domingo, 23 de noviembre de 2008

Minga Indígena y Popular Ejerce y Enseña Sobre Resistencia para la Paz (3)

Cumpliendo el mandato adoptado desde Cali, en octubre 26, la minga indígena y popular llego a Bogota, movilizando pacíficamente 16.000 personas, en una jornada sin precedentes en la historia de Colombia.

La minga fue un ejercicio de resistencia civil, o "resistencia para la paz", expresión esta última que he comenzado a utilizar para referirme a la primera, y sin lugar a dudas este ejercicio de resistencia deja diversas e importantes enseñanzas.

La minga representó un claro ejercicio de resistencia civil por ser jalonada desde las bases sociales; por encontrar sus raíces en procesos de resistencia histórica; y por que en ella se hizo evidente el poder pacifista transformador que en las últimas tres décadas han mostrado las resistencias indígenas, afrodescendientes, campesinas, de mujeres, de jóvenes, de víctimas y de los distintos sectores populares de este país. También por lo impactante de su capacidad organizativa y la planeación inmersa en ella; y por el poder de convocatoria de los cinco puntos de su agenda: no al TLC, no a la guerra y la política de seguridad democrática, no a las leyes del despojo, cumplimiento de los acuerdos contraídos por el Estado, y garantías para mecanismos de soberanía, paz y convivencia, que han ido recogiendo simpatizantes de distintos sectores nacionales e internacionales. En igual forma por representar al mismo tiempo un mecanismo de lucha y de defensa noviolenta y propuesta de transformación para la paz; y por evidenciar el empoderamiento pacifista de los pueblos indígenas y los sectores sociales.

La minga hizo realidad la "imaginación moral" a la que alude John Paul Lederach en su último libro, específicamente en su significación como "acto creativo", "capacidad de percibir cosas más allá o en un nivel mas profundo de lo que salta a la vista", "poder para ver la auténtica naturaleza de las cosas", y "capacidad de dar a luz algo nuevo que cambia nuestro mundo y la forma como observamos las cosas"1.

La imaginación moral se evidencio en los pueblos indígenas y los sectores sociales que decidieron movilizarse para reclamar sus derechos, para expresar su rechazo a políticas nacionales y modelos económicos internacionales, para denunciar la violación de sus DDHH y su situación, para mostrar un pensamiento político propio, y para hacer ruptura con el miedo, la indiferencia y la pérdida de norte. Así lo recogieron las opiniones de diversos espectadores que expresaron: "los indígenas han venido a darnos ejemplo".

En la plaza de Bolívar, la consejera mayor del Cric, Ayda Quilcue, y el cordinador de la Onic, Jose Evelis, expresaron con elocuencia y contundencia el pensamiento político de la minga, el país que soñaban, los fundamentos de los cinco puntos de la agenda de la minga, y reclamaron por la violación de sus derechos humanos y la situación que padecían los pueblos indígenas y los sectores populares.

Corresponde al gobierno nacional responder con escucha activa y voluntad política de negociación a los pronunciamientos y la agenda de la minga, avanzar en la inclusión social y el reconocimiento de la multiculturalidad, y reconocer en la minga resistencias para la paz de pueblos y sectores sociales que estan evidenciando en Colombia una paz imperfecta o perfectible, que se construye desde abajo, desde la sociedad civil por la paz, y desde un poder pacífista y transformador.


NOTA

  • En la primera foto se expresa la multiculturalidad. De derecha a izquierda: un indígena aruaco, quien escribe este artículo, una indígena Kacuama, y un indígena nasa.
  • 1. Lederach J.P. (2008), La imaginación moral. El arte y el alma de construir la paz, Bogota, Editorial Norma.
  • La segunda foto recoge la alegría de la movilización en Bogotá, representada por las delegaciones de pueblos de otros paises que acompañaron con su respaldo y su expresión artística.
  • La tercera foto recoge el apoyo que brindaron muchos bogotanos a la minga, quienes se ubicaban en los puentes o en los andenes para aplaudir la movilización y para expresarles su simpatía con pañuelos blancos o pancartas.
  • La foto inferior recoge un pasacalle que expresa uno de los cinco puntos de la agenda de la minga: el no al TLC.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Eleccion de Barack Obama: una mirada desde un enfoque de construcción de paz

La elección de Barack Obama puede abordarse desde distintas perspectivas: marketing político, política internacional, sistemas políticos, etc. No obstante la que ocupa este artículo es la perspectiva de la construcción de paz, entendida como: "el conjunto de medidas y acciones encaminadas a transformar conflictos violentos en relaciones pacíficas y a favorecer una paz duradera"1.
Desde esta mirada, la sola elección de Barack Obama, independientemente de las realizaciones que pueda lograr su gobierno después, no sólo representa un hecho histórico relevante, sino que contribuye a la construcción de la paz.

