domingo, 18 de marzo de 2012

Estoy viva como fruta madura de Gioconda Belli

El este mes de reconocimiento a las mujeres, al signficado de ser mujer, a sus palabras, sus silencios, su capacidad de acción y sus luchas, comparto en este artículo, el bello Poema de Gioconda Belli, que me envio mi amiga Marcela Salazar.

Estoy viva como fruta madura

Autora: Gioconda Belli, poeta nicaragüense Poema publicado el 10 de Noviembre de 2008




Estoy viva como fruta madura
dueña ya de inviernos y veranos,
abuela de los pájaros,
tejedora del viento navegante.

No se ha educado aún mi corazón
y, niña, tiemblo en los atardeceres,
me deslumbran el verde, las marimbas
y el ruido de la lluvia
hermanándose con mi húmedo vientre,
cuando todo es más suave y luminoso.

Crezco y no aprendo a crecer,
no me desilusiono,
ni me vuelvo mujer envuelta en velos,
descreída de todo, lamentando su suerte.
No.
Con cada día, se me nacen los ojos del asombro,

de la tierra parida,
el canto de los pueblos,
los brazos del obrero construyendo,
la mujer vendedora con su ramo de hijos,
los chavalos alegres marchando hacia el colegio.

Si.
Es verdad que a ratos estoy triste
y salgo a los caminos,
suelta como mi pelo,
y lloro por las cosas más dulces y más tiernas
y atesoro recuerdos
brotando entre mis huesos
y soy una infinita espiral que se retuerce
entre lunas y soles,
avanzando en los días,
desenrollando el tiempo
con miedo o desparpajo,
desenvainando estrellas
para subir más alto, más arriba,
dándole caza al aire,
gozándome en el ser que me sustenta,
en la eterna marea de flujos y reflujos
que mueve el universo
y que impulsa los giros redondos de la tierra.

Soy la mujer que piensa.
Algún día mis ojos encenderán luciérnagas.


Obra de Carmen Lozano artista salamantinacarmen.lozano@wanadoo.fr

viernes, 2 de marzo de 2012

Me caí del mundo y no sé por dónde se entra



Comparto en este artículo un bello paisaje de la Mesa de los Santos en Santander, y una composición, como siempre interesante, de Eduardo Galeano, periodista y escritor Uruguayo, que me ha enviado mi amiga Flor Ilva Tróchez de Jambaló.

Jambaló, como todo el norte del Cauca, y los indígenas asentados allí han sufrido desde enero de este año el impacto directo y prolongado del escalamiento del conflicto armado. En ese contexto, otros indígenas se han agregado a la lista de sus líderes históricos sacrificados, como Milciades Trochez, miembro activo de la Guardia Indígena de Jambaló, los combates entre la Fuerza Pública y la insurgencia han arreciado, los niños, las niñas, y sus escuelas no han escapado de los artefactos explosivos, y el territorio y los sitios sagrados se han ido militarizando.....No obstante, la vida, la resistencia indígena, y los esfuerzos de construcción de paz de los pueblos indígenas, tambièn se mantienen allí, siguiendo la huella de sus antepasados, buscando alternativas desde el fogon que representa la asamblea permanente, y en diálogo sostenido con esa sabiduría milenaria que les ha permitido asumir y superar retos y violencias, que como hoy amenazaban su pervivencia, para evidenciar todo el valor que se alberga en sus culturas, la fortaleza de su resistencia indígena, y su extraordinario poder comunitario, pacífico y transformador . Por ese motivo, liderezas como Flor Ilva Trochez, puede enviar desde Jambaló, composiciones de Galeano para nuestra reflexión.

Me caí del mundo y no sé por dónde se entra

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas
y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le
ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..

No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos,
los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los
doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.

Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios
hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los
pañales.

¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé.
A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos
resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando
los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.

¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en
algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se
entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo
discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una
vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora
todas las navidades.

¡Guardo los vasos desechables!

¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!

¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en
el cajón de los cubiertos!

Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!

¡Es más!
¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y
hasta palanganas de loza..
Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más
cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos
cambiado de refrigerador tres veces.

¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!!
Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco
tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es
de fábrica.

¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los
talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y
más y más basura.

El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años
que en toda la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 30 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era
niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!
¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de.... años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a
los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)

No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las
ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la
Fiesta de San Juan .
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono
o se quemaban. De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es
que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y
guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y
bote que ya se viene el modelo nuevo'.Hay que cambiar el auto cada 3
años como máximo, porque si no, eres un arruinado. Así el coche que
tenés esté en buen estado . Y hay que vivir endeudado eternamente para
pagar el nuevo!!!! Pero por Dios.

Mi cabeza no resiste tanto.

Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de
celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la
dirección electrónica y hasta la dirección real.

Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma
mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como
para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que
servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir.
Le dábamos crédito a todo.

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué
cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar
(porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro
primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de
infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren
que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos
meses de comprarlo?

¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran
y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se
consiguieron?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era
para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y
el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y
guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!!
¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos
limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el
barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas
para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las
martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los
instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo
guardábamos!

Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores
que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los
encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad-
se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros
cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del
corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y
las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al
techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o
frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se
terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que
un jazmín.

Las cosas no eran desechables.. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!!
Servían para todo: para hacer plan tillas para las botas de goma, para
pone r en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para
envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo
el diario pegado al trozo de carne!!!

Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los
cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del
almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si
algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque
podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba
prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros
álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara
alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía
'éste es un 4 de bastos'.

Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el
ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que
esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza
completa.

Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de
nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden
'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de
no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía
en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita',
nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las
pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas
de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las
primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa
belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las
tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en
portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se
desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me
muero por decir que hoy NO SÓLO los electrodomésticos son desechables;
que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.

Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.
Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la
memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a
hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo
han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir
que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar
en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos,
que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o
que valoran más a los lindos, con brillo,pegatina en el cabello y
glamour.

Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De
lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plan tearme
seriamente entregar a la 'bruja' como parte de pago de una señora con
menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para
transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la
'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.

Eduardo Galeano

viernes, 30 de diciembre de 2011

La Esperanza en el 2012


Los finales de año representan frecuentemente para las mayoría de personas un momento de cierre, que evoca ciclos que se terminan y otros que comienzan, y son frecuentes los balances o las evaluaciones sobre los tiempos que han pasado, al igual que la identificación de deseos y sueños en torno de los tiempos que vendrán.

Me ha alegrado que en la mayoría de los mensajes que he recibido estos días, se ha hecho alusión a la Esperanza, como anhelo para el 2012. Estoy plenamente de acuerdo, pues la esperanza ha generado importantes procesos y cambios, es el aliento o la fortaleza que permite asumir los tiempos adversos, sintiendo que un dia pasarán y quedarán atras; y es el motor que permite proyectar el futuro y desplegar la capacidad pacífica transformadora que se anida en todos los seres humanos.

Mi amigo Yezid Beltran me ha enviado este bello poema de Eduardo Galeano, en el que de muchas maneras habla de la esperanza, y lo comparto entonces en este espacio. Tambien desde el Consejo Regional Indígena del Cauca -CRIC-, me han enviado una bella tarjeta de año nuevo, en la que de igual manera aluden a la esperanza, y la socializo en este blog. Que el 2012 sea un tiempo de esperanza...


Ojalá seamos dignos de la desesperada esperanza.
Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos, porque de nada sirve un diente fuera de la boca, ni un dedo fuera de la mano.
Ojalá podamos ser desobedientes, cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia o violan nuestro sentido común.
Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena, porque hemos sido mal hechos, pero no estamos terminados.
Ojalá podamos ser capaces de seguir caminando los caminos del viento, a pesar de las caídas y las traiciones y las derrotas, porque la historia continúa, más allá de nosotros, y cuando ella dice adiós, está diciendo: hasta luego.
Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible ser compatriota y contemporáneo de todo aquel que viva animado por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza, nazca donde nazca y viva cuando viva, porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo.

Eduardo Galeano