz y Conflictos", tomo II, publicada por la Universidad de Granada.
  • Las fotografías corresponden a la movilización del 6 de marzo.

jueves, 28 de febrero de 2008

La Celebración del CRIC de sus Treinta y Siete Años de Existencia






La celebración del Consejo Regional Indígena del Cauca -CRIC- de sus treinta y siete años de existencia, fue como todo lo indígena: multitudinario y lleno de significados. Popayán fue el lugar de encuentro, que como lo expresa Jorge Caballero F., asesor del CRIC: "ciudad que esconde en su blancura la tragedia de la discriminación y la nostalgia de la invasión". Cuatro mil indígenas de los diferentes pueblos, zonas y resguardos del cauca se dieron cita en el puente de la Arcada, conocido como el "puente del humilladero", denominado así por representar durante la colonia un símbolo de discriminación al indígena, dado que a esta población le estaba vedado transitar por él, por su condición étnica, lo que los obligaba a pasar por debajo, llevando muchas veces a cuesta pesadas cargas y expuestos al devenir de las aguas del río.

En la autidiencia realizada se expresó: "quisimos en el centro de Popayán recordar nuestra existencia milenaria, rendirle homenaje a los mas de 500 compañeros caidos en la lucha por la tierra, la vida, el territorio y la autonomía, y recordarle al gobierno colombiano que los indígenas seguiremos reclamando del Estado nacional el cumplimiento de los compromisos adquiridos por el Estado con los pueblos, autoridades tradicionales y Cric, desde hace mas de 25 años".

En la jornada de celebración, que se extendió de 10 de la mañana a 4 de la tarde, las autoridades dieron testimonio de sus dificultades, pero a su vez, de su disposición para continuar soñando, caminar la palabra y movilizarse para la acción.

La Consejera Mayor, Aida Quilcue, en su intervención recogio la "voz de los siglos", para recordar el proceso de resistencia indígena desde La Gaitana y Quintín Lame hasta la actualidad, y traer a la memoria los altos costos que los pueblos indígenas han asumido en su lucha por su supervivencia, su organización indígena, su reconocimiento como pueblos, el ejercicio de su autonomía, la recuperación de sus territorios ancestrales, la protección de sus culturas, y la materialización de sus derechos sociales, económicos y culturales. En ejercicio de memoria histórica recordó los líderes y comuneros victimas de la violencia institucional, el conflicto armado, y la violencia estructural de la discriminación, la miseria y la pobreza, y destacó que "estos tiempos de guerra entre el gobierno nacional y la insurgencia, muestran que el objetivo es la población civil".

La intervención de la consejera concluyo manifestando: "la experiencia vivida por el Consejo Regional Indígena del Cauca en estos 37 años de vida organizada nos muestra que el poder existente de forma obstinada viola los derechos fundamentales e incumple sus compromisos constitucionales, proteje al gran capital y privilegia la fuerza sobre el diálogo y las ideas; igualmente nos permite considerar que la continuidad del conflicto armado dificulta el fortalecimiento de las autonomías locales, favorece intereses ajenos a las grades mayorías, fomenta el militarismo y facilita los Estados autoritarios; pero en especial nos demuestra que sólo la movilización organizada de los diferentes sectores sociales del país logrará avances en defensa de los derechos sociales, políticos y culturales (...) ".

La audiencia indígena finalizó con la convocatoria al fortalecimiento de las iniciativas sociales, el acuerdo humanitario YA, el cumplimiento por parte del Estado colombiano de los compromisos adquiridos con los pueblos y comunidades, la continuidad del tejido de iniciativas sociales y populares, detener el proceso de contrarreforma constitucional, y lograr mayores niveles de autonomía sectorial y de respeto a la movilización social.