Aporta a la paz, que una de las potencias del mundo, como los EEUU, elija como presidente a un afrodescendiente, teniendo en cuenta que este país ha registrado conflictos étnicos por segregación racial, y que en un pasado muy reciente, como la década de los sesenta del siglo XX, en forma ejemplarizante las minorías negras se organizaron y movilizaron pacíficamente para demandar el reconocimiento y la defensa de sus Derechos Humanos. Este acontecimiento contribuye a devolver la esperanza a quienes se han sentido excluidos por su condición racial., y evidencia al mundo entero sobre las potencialidades para el cambio. También aporta a la paz, el comportamiento electoral de los norteamericanos, cuya opción de voto no estuvo determinada por lealtades políticas partidistas, sino por las propuestas de los candidatos; y la propuesta de Obama que logró movilizar y posicionar las posibilidades del cambio, tal como se simbolizó en su slogan del "si podemos", que priorizaba lo social, y se distanciaba considerablemente de la guerra.


Jhon Paul Lederach afirma en su reciente libro, que la construcción de la paz requiere "imaginación moral", entendida por este estudioso de la paz como: "la capacidad de imaginar algo enraizado en los retos del mundo real, pero a la vez capaz de dar a luz aquello de no existe 2. Sin duda esta imaginación moral estuvo presente en la propuesta de Obama, en el comportamiento electoral de quienes lo eligieron, en aquellos y aquellas que en distintos lugares del planeta se convirtieron en partidarios de su elección, y en el poder movilizador de la alternativa del cambio..

En Colombia frente a este acontecimiento también se hizo presente la imaginación moral. Así lo registraron los medios de comunicación cuando dieron cuenta de diversas actividades de apoyo a Baracck Obama desarrolladas por comunidades negras o afrodescendiente; y en la misiva de resistencias noviolentas indígenas como el Consejo Regional Indígena del Cauca -CRIC-, en la que se expresó al presidente electo: "(...) creemos que el 4 de noviembre se ha convertido en un día histórico para la democracia, la libertad, la justicia y la esperanza, debido a la votación realizada por el pueblo de los Estados Unidos de norteamérica, en la que Usted resulto elegido (...) Los anteriores razonamientos nos recuerdan que el mundo esta pidiendo a gritos nuevas visiones, formula de cambio en las costumbres políticas, creyendo como caminantes de la palabra, que Usted representa el ideal transformador en beneficio de los pueblos del mundo (...)" 3.

Ojalá esa imaginación moral que con la elección de Obama hizo posible el cambio y la paz imperfecta, se extienda durante su gobierno y por todo el planeta, para recordarnos que el mayor enemigo de la paz es la creencia extendida de que la paz no es posible.

NOTA:

1. Tomada esta definición de la página Web de la Universidad Autónoma de Barcelona.
2. Lederahc J. (2008), La imaginación moral. El arte y el alma de construir la paz, Bogotá, Editorial Norma.
3. Comunicado del Consejo Regional Indígena del Cauca -CRIC-, del 7 de noviembre del 2008.

martes, 4 de noviembre de 2008

Las Mujeres en la Minga de Resistencia Indígena y Popular (2)

Es amplio el universo de aspectos, enseñanzas y detalles para destacar de la minga de resistencia indígena y popular, pero en este artículo (2) me referiré al protagonismo de las mujeres dentro de la misma.
Las mujeres participaron en la minga de muchas maneras: orientándola, movilizándose en ella, acompañándola, protegiéndola, proporcionando el alimento, como observadoras internacionales, como representantes de procesos de resistencia civil de mujeres, como académicas e investigadoras para la paz, y como representantes de ONG acompañantes de las resistencias indígenas y populares. Todas ellas evidenciaron su potencialidad como constructoras de paz.