Al cierre marcharon pacíficamente por el centro de Popayán, como se registra en una de las fotos, recordando su capacidad organizativa, los valores de sus culturas, la fuerza transformadora de su resistencia pacífica, y su compromiso con la vida, la armonía, la lucha contra la impunidad, la autonomía, el territorio y la libre autodeterminación de los pueblos.

Nota: este artículo se soporta en las fuentes de información que se registran a continuación:

  • Consejo Regional Indígena del Cauca - CRIC, "audiencia pública", Popayán, febrero 27 de 2008.
  • Las fotos fueron tomadas por Daisuke Shivata, archivo del CRIC

lunes, 25 de febrero de 2008

CRIC-: treinta y siete años aportando a la construcción de la paz en Colombia



El Consejo Regional Indígena del Cauca -CRIC- celebra por estos días sus treinta y siete años de existencia. Este acontecimiento, que representa por si solo un importante logro de esta experiencia indígena, nos conduce principalmente a reflexionar sobre los significados de su proceso, y principalmente frente a su aporte a la construcción de la paz de Colombia.
El CRIC ha sido considerado de diversas maneras: como movimiento indígena, iniciativa civil de paz de base social, experiencia regional indígena de resistencia histórica y resistencia civil, y una revolución pacífica, como lo señala el líder Marcos Yule, quien al respecto manifestó: "(...) nosotros mismos hemos generado cambios de hace veinte o treinta años, y aqui lo vemos en la práctica. La diferencia es que no es a la fuerza, no es por la vía de las armas, ahí si diferimos mucho, ahí hacemos un cambio en forma razonada e inteligente, aprovechando los valores que tenemos (...) a nosotros nos intereza es la gente, que diga, que opine, que cambie, contribuya al camino y que tenga fuerza para vivir bien, vivir en armonía, en equilibrio en la relación hombre con la naturaleza (...)".

El CRIC ha sido esencialmente un escenario de construcción de paz de base social o de abajo hacia arriba. Su proceso se ha nutrido desde sus orígenes con el legado de líderes históricos como Juan Tama y Manuel Quitín Lame, entre otros, la resistencia histórica de los pueblos indígenas del Cauca, los valores de las culturas de los mismos y su capacidad para asumir y transformar la realidad.

El proceso del CRIC ha generado el movimiento indígena en Colombia, ha evidenciado que es posible la unidad en la diversidad, y ha visibilizado la potencialidad de los pueblos indígenas en la construcción de la paz, con propuestas propias y un ejercicio de autonomía, mediante las cuales han respondido a tradicionales violencias estructurales como la pobreza, la miseria y la exclusión, que desde la "invasión española" han sido impuestas a los indígenas, y a violencias directas como el conflicto armado, que siendo generado desde afuera, les ha ocasionado un impacto múltiple y de gran alcance que ha puesto en riesgo su supervivencia y ha amenazado su cultura, autonomía y territorio. También ha propuesto formas alternativas de vida y de relación, mas humanas y esperanzadoras, en las que las culturas de los pueblos puedan expresarse en la plenitud de lo que son y aportar a este país desde la riqueza de su diversidad, y ha advertido sobre el riesgo que imponen modelos económicos como la globalización, que a su juicio "ha convertido en mercado la vida misma".

El CRIC ha evidenciado los alcances del poder comunitario, los procesos organizativos, el ejercicio de resistencia noviolenta, y la coherencia y permanencia de una propuesta indígena para los indígenas, los sectores sociales y para Colombia, que denuncia con firmeza cuando tiene que denunciar, que se moviliza sin recurso a la violencia, pero que siempre esta dispuesta al diálogo y a los acuerdos siguiendo su principio rector de la armonía y el equilibrio.

La paz que el proceso del CRIC ha construido, propuesto y soñado no puede considerarse como una paz completa o acabada, sino una paz perfectible, que significa mucho mas que ausencia de guerra, que se construye en el día a día, a partir de los valores de las culturas indígenas, sus capacidades y necesidades, desde mediaciones permanentes entre conflictividades y opciones pacifistas, que se reconoce en la forma noviolenta como gestionan, regulan y resuelven los conflictos, en sus significativos logros en términos de recuperación, protección y fortalecimiento de sus culturas, territorio y ejercicio de autonomía, y en sus relaciones interétnicas.