Comenzare por Ayda Quilcue, consejera mayor del CRIC, quien ha orientado con firmeza la minga de resistencia indígena y popular, desplegando su inteligencia y su compromiso con el movimiento indígena y los mandatos de este y de los sectores populares que la integran.
Ayda, quien aparece conmigo en la foto superior de este artículo, es indígena nasa de tierradentro, su liderazgo se ha construido en el proceso del movimiento indígena, principalmente en el resguardo de Itaibe, conocido después de la avalancha del páez como Tkwtha_fiw, y ahora como consejera mayor del CRIC. Ayda habla con firmeza, es directa, simboliza la reciedumbre de la resistencia indígena, asume retos y desafíos, y se le vio durante la movilización, consultando a la asamblea de la minga cada una de las alternativas a seguir y manteniendo intactos los mandatos de la misma.
Otras mujeres protegieron a los marchantes en su condición de guardias indígenas. Sin armas, determinadas sólo por sus convicciones y su disciplina, portaron sus chontas o varas, para procurar el orden, para que los marchantes sólo ocuparan el medio carril de la panamericana, para que se cumplieran los mandatos de las autoridades, y para que no se infiltraran personas ajenas a la minga.
Otras mujeres, luego de caminar la jornada de cada día, llegaban a los sitios de concentración y participaban en otra minga: la de la preparación de los alimentos para los marchantes. En ese momento ellas olvidaban su cansancio para desplegar sus destrezas frente al fogón, el revuelto, los fondos y la distribución de las comidas.
Representantes de experiencias de resistencia civil de mujeres, como la Organización Femenina Popular -OFP-, también acompañaron la minga. Ellas se desplazaron desde el magdalena medio santandereano para acompañar la resistencia indígena y popular, para solidarizarse con ella, y para gritar desde allí sus consignas: "las mujeres no parimos ni forjamos hijos ni hijas para la guerra".
Se destacan también, las académicas y pacifistas que acompañaron la movilización, como Puri Ubric, docente del Instituto de la Paz y los Conflictos de la Universidad de Granada en España, quien visitaba Colombia por primera vez, y decidió acompañar la minga a pesar de diversas advertencias sobre el peligro de la deportación o de perturbaciones violentas a la movilización.

En igual forma, las representantes de ONG que han acompañado los procesos de resistencia indígena y popular, como Gloria y María Victoria de Minga, y Berenice de NOMADESC, entre otras. Ellas evidenciaron su compromiso con las resistencias indígenas y populares, acompañaron su movilización y a su vez se convirtieron en observadoras de la misma.
También, las observadoras internacionales como Blanca Chancoso, indígena de significativa trayectoria en la Conaie del Ecuador. Ella de desplazó desde su país para aportar con su palabra y participar como integrante de la comisión observadora.
También, las mujeres indígenas, afrocolombianas, campesinas y de los sectores populares que se movilizaron en la minga a partir de sus convicciones y vivencias. Estas últimas, relacionadas con las distintas violencias que han tenido que soportar: las de la pobreza, la exclusión, el racismo y el conflicto armado. Muchas de ellas han perdido seres queridos, han tenido que abandonar sus lugares de origen, han sentido la restricción para movilizarse, cultivar la tierra o recoger sus frutos, han visto como la militarización de sus territorios les impide visitar sus sitios sagrados y realizar sus prácticas culturales, han sido amenazadas, han soportado la pobreza, y tienen miedo de un presente y un futuro que niegue su dignidad, la de sus seres queridos y sus pueblos y comunidades. Sinembargo, ellas conocen bien el poder de la unidad y la solidaridad, los alcances del movimiento indígena, y la importancia de su participación activa en los procesos de cambio. Ellas cuentan con un poder pacífico transformador.
Nota.
1. En la foto superior se registra a la consejera mayor del CRIC Ayda Quilcue y a quien escribe este artículo.
2. En la foto siguiente en orden descendente, aparece Blanca Chancoso, indígena de CONAIE de Ecuador, quien integro la comisión de observadores internacionales, junto a Rodrigo Sarmiento de Podion, el delegado de Bolivia y quien escribe este artículo.
3. En la foto siquiente se registran las mujeres de la OFP en la movilización, quienes portaban un pasacalle alusivo a la organización social de mujeres contra la guerra.
4. En la foto siguiente se registran hombres y mujeres que como guardias indígenas que encabezan la marcha en la ciudad cali.
5. En la foto inferior aparecen Puri Ubric y Eybar Fernandez, coordinador del Proyecto Global de Jambaló.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Minga de Resistencia Indígena y Popular Expresión de Dignidad (I)

La minga de resistencia indígena y popular que del 21 al 26 de octubre movilizó 40.000 personas desde el territorio indígena de la Maria en Piendamó hasta Calí, evidencio un sin fin de cosas, pero principalmente la dignidad de los pueblos indígenas y los sectores sociales que la generaron y dinamizaron.
La dignidad se expreso de mil maneras: desde el caminar descalzo sobre el asfalto de las mayoras que se registran en la foto superior de este artículo, quienes avanzaban con paso firme, silenciosas y erguidas, evidenciando la resistencia histórica de los pueblos indígenas; en las consignas que repetían: "somos hijos de la luna, no somos terroristas; somos pueblos indígenas y afrodescendientes, no somos terroristas; somos trabajadores de la tierra, no somos terroristas"; en la alegría de los jóvenes que tocaban sus tambores y danzaban a lo largo de la movilización, tal como se observa en la foto inferior de este artículo; en la organización y disciplina de las autoridades indígenas, sus comuneros y su guardia indígena; y en el temple y la inteligencia de la Consejera Mayor del CRIC, Ayda Quilcue, quien en forma expresa manifestó: "Si muchos colombianos han perdido su dignidad, los indígenas no la hemos perdido y por eso nos movilizamos y damos ejemplo".
A los pueblos indígenas y los sectores sociales del Cauca se unieron los pueblos indígenas Pasto y Awa del Nariño, los del Putumayo, los del Huila, los del Tolima, los Wva de Boyacá, los Wayú de la Guajira, los Embera del Chocó, y la OIA de Antioquia, entre otros. En igual forma, otras experiencias de resistencia civil, como la de la Organización Femenina Popular -OFP-. También los camioneros, los corteros de caña, los docentes y los trabajadores de la CUT. La movilización hizo tránsito de lo departamental a lo nacional y dejo de ser meramente indígena para recoger también las demandas de los otros sectores sociales.

Se movilizaron recogiendo los 5 ejes temáticos de la movilización del 2004: el rechazo al TLC por considerarlo una amenaza a sus culturas, territorios y soberanía y por someternos al afán de la acumulación; la demanda de hacer cesar el terror y la guerra, por considerar que la guerra no es el camino, expresando su inconformidad con la política de seguridad democrática, el plan Colombia, la parapolítica, la militarización de la sociedad, y la criminalización de la protesta; la demanda al gobierno para que suscriba la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos Especiales de los Pueblos Indígenas; la solicitud de derogación de las leyes del despojo, reconocidas en las reformas constitucionales y legales que privan a los pueblos de sus derechos y libertades, como la ley de aguas y el código de minas, entre otros; y la solicitud de garantías para su soberanía, paz y convivencia.
En esta minga de resistencia civil se evidencio una vez mas el poder de convocatoria de los pueblos indígenas del Cauca, los importantes avances de las relaciones interétnicas que los pueblos han construido, la significativa solidaridad internacional con los pueblos indígenas de Colombia, materializada en el pronunciamiento de los 32 diputados de la Unión Europea, el del nobel de paz Adolfo Pérez Esquivel, el del juez Baltazar Garzón, y los cientos de mensajes que recibieron de organizaciones de distintos lugares del mundo; y los alcances de la resistencia civil indígena y popular, que vuelve a enseñar que es posible construir unidad, caminar la palabra, ejercer la dignidad y dar ejemplo desde mecanismos pacíficos.
Nota:
1. Las fotos publicadas fueron tomadas durante la minga de resistencia indígena y popular.
2. La información y las afirmaciones textuales fueron tomadas de los comunicados del CRIC y de la ACIN, de las intervenciones de las autoridades, y la observación directa durante mi acompañamiento a la marcha.