Antes del surgimiento del CRIC los pueblos indígenas del Cauca soportaban el peso de un pasado de discriminación, exclusión e injusta negación de sus culturas y alternativas de futuro. Con la emergencia de este proceso regional, los indígenas ha podido potenciar los valores y capacidades propios de sus culturas, han aportado a la comprensión de la multiculturalidad y de sus requerimientos, han movilizado sus propositivas y humanizantes propuestas, han evidenciado su protagonismo en la construcción de la paz, y se han convertido en un referente muy importante para otras iniciativas civiles de paz y para distintos sectores sociales, que encuentran esperanza en sus propuestas y formas de vida.

NOTA: este artículo se soporta eh las fuentes de información que se relacionan a continuación:

  • www. nasaacin. org.
  • Hernandez Delgado E. (2004), Resistencia civil artesana de paz. Experiencias indígenas, afrodescendientes y campesinas, Bogotá, Editorial de la Universidad Javeriana.
  • La foto fue tomada de la web reseñada, y representa el momento en que lo alguaciles del Cabildo de Jambaló asumen el poder representado en sus bastones de mando.

viernes, 25 de enero de 2008

La Importancia de los Sueños

En estas primeras semanas del año recibí de mi amiga Marcela el bello poema de Mario Benedetti : "Dale vida a tus sueños", que transcribo a continuación:
"Dale vida a los sueños que alimentan el alma,
no los confundas nunca con realidades vanas.
Y aunque tu mente sienta necesidad, humana,
de conseguir las metas y de escalar montañas,
nunca rompas tus sueños, porque matas el alma.
Dale vida a tus sueños aunque te llamen loco,
no los dejes que mueran de hastío, poco a poco,
no les rompas las alas, que son fantasía,
y déjalos que vuelen contigo en compañía.

Dale vida a tus sueños y, con ellos volando,
tocarás las estrellas y el viento, susurrando,
te contará secretos que para ti ha guardado
y sentirás el cuerpo con caricias, bañado,
del alma que despierta para estar a tu lado.

Dale vida a los sueños que tienes escondidos,
descubrirás que puedes vivir estos momentos
con los ojos abiertos y los miedos dormidos,
con los ojos cerrados y los sueños despiertos".

Este poema me hizo recordar la importancia de los sueños en la construción de la paz. Los representantes de las iniciativas civiles de paz de base social me han expresado siempre que fueron sus sueños y la necesidad de movilizarlos, para convertirlos en realidad, los que generaron sus procesos organizativos, desplegaron sus capacidades, les ayudaron a vencer el miedo y a enfrentar y transformar perfectiblemente muchas realidades adversas.

Los indígenas del Pueblo Nasa hablan de la necesidad de soñar y de construir los sueños, y Alirio Arroyave, generador de la Asamblea Constituyente de Tarso, cuenta que siempre tuvo ese sueño y que con esta experiencia ha probado que los sueños se cumplen. A su vez, diversas víctimas del conflicto armado nos enseñan que los sueños les han permitido superar el dolor y la adversidad para resistir sin violencia y sobrevivir, organizarse con el ánimo de ayudar a otros, buscar espacios para la memoria y los derechos de las víctimas, y de luchar para que la barbarie cese y no se repita jamás.

Las iniciativas civiles de paz evidencian que en Colombia existen sueños de paz, que vale la pena persistir en ellos y movilizarlos, que ellos son posibles y que generan realidades de paz.
NOTAS:
  • La primera y la última fotografía corresponden a paisajes del Caquetá.
  • La fotografía del medio corresponde a un paisaje en La Chorrera en el Amazonas