domingo, 12 de octubre de 2008

Ejercicio de Resistencia Civil de los Sectores Populares del Cauca



Son históricas, diversas y sentidas las causas que han movilizado el ejercicio de resistencia civil de los pueblos indígenas y afrocolombianos, las comunidades campesinas, y los procesos de mujeres, jóvenes, trabajadores y víctimas en Colombia. Ellas han estado asociadas a violencias estructurales como la pobreza, la miseria, la exclusión, la exploración y la represión, y a violencias directas como el conflicto armado.
La resistencia civil ha sido identificada por sus protagonistas como "opción por la vida y la dignidad", "fuerza vital", "ejercicio de autonomía o autodeterminación", "terquedad que se ha convertido en la regla básica para poder salvarse", "civilidad que se opone a la barbarie de la guerra y a los autoritarismos de derechas y de izquierdas", y principalmente como proceso de cambio por "un nuevo país y un mundo posible y deseable".
Desde una mirada externa, algunos investigadores para la paz hemos encontrado en este ejercicio de resistencia civil un poder colectivo pacífico y trasformador, que ha evidenciado que en Colombia es posible construir paz oponiendose a la injusticia y transformando realidades adversas impuestas por las distintas violencias, desde los valores que se albergan en las cosmovisiones de los pueblos, la extraordinaria capacidad de resistencia de estos y las comunidades y los distintos sectores poblacionales, y el poder dinamizador de la solidaridad y los sueños.
Sin lugar a dudas, este ejercicio de resistencia civil es un mecanismo de construcción de paz y fortalecimiento de la democracia. En el primer caso, por representar acciones colectivas que se movilizan en búsqueda de justicia, por la protección de los pueblos, sus culturas, sus territorios y su autonomía, en exigibilidad de los estatutos de protección de los Derechos Humanos y el Derechos Internacional Humanitario, en defensa de la vida y no sólo de los seres humanos sino de la naturaleza y todos sus recursos, y como mecanismos de autoprotección frente al conflicto armado. En el segundo caso, por que representan una opción pacífica de movilización y expresión de inconformidad y denuncia, por que visibilizan las necesidades vitales de importantes sectores de la comunidad, por que indican los requerimientos de la multi e interculturalidad, por que muestran las equivocaciones de los gobiernos y de algunas de sus políticas públicas, por que dan la oportunidad a estos de revisar, corregir y responder en forma mas adecuada y eficaz a los desafios del presente.
En el marco de lo que representa el 12 de octubre, los indígenas, afrocolombianos, campesinos y distintos sectores populares del departamento del Cauca han decidido marchar pacíficamente para expresar su inconformidad con el modelo neoliberal y sus prácticas en Colombia, para demandar su protección frente a las mismas, para denunciar y rechazar la violencia que se ejerce contra su ejercicio de resistencia civil y que ha segado en las últimas semanas la vida de importantes líderes, para manifestar su inconformidad con politicas del actual gobierno e invitar al presidente de la república al díalogo 2.
Este ejercicio de resistencia civil debe ser comprendido en la integridad de lo que representa, como una oportunidad para avanzar en la construcción de la paz y un mecanismo para fortalecer la democracia, y por el contrario no debe percibirse como amenaza, desde la estigmatización, y menos aún responder al mismo con la fuerza, por que es necesario recordar las lecciones de la historia y los requerimientos de la paz, posibilitanto expresiones colectivas pacíficas y mecanismos de diálogo que logren resolver las diferencias.
NOTA:
1. Simbolo de la experiencia de territorio de paz, convivencia y diálogo de la Maria en el Cauca.
2. Tomado de los comunicados de los comunicados publicados por el Consejo Regional Indígena del Cauca -CRIC-y la ACIN.

jueves, 28 de agosto de 2008

La Universidad de Pamplona Aporta a la Construcción de la Paz

Universidades regionales aportan a la construcción de paz en Colombia y esto es muy esperanzador para los departamentos que cuentan con ellas y para el país en general. Asi ocurre en la Universidad Autónoma de Bucaramanga, en el Departamento de Santander, y en la Universidad de Pamplona en el Departamento de Norte de Santander.

La Universidad de Pamplona fue creada como institución educativa privada en 1960, aunque en 1970 se convirtío en universidad pública de caracter departamental. Su mayor proyección se ha registrado en los úlitmos diez años, y cuenta con tres sedes administrativas: Pamplona, Cúcuta y Villa del Rosario. Esta última es muy bella, con escenarios académicos muy bien dotados y rodeados de naturaleza.
Desde el 2006 esta universidad ha creado el Instituto de la Paz y el Desarrollo, y a partir del 2007 ha incluido dentro de su oferta académica la Maestría en Paz, Desarrollo y Resolucion de Conflictos, que ha contando desde entonces con el apoyo del Instituto de la Paz y los Conflictos de la Universidad de Granada en España. Cada año docentes del Doctorado en paz, conflictos y democracia de esa universidad visitan Colombia, socializan sus aprendizajes y reflexiones, y semilleros de estudiantes de dos cohortes, procedentes de distintos lugares de Norte de Santander reflexionan, analizan, estudian, cuestionan y resignifican distintos aspectos de la paz.


Este semestre he sido invitada como docente de la maestría en mención, para dictar la asignatura de "sociedad civil y construcción de paz". La experiencia fue muy grata dado que encontre una Universidad interesada en la paz, un Instituto de paz y desarrollo que comienza un ejercicio de investigación para la paz, y unos estudiantes inquietos, inteligentes, amables, sensibles y muy interesados en entender, apropiar y construir la paz.

Nota:

1. La foto superior corresponde a un corredor de la sede de Villa del Rosario, en el que se aprecian aulas rodeadas de naturaleza.
2. En la foto del medio posamos para el recuerdo con las estudiantes de la segunda cohorte de la maestria.
3. En la foto inferior registramos con los pocos estudiantes de la segunda cohorte de la maestria mencionada.

domingo, 24 de agosto de 2008

Iniciativas Civiles de Paz de Base Social Proyectan su Fortalecimieno desde Propuestas Pacificas y Ejemplarizantes


El acompañamiento con la Corporación Depaz a las iniciativas civiles de paz de poblaciones indígenas, afrocolombianas, de mujeres y jóvenes, para la formulación de propuestas en el marco de la convocatoria del componente temático del Laboratorio de Paz III, ha dejado interesantes y esperanzadores hallazgos. Ellos evidencian la extraordinaria capacidad organizativa y propositiva de estas iniciativas, la ponderación del interés comunitario, la particularidad de los proyectos de los pueblos al privilegiar la recuperación de saberes y prácticas ancestrales y propias para convivir armónicamente en la comunidad y con la naturaleza, la necesidad de autonomía o soberanía alimentaria, la prioridad de proteger sus territorios y sus culturas, y la importancia de empoderarse de sus derechos, sus recursos y de iniciativas productivas que protejan el ambiente y les generen ingresos sostenibles.

En un recorrido por el Chocó, Cauca, Valle, la Costa Norte y Cundinamarca, los proyectos de las iniciativas civiles de paz mostraron la "otra Colombia": la que propone la solidaridad como mecanismo de unidad, transformación y satisfacción de necesidades esenciales; la que evidencia la riqueza de la diversidad cultural y los valores de las culturas; y la que privilegia formas de producción y sostenimiento comunitarias y no depredadoras de la naturaleza.

Los proyectos de las iniciativas en mención son construidos desde la participación comunitaria y el consenso, recogiendo de lo propio pero con disposición para aprender de lo de afuera, haciendo el esfuerzo de apropiar la metodología del marco lógico y de responder a la exigencia de los formatos.

Estas iniciativas de paz persisten en buscar alternativas para su fortalecimiento, tener mayor incidencia y visibilizar sus procesos. Como he dicho en otras ocasiones, estas experiencias son patrimonio de paz de Colombia, hay en ellas importantes claves relacionadas con la construcción de la paz y merecen todo el apoyo y reconocimiento

Nota:

1. En la foto superior representantes del Cabildo de Jambaló con el equipo de asesoras de la Corporación Depaz.
2. En la foto del medio, representantes de la experiencia de Alsacia.
3. En la foto inferior, directivas de la iniciativa del Consejo Comunitario Mayor de la ACIA -COCOMACIA, del medio atrato chocoano